Alex
de la Iglesia y sus 800 balas
EL PONCHO DE CLINT
EASTWOOD
por Rainer Tuñón
(desde Panamá)
- Junio, 2004
raitun@yahoo.com
Un
polvoriendo oeste y dos pistoleros. Una
diligencia es perseguida por cuatreros.
La acción continúa con la
muerte de un bandido arrollado por los caballos
y las ruedas del vehículo. ¡Corte!
Eso pasó en Texas Hollywood, de Almería,
España.
Este sitio era históricamente conocido
por ser la cuna de Sergio Leone y el "Spaghetti
Western" (subgénero italiano
dentro del propio Eurowestern que introdujo
descaro, humor, tintes políticos
y una propuesta ligera de denuncia social
utilizando como marco histórico y
referencial el cine del "viejo oeste"
norteamericano cuando estaba en declive).
En el poblado permanece la estructura original,
mudo testigo de esa época del cine
en la cual se rodaron varios clásicos
del cine (El bueno, el feo y el
malo, Hasta que llegó
su hora, Shalako,
Los siete magníficos,
Las petroleras, Ana
Caulder, La colina de las
botas, o más recientemente,
Indiana Jones y la última
cruzada).
Brigitte Bardot, Yul Brynner, Claudia Cardinale,
Terence Hill, Raquel Welch, Sean Connery,
Lee Van Cleef, Charles Bronson, Bo Derek,
Harrison Ford y hasta Sean Connery desfilaron
por esas legendarias locaciones en algún
momento de sus carreras.
Allí vive Julián (Sancho García),
un especialista en dobles peligrosos de
aquella época, acosado por la culpa
de la pérdida de su hijo durante
la filmación de una última
cinta del oeste, ya en manos del cine español.
Junto con Julián, trabajan Cheyene
(Ángel de Andrés López),
el pistolero cobarde; Manuel (Manuel Tallafé),
el doble temerario; Arrastrado (Enrique
Martínez), el jinete sin suerte;
Ahorcado (Eduardo Gómez), el colgado
triste; Enterrador (Luciano Federico), el
italiano y Don Mariano (Ramón Barea),
el dueño del poblado, quienes usan
las viejas edificaciones como un museo y
centro de entretenimiento para turistas
que visitan Almería.
La compañía teatral gana poco,
pero se divierte mucho, aunque las vidas
de todos cambiarían con la llegada
de Carlos, un pequeín que escapa
de un viaje a esquiar para conocer a su
abuelo: Julián. La madre de Carlos
(Carmen Maura) odia a Julián, pues
lo responsabiliza de la muerte de su esposo
en aquel accidente, así que cuando
se entera de que su chaval está con
el abuelo, aprovecha una buena oportunidad
de negocios y compra el terreno en donde
malviven los actorcillos. Como respuesta,
Sancho se hace de 800 balas y defiende lo
poco que le queda de dignidad.
Alex de la Iglesia presenta 800
Balas (2002), una tragicomedia
nostálgica que revive el Eurowestern
y maneja con mucha pericia su negro humor,
el estilo del mejor cine español
y una propuesta rica en matices al profundizar
en sus personajes.
El principal protagonista de este filme
es definitivamente el poblado de Almería,
en el desierto de Tabernas; y sus aciertos
contundentes se dan en la caracterización
de Julián, quien logra meterse en
todo momento en el viejo y acabado "stuntman"
y en la calidad de la banda sonora producida
por Roque Baños, que al inicio del
filme juega con las tonadas de Ennio Morricone
cuando hacía bellezas con Leone.
Julián ha sido histórico testigo
del cine en España y cuenta con un
as bajo la manga: tiene el número
de teléfono de Clint Eastwood, quien
de paso dejó el poncho famoso de
sus personajes en la serie de Sergio Leone.
El filme se basa mayormente en las experiencias
de Agustín Javier Gómez Mariño,
"El Titi", quien explicaba al
equipo de producción que "en
el espectáculo western de Texas-Hollywood
hay un poco de todo: caídas, peleas,
duelos y persecuciones a caballo. Yo hago
de pistolero malo, porque sé poner
cara de tío chungo. Lo hacemos sobre
todo en temporada alta, cuando hay público".
La estética del filme es pura y arriesgada.
Por un rato nos adentra en el oeste tal
y como fuera concebido por los europeos
cansados de la belleza gringa y sus "valores";
por otro nos mete en el universo del merchandising
y la visión "eurodisneísta"
del turismo global. De esta manera, De la
iglesia juega con esos elementos y mete
a todos sus personajes en una situación
de la que sólo saldrán bien
librados aquellos que tengan el ápice
de locura necesario para seguirle el ritmo
a esta propuesta.
