LA GESTA DE ESTADOS UNIDOS EN
EL MUNDIAL DEL ´50

El partido de sus vidas (David
Anspaugh, 2005) es una película
que narra lo que fue la preparación
del equipo de fútbol norteamericano,
compuesto por jugadores amateur y semiprofesionales,
para el Mundial de Brasil de 1950, y que
hace especial hincapié en el histórico
partido donde, contra todos los pronósticos,
Estados Unidos le ganó a Inglaterra
1 a 0 en la fase de grupos. El film está
basado en un libro de Geoffrey Thomas,
Profesor de Periodismo de la Universidad
de Massachusetts, quien se dirigió
al barrio fundado por inmigrantes italianos
donde esta hazaña comenzó,
en la ciudad de St. Louis (Missouri),
y también a Filadelfia y Florida,
para recoger testimonios de los cinco
jugadores que aún vivían
(Frank Borghi, Harry Keough, Gino Pariani,
Walter Bahr y John "Clarkie"
Sousa) y que fueron protagonistas de aquella
proeza futbolística que entró
en la mejor historia del fútbol
estadounidense.
La película había sido
editada en video por una ya desaparecida
empresa nacional con el nombre de "El
juego de sus vidas", y recién
el pasado año salió en formato
DVD para el mercado de América
Latina.
LA PREVIA
Se sabe que el fútbol norteamericano
se ha ido consolidando cada vez más
a nivel profesional; se organizó
el Mundial de 1994 y en los últimos
años las distintas selecciones
mayores y juveniles han logrado posiciones
importantes en mundiales y torneos internacionales;
Estados Unidos ya ha dejado de ser un
rival accesible para las grandes potencias
futbolísticas, que ahora lo miran
con cierto cuidado.
El partido de sus vidas está narrada
por Patrick Stewart (el Capitán
Picard de Viaje a las estrellas:
La nueva generación),
quien interpreta al periodista Dent McSkimming,
el único de su país que
fue a cubrir el Mundial del ´50
a Brasil, pagándose él mismo
los pasajes y la estadía. La atención
de los medios norteamericanos estaba destinada
a la Guerra de Corea y a un hipotético
enfrentamiento entre Estados Unidos y
la Unión Soviética en plena
Guerra Fría; nadie imaginaba que
este grupo pudiera ocupar al menos un
pequeño recuadro en los diarios
y todavía sobre un deporte que
a la gran mayoría de sus habitantes
no le interesaba.
Todo comenzó con un grupo de amigos
que jugaban sólo por amor al fútbol.
Entre los que integraron el plantel definitivo
de once jugadores había un lavaplatos,
un almacenero, un cartero, otro que trabajaba
en una barraca y hasta un embalsamador.
Varios de ellos eran excombatientes de
la Segunda Guerra, y uno en especial era
claustrofóbico y tenía un
miedo terrible a viajar en avión,
que lo llevaba a fumar y beber constantemente.
Una vez que el técnico terminó
de conformar el equipo yendo a buscar
jugadores a la Costa Este del país,
disponía tan solo de diez días
para entrenar a sus jugadores, antes del
viaje a Brasil. Los seleccionados definitivos
salieron de un partido amistoso que Estados
Unidos jugó justamente contra Inglaterra,
que en ese momento venía haciendo
una gira de preparación que también
incluía países como Canadá,
y que superó al combinado norteamericano
con bastante facilidad.
LOS BUENOS EMBAJADORES

El sistema aplicado para todos los partidos
fue el de un 4-4-2, teniendo en cuenta
la mixtura de fútbol atildado y
disciplinado de los del Este con el más
improvisado y "metedor" de los
de la Costa Oeste. Luego de caer en el
debut contra España por 3 a 1,
vino el partido histórico contra
Inglaterra, a la que vencieron con un
gol del atacante (nacido en Haití)
Larry Gaetjens.
Según puede constatarse en el
portal de la FIFA, al poco tiempo de haber
finalizado el partido un periódico
británico supuso que el resultado
no era ese, que se trataba de un error
tipográfico, y terminó publicando
que Inglaterra había ganado 10
a 1. Entre otras curiosidades del Mundial
figura la no participación de la
India, que se retiró al enterarse
de que sus jugadores no podían
jugar descalzos.
