LA
INDIFERENCIA VAPULEADA

Un joven autista encuentra en su videojuego
favorito de computadora el perfecto escape
al hostil mundo real donde vive. El colegio
es un verdadero infierno para él,
dado que sus compañeros le hacen
bromas muy pesadas y con bastante frecuencia…
hasta que diseña un sorprendente
plan. Ahí es cuando entra inesperadamente
en su vida una joven con la que venía
jugando en red.
Estamos ante otro notable caso de cine
belga, más específicamente
ante una historia que se inspira en un
caso real y cuyo guión se basa
en una novela escrita por el propio realizador,
Nic Balthazar, aquí en su más
que atendible y galardonada ópera
prima, premiada por el Público
y el Jurado en Montreal (2007) y postulada
por Bélgica para los premios Oscar
2008.
Ben X (2007), que se
exhibió en la pasada edición
del Festival de Cine de Montevideo y que
acaba de salir editada en DVD, está
influenciada por toda esa línea
de cine documental belga y de fuerte contenido
social, en la que varios realizadores
se han venido fogueando (como los hermanos
Jean Pierre y Luc Dardenne) pero, a diferencia
de lo que se pueda pensar en principio,
el film no aborda desde un punto de vista
científico este desorden cerebral,
sino que propone una ficción sumamente
creativa pero en tono de "docudrama"
y que no solo tiene a este joven como
eje central sino también las reacciones
de sus seres queridos y las de la gente
que suele frecuentar.
El caso que puede venir de inmediato
a la mente es el de la oscarizada Rain
Man (Barry Levinson, 1988); allí
la situación se reducía
en forma no tan incisiva a otra clase
de autismo que tenía el personaje
interpretado por Dustin Hoffman, quien
junto a su hermano yuppie, egoísta
y materialista, hacían un viaje
medianamente revelador y al servicio de
un correcto y algo sobrevalorado drama.
Lo que Balthazar hace aquí es
meterse en la propia mente del afectado,
trazando sus mundos (el real, el virtual
y el anhelado), brindándole al
espectador una detallada perspectiva de
visiones, sentimientos, sensaciones e
ilusiones del personaje principal (muy
bien encarnado por el debutante Greg Timmermans),
y fundamentalmente, por encima de los
pocos familiares y terceros que lo rodean,
la óptica de aquellos que ven todo
desde afuera con impotencia y dolor, y
sobre todo de los que observan indiferentes
y con cierto prejuicio.
Detrás de ese imaginativo despliegue,
con efectos visuales incluidos, y con
todo lo que se ha investigado sobre el
autismo, cabría preguntarse cómo