No se trata de que 800 balas
sea de alguna manera un clásico del
cine español, pero hay que reconocer
que su director ha tenido una filmografía
impresionante, siempre encintrando un nivel
que le permita expresar su humor con absoluta
libertad.
800 balas es un buen filme,
algo rebuscado y con algunos e innecesarios
clisés de este tipo de comedias,
incluso larga y tediosa al final, pero bajo
ninguna circunstancia debe perderse este
universo tragicómico que transporta
al espectador al mundo del spaghetti western
y sus excéntricos personajes.
SOBRE ALEX DE LA IGLESIA

"Tras casi dos años de trabajo,
es penoso comprobar cómo todo el
esfuerzo que supone realizar una película
se reduce finalmente a hora y media de proyección.
Hasta que llega el primer pase, tu cabeza
no advierte la gravedad de esa afirmación,
la angustia que te invade al ser consciente
de que un pequeño fallo en la copia,
una mancha, un roto, pueden distraer al
espectador y destrozarte una secuencia.
Cada proyección es La Proyección,
el pase más importante, probablemente
el único para ese grupo reducido
de espectadores, y no existe un espectador
más importante que otro."
Alex de la Iglesia
Este director
vasco pertenece a la camada de directores
del cine español con mayor proyección
internacional. Desde su debut con el cortometraje
Mirindas Asesinas (1991),
pasando por su extraordinaria relación
con Pedro Almodóvar, cuya productora
El Deseo fue quien aportó en su camino
a la consagración como rebelde y
revolucionario del cine tras lograr el éxito
arrasador con Acción Mutante
(1993), hasta su próximo
estreno, la esperada comedia negra Crimen
Ferpecto (no confundir con Perfecto,
que "ferpectamente era la frase de
Obelix"), De la Iglesia se ha convertido
en un realizador siempre refrescante cuya
técnica impecable siempre levanta
pasiones entre sus fanáticos.
Influenciado por el trabajo de Alex Raymond
y Stan Lee, De la iglesia estuvo permanentemente
interesado en la imagen como fuente de poder
para comunicar. Realizó estudios
de Filosofía en la Universidad de
Deusto, pero se inició en la industria
del cine español con Enrique Urbizu
(cuando dirigía Todo por
la pasta).
A Pedro Almodóvar la fascinó
tanto su primer cortometraje que no vaciló
en producir Acción Mutante,
la ópera prima de este director de
Bilbao, que lleva al espectador al año
2012, "cuando el mundo está
dominado por pijos y niños bonitos"
y solamente un comando revolucionario como
Acción Mutante, integrado por un
puñado de discapacitados están
dispuestos a aniquilar la sociedad que les
ha marginado.
Hacia 1995 Alex dirige El día
de la bestia (1995), una extraordinaria
comedia negra que presenta a un cura de
aspecto inofensivo, catedrático de
Teología en la Universidad de Deusto,
que lleva más de 25 años estudiando
el "Apocalipsis de San Juan" con
la intención de descifrar el mensaje
oculto del Texto Sagrado, y predice que
el Anticristo nacerá en Madrid el
25 de diciembre de 1995, antes del amanecer,
ignorando el lugar exacto del alumbramiento.
Así inicia la captura de este último.
En su tercer largometraje, Perdita
Durango (1997), vimos a Rosie Perez
como Perdita, una mujer peligrosa que sueña
cada noche con un jaguar que lame su cuerpo
desnudo y se acuesta a su lado. Ella se
asocia con Romeo Dolorosa (Javier Bardem),
un tipo rudo que le acompaña en un
viaje de sangre y balas por la frontera
que separa a México de los Estados
Unidos.
El director vasco regresa luego con Muertos
de Risa (1999), una graciosa travesía
de bofetadas y tembleques sobre Nino y Bruno,
la mejor pareja cómica del humor
español de los ´70, y se consagra
con La Comunidad (2000),
una comedia negra de terror vecinal que
combina la claustrofobia con la acción
doméstica y el humor torcido.
Con 800 Balas hace un digno
homenaje al wester spaghetti, y ahora está
por estrenar Crimen Ferpecto,
donde sitúa a su protagonista, tipo
seductor, ambicioso y mujeriego, que trabaja
en una tienda de ropas y que mantiene una
rivalidad con Don Antonio, quien en medio
de una discusión se muere. Pero la
única testigo del hecho es Lourdes,
una dependienta horrorosa que chantejea
al protagonista para convertirlo en su amante
y esclavo. Allí se planea el Crimen
Ferpecto. Sin lugar a dudas Alex de la Iglesia
es un cineasta de los que hay que seguirle
el rastro filmográfico, pues siempre
ofrece una visión refrescante de
un cine que se necesita con urgencia en
estos días de efectos especiales
y blandas historias. |