Estados Unidos terminó su participación
frente a Chile, que lo goleó 5
a 2. De todas maneras, el equipo cumplió
una más que digna actuación,
ya que hubo otras selecciones, como la
mexicana, que perdió los tres partidos
que jugó. Lamentablemente, Gaetjens,
según cuenta el escritor Thomas,
fue asesinado por Duvalier a comienzos
de los ´60. El autor del famoso
gol había regresado a su país
natal a fines de los ´50 para enseñar
fútbol a los niños y se
hizo demasiado popular, algo que no le
gustó al dictador, quien acusó
al futbolista de tener familiares que
estaban en partidos políticos de
la oposición. Finalmente lo arrestó
para luego mandarlo a matar en la cárcel
de Fort Dimanche.
El equipo norteamericano tuvo en ese
partido el apoyo de la mayoría
de los 38.000 espectadores que estaban
en el estadio de Belo Horizonte presenciando
el encuentro.
LA PELÍCULA
"¿Quieres saber por qué
el fútbol es el mejor deporte?
Porque lo único que se necesita
es una pelota. No hace falta un equipamiento
lujoso. No hace falta ser grande, fuerte
o alto. Es el más demócrata
de los deportes. El deporte del pueblo".
Esta era una frase expresada por uno de
los personajes secundarios (un veterano
de St. Louis) en la película.
El libro de corte periodístico
fue convertido por el guionista Angelo
Pizzo en una historia típica de
Hollywood, pero a la larga bien hecha
y a pesar de los serios problemas que
hubo. Para empezar, tuvo un estreno muy
limitado en Estados Unidos y los ejecutivos
recortaron el presupuesto a menos de la
mitad del que se había previsto.
También exigieron un corte de media
hora a la película. Eso llevó
a Rizzo a quedar bastante disconforme
con el resultado final.
Al haitiano se lo muestra como un ferviente
seguidor de la religión vudú,
cuando no lo era en la vida real. El escocés
(luego futbolista del Manchester United)
Eddie McIlvenny no aparece como capitán
del equipo en el partido contra Inglaterra.
Tampoco se ve a Estados Unidos en el debut
contra España ni tampoco en el
enfrentamiento final de grupo frente a
Chile. Y por si esto fuera poco, el locutor
del estadio del DC United, cuando se homenajea
a algunos de los entrevistados por Thomas
en un partido del campeonato local norteamericano,
los presenta como los protagonistas de
"la derrota sorpresa más
grande en la historia de los mundiales
de fútbol", cuando obviamente
la más grande fue y sigue siendo
la que sufrió Brasil en el ´50,
en la final contra Uruguay (en la película
apenas se ve una bandera uruguaya en las
afueras de un lujoso hotel y nada más…).
La película de David Anspaugh
resalta el espíritu de lucha, el
sacrificio, la pasión por el fútbol
de este grupo de héroes anónimos,
y también su patriotismo, todos
elementos que ayudaron a abrir lenta y
progresivamente las puertas del "soccer"
profesional en Estados Unidos, un país
que tiene el antecedente de haber salido
tercero en el Mundial del ´30 y
también de haber llegado a cuartos
de final en el Mundial de 2002, disputado
en Corea del Sur y Japón.
Pero hay un dato aún más
curioso todavía. El título
original (The Game of Their Lives) es
el mismo de un documental hecho por la
BBC en 2002 pero sobre otro histórico
triunfo y que se dio en el Mundial del
´66, en Inglaterra, cuando Corea
del Norte le ganó a Italia 1 a
0 y pudo avanzar hasta cuartos de final.
El trabajo incluye entrevistas (algunas
muy emotivas) a jugadores de aquella otra
gesta heroica, que lejos de todos los
conflictos bélicos y políticos
daban una imagen de jugadores absolutamente
compenetrados con el fútbol y de
amor a un país, que nuevamente
estará presente en un Mundial,
para Sudáfrica 2010.