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Aniceto, en el VII Festival de Cine de Montevideo
POESÍA Y VERDAD


por PM




En el contexto del VII Festival de Cine de Montevideo, que tuvo lugar en las salas del Complejo MovieCenter, que año tras año lo viene organizando en conjunto con la Asociación de la Crítica Uruguaya (FIPRESCI), durante diez días, entre el 17 y 26 de octubre próximo pasado, se visualizaron títulos premiados en festivales internacionales como Cuatro minutos, El otro camino, La desconocida, Tropa de elite, para dar algunos nombres, y se pudo apreciar el film Aniceto del realizador argentino Leonardo Favio.


El opus es una nueva versión del lejano film sesentista, El romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más (1965), film cuyo desempeño actoral hace cuarenta años estuviera a cargo de Elsa Daniel, María Vaner y Federico Luppi, y que provocara una inflexión mayor dentro del quehacer cinematográfico argentino, en el exterior, y después.


En su larga trayectoria, la filmografía de Leonardo Favio se destaca por títulos como Crónica de un niño solo, Juan Moreira, Nazareno Cruz y el lobo, Gatica, el mono, entre varios más. El mítico realizador se trasladó desde la vecina orilla a Montevideo; de ahí que se contara con su emotiva presencia el día de la proyección de su remake. Un texto entregado a los espectadores, producto de su labor poética, habla del oficio del cineasta en estos términos: "ese es nuestro oficio... testimoniar el llanto / testimoniar la historia, cantarle a la pasión, / a la poesía: ser memoria." Dedica su film a colaboradores en el quehacer cinematográfico, y a periodistas que siempre están cuando los convoca o llama, desde su soledad.


Aniceto es un drama musical, con escasos diálogos, en el cual las formas y evoluciones de la danza clásica se imponen con una belleza abarcadora, apelando en ocasiones a compositores románticos como Chopin, o a otras formas del género musical más populares. Aniceto, el protagonista (Hernán Piquín), es un hombre solitario, vive en una habitación despojada, en un pequeño pueblito del interior argentino, y sobrevive gracias a las apuestas que su querido gallo de riña le genera. Conoce a la joven Francisca (Natalia Pelayo), quien trabaja en una ferretería y lo conquistará amorosamente por su ingenuidad y mansedumbre.


Una naturaleza atormentada acompaña a los bailarines, luego que la "cambiante" luna desaparece. El director sigue los tópicos del romanticismo para mostrarnos el descubrimiento del amor a través del ballet, de lo coreográfico y de la naturaleza. El transcurso de las estaciones, y más precisamente el enfrentamiento de dos gallos de riña, van generando en un interjuego sutil, la inminente destrucción que sobrevendrá como un fatalismo.


Con la llegada de la primavera, la aparición de un personaje más audaz, Lucía, interpretado por Alejandra Baldoni, irrumpirá en el mundo de Aniceto quien abandonará a Francisca que ha estado junto a él, en los grandes y pequeños cuidados de la vida. El erotismo se carnaliza, y se va plasmando en las imágenes de los pasos y las figuras que componen Lucía y Aniceto.


Pero, la enigmática y sensual Lucía le será infiel a Aniceto. El protagonista en su loca pasión por recuperarla, vende su gallo a un usurero, y cuando intenta robárselo, la muerte es quien se apodera de su cuerpo. La filmación de la agonía de Aniceto hasta su muerte "cierta", es obra de un maestro. El tratamiento del color se resuelve en esta escena, y a lo largo de todo el devenir fílmico, en un esteticismo sin palabras. De aquí la admiración profesada y explicitada por Favio al maestro japonés Akira Kurosawa, cuando se decide desplegar su paleta cromática, con su detallismo inigualable, en obras como Dodes´ka-den, Kagemusha, Ran, Los sueños, para citar algunas de sus incursiones fílmicas en el color. Pero el realizador argentino no se queda atrás.


Es fantástica la puesta en escena de este film musical, despojado de todo artificio, ya que todos los matices de la interioridad psicológica de los personajes están jugados a la danza y a los primeros planos de los rostros de los tres agonistas, con inefable poesía. Se cumple en este opus lo que expresara el poeta florentino: "amor y muerte son hermanos de una misma suerte".




ANICETO (Argentina, 2008) - Dirección: Leonardo Favio. Guión: LF, Jorge Zuhair Jury, Rodolfo Mórtola, Verónica Muriel, sobre historia de JZJ. Con Hernán Piquín, Alejandra Baldoni, Natalia Pelayo. Duración: 82 minutos


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