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La corporación: ¿Instituciones o psicópatas?
"LAS NOTICIAS SON LOS QUE NOSOTROS DECIMOS QUE SON"

por AY






Ver este documental y en momentos de crisis financiera global se torna ya no solo imprescindible sino hasta casi de visión obligatoria tanto para estudiantes universitarios como liceales. Se trata de un maratónico trabajo canadiense, producido en 2003 pero exhibido en muy escasas oportunidades (en festivales de cine y televisión para abonados), cuya versión "original" ronda entre los 145 y 165 minutos; la que quien esto escribe pudo ver y que es la que se vende en DVD en Estados Unidos (aquí no fue editada; viene en dos discos) es de 173 minutos y todavía con los créditos finales que pasan a una velocidad impresionante, casi ilegibles.

Hasta el momento fue lo primero y último que han realizado los directores de este trabajo, Mark Achbar y Jennifer Abbott, luego de haber obtenido premios en numerosos festivales (incluyendo el del Público en el Sundance) y también de haber estado tres años y medio para juntar el dinero del presupuesto, tres años más para hacerlo, y un año y medio para realizar el trabajo de postproducción, entre 450 horas de material recogido y 100 horas más de entrevistas (el primer corte final que habían hecho llegó nada menos que a 33 horas).


DE "GANADORES" Y EMPRENDEDORES

La corporación se basa en el libro La persecución patológica del beneficio y el poder de Joel Bakan, quien alienta permanentemente a que al documental lo bajen de Internet, desde el momento en que él mismo decidió distribuirlo libremente por las redes. De hecho lo pueden descargar perfectamente con varios buscadores conocidos; incluso hay una versión completa y doblada al español, que se divide en tres partes de casi una hora cada una.

Probablemente no se haya visto un acercamiento tan minucioso a la idiosincrasia del neoliberalismo capitalista como el que se explica en La corporación, un trabajo que se mete de lleno en la interna del mundo empresarial y deschava cosas que realmente dan escalofríos, de esas que no suelen figurar en el mundo virtual que nos entregan diariamente las agencias de noticias, y que quizás ayuden a comprender mejor parte de las causas de la actual crisis financiera.

Las numerosas entrevistas que aquí se muestran abarcan a ejecutivos de trasnacionales, corredores de bolsa, espías industriales, activistas contra la globalización, y profesionales en distintas áreas que analizan el comportamiento de las poderosas empresas. Pero lo más importante está en el disparador de todo este asunto, que es cómo una empresa pudo transformarse en una persona con sus correspondientes derechos y obligaciones.

Los directores Achbar y Abbott optaron por trazar en la primera parte una serie de comparaciones entre el perfil prototípico de esta "persona" dominante y el de… un psicópata: falta de conciencia moral, voracidad en su crecimiento, ausencia de relaciones duraderas y de sentimientos por los demás, desinterés por el otro, falsedad, no sentir culpa, mentir y engañar para conseguir un beneficio, e incapacidad para adaptarse a las normas sociales relacionadas con el cumplimiento de las leyes.

DEMOCRACIA S. A.

El receptor de la publicidad es otro de los objetos de estudio de este documental. ¿Cómo la mente vulnerable y en desarrollo de un niño, por ejemplo, puede hacer frente al aparato promocional de un producto cuya empresa trasnacional llega a invertir hasta 15 millones de dólares solamente en medios masivos de comunicación y en estrategias que también se apoyan en psicólogos?

El panorama se amplía aún más, cuando en la obra se explora la denominada "filosofía de la inutilidad" y que pone a la moda como uno de los más claros exponentes, y por supuesto a los consumidores mecánicos de productos que no necesitan. También se incluye el tema de la privatización de los recursos naturales (desde pasajes de aire hasta el agua que cae de la lluvia) y especialmente dónde pueden estar los límites para ese corporativismo implacable, explotador y usurero, en cómo un gobierno no debiera perder el control frente al poder de estas corporaciones globales que terminan metiéndose en la reestructuración pública, ya sea uniéndose a gente y/o gobiernos que tengan intereses en común.

¿Cómo se puede hacer un periodismo realmente independiente, por ejemplo, cuando un Juez en Estados Unidos afirma que distorsionar noticias no es un delito? Ante el caso de un programa de investigación donde se descubrió que una empresa vendía leche con sustancias letales para el organismo humano, el director de una muy famosa cadena de canales se negó rotundamente a difundirlo, debido a que se trataba de un sponsor importante, alegando, además, ante los sorprendidos periodistas que "¿para qué piensan que invertimos 3.500 millones de dólares en nuestros medios? Nosotros somos los que decidimos cuáles son las noticias. Las noticias son lo que nosotros decimos que son".

Este insólito caso incluyó sobornos, amenazas y hasta la posibilidad (antes de llegar a juicio) de reescribir el guión de ese programa 83 veces y con participación y estricta supervisión de abogados. Luego de ocho meses de idas y venidas, el programa nunca se emitió. Y lo peor de todo: la leche siguió vendiéndose como si nada.


ARREGLÁTELAS COMO PUEDAS

El cine, por supuesto, no fue ajeno a todo esto. La recordada Wall Street (1987) de Oliver Stone (su padre había sido corredor de bolsa) era un buen ejemplo de la avaricia en el mundo de las altas finanzas, con un yuppie bien apadrinado y que parecía llevarse todo por delante, aunque luego despierta y se ve en un verdadero dilema, donde su ética y cierta cuota de humanismo entran a gravitar. Ese mismo año y más en tono de comedia, Michael Fox protagonizaba El secreto de mi éxito, del fallecido Herbert Ross, interpretando a un ambicioso joven dispuesto a llegar a la cima dentro de la compañía neoyorquina de su tío y también a ser tratado casi como un trapo de piso para lograrlo. El estímulo: una joven de la que se había enamorado.

Un año más tarde, la obra maestra perdida de John Carpenter, Sobreviven, mostraba a un grupo de alienígenas (con apariencia humana) dispuesto a conquistar a los terrícolas a través del control mental (hipnotismo) pero usándolo en los medios masivos de comunicación. La única forma de detectarlos a ellos y sus mensajes (por ejemplo, en carteles publicitarios que en realidad eran órdenes, del tipo "¡Compre!" "¡Consuma!", "¡Obedezca!") era simplemente con lentes negros. En realidad eran muy fuertes (o vivos) por un lado pero muy débiles y fáciles de vencer por el otro.

Otros casos incluyen a la australiana El juego de la banca (Robert Connolly, 2001), con la bajeza y el salvajismo empresarial produciendo devastadoras consecuencias en el seno de una familia, y también una película realmente increíble, titulada En busca de la felicidad (ver más información por aquí). Por supuesto que hay muchos ejemplos más que tocan de lleno o colateralmente el tema (El empleo del tiempo, Recursos humanos, algunos documentales de Pino Solanas), aunque al final de La corporación Michael Moore, como entrevistado, dice algo que nunca lo dio a conocer en sus propios documentales para cine, cuando alguien le pregunta cómo se puede tirar en contra de las propias personas que le dan dinero para sus trabajos. "A los que me financian les importa vender, y no piensan en cómo van a reaccionar los espectadores, porque confían en que sus mentes ya fueron anuladas".




LA CORPORACIÓN: ¿INSTITUCIONES O PSICÓPATAS? (The Corporation) - Canadá, 2003 - Dirección: Mark Achbar, Jennifer Abbott. Guión: Joel Bakan, basado en su propio libro. Duración: 165 minutos




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