
Título original: One Hour
Photo
País y año de producción:
Estados Unidos, 2002
Dirección: Mark
Romanek
Guión: Mark Romanek
Con: Robin Williams, Connie
Nielsen, Erin Daniels
Duración: 98 minutos
Calificación: No
apta para menores de 12 años
Género: Drama /
Thriller
Sitio Web: http://www.foxsearchlight.com/onehourphoto/
Reseña argumental:
Quizás y el comprador común
y corriente, que se encuentra haciendo la
despensa en el supermercado local, no le
presta mucha atención al hombre que
se encuentra detrás del mostrador
en la sección de revelado de fotos.
De hecho, quizás y jamás lo
ha visto. Es un accesorio. No obstante,
Nina Yorkin se percata de su presencia.
Lo saluda con una sonrisa y le deja —y
confía— los preciosos momentos
de su vida familiar.
Sy ha visto los amorosos abrazos que Nina
comparte con su marido Will. Ha presenciado
cada vacación y día festivo.
Ha visto a su hijo Jakob, al que también
le dicen Jake, crecer de ser un bebé
hasta un niño de nueve años.
La responsabilidad que conlleva el revelado
de fotos es algo que Sy Parrish se toma
muy en serio. No solamente se dedica mecánicamente
a colocar en las ranuras las tiras de negativo
e imprimir las fotos. Hace su trabajo cuidadosa
y meticulosamente, cuidando de que cada
retrato represente propiamente un instante
en el tiempo.
Después
de todo, la vida de una persona en su estado
más simple no es más que un
manojo de momentos desde el instante en
el que nace hasta su último suspiro.
Si esos momentos, todos tan efímeros,
debieran ser preservados, se convertirían
en estimables recuerdos; entre más
recuerdos, la vida se tornaría más
importante. Sy atesora esos momentos más
que la mayoría de la gente. Sy aprecia
esos momentos incluso más que la
gente que los vive. Si cualquier cosa, o
alguien, irrumpe o interfiere con la percepción
que Sy tiene de una familia perfecta, una
familia de la cual siente que forma parte,
entonces él también siente
esa intrusión. De la misma forma
en la que se siente con la responsabilidad
de preservar los momentos perfectos, se
siente obligado de corregir los imperfectos...
El director
Mark Romanek viene del videoclip y ha realizado
trabajos para grupos como R. E. M. y cantantes
como Madonna.
Curiosidades:
No hace falta aclarar que un capítulo
de Los Simpson aparece
en la película. Lo que sí
conviene recalcar es que también
figura un fragmento de El día
que paralizaron la tierra (1951)
de Robert Wise.
Según palabras del propio Williams;
"ha sido emocionante interpretar
a este hombre amable, pero con un lado oscuro.
Hace cosas que son inquietantes, excéntricas.
Me parece interesante habitar un personaje
real y sumamente fascinante".
SORPRESA
Y PICO
Jamás uno llegó a pensar que
esta película terminaría siendo
lo que al final fue: uno de los mejores
trabajos del año y una de las más
grandes actuaciones de Robin Williams (por
no decir la mejor), a quien hemos disfrutado
más en los dramas de la década
del ´80 que en las comedias generalmente
chotas de los ´90, sobre todo por
las abismales diferencias existentes entre
los papeles que debía interpretar
y que muchas veces le limitaban a más
no poder su capacidad actoral, que muchos
colegas todavía le cuestionan debido
a esporádicas sobreactuaciones.
La anécdota
es muy simple, no es para nada original
desde un punto de vista netamente argumental
pero sí llama y bastante la atención
por la manera en que se narra y por los
precisos momentos elegidos para ir trazando
el perfil de un personaje sumamente reforzado
por la parte visual y sonora. Esta es la
clásica historia de tipo aparentemente
tranquilo que esconde una frustración
y la va manifestando a través de
hechos que van revelando, en este caso,
su profunda obsesión por pertenecer
a una familia que lo quiera, lo considere
y lo valore. Pero la concepción del
personaje de Williams no se indica tanto
a través de sucesos o palabras violentas
sino por medio de acciones pacíficas,
como bien puede ser una persona mirando
televisión en la tranquilidad de
su hogar o un empleado recorriendo las góndolas
de un supermercado como si fuera parte de
su mundo (o su segundo hogar). A eso hay
que agregar algunas escenas realmente llamativas
(por cómo están filmadas,
por la imaginación empleada por el
propio director Romanek) donde la banda
sonora también hace sus anotaciones
en el retorcimiento de ruidos y a la vez
en la intensidad de lo que se quiere transmitir
(angustia, desconcierto, enojo, tensión).
Un párrafo
aparte merece la actuación de Robin
Williams; asombrosa. Es algo muy desafiante
pero también agradable ver a actores
acostumbrados a cierto tipo de papeles que
luego pegan un giro de casi 180 grados en
alguna interpretación. Con un control
que por momentos parece como hasta poseído,
Williams mantiene un temple que impacta
al espectador no solo por el contraste que
marca respecto a muchos de sus antecedentes
en cine sino también por la firmeza
de sus gestos, su mirada, sus reacciones,
su manera de caminar, sus movimientos corporales,
los tonos de voces que despliega; todo un
espectáculo aparte que se complementa
a la perfección con el objetivo del
guionista y realizador Mark Romanek, hombre
que debuta con un thriller dramático
por demás novedoso.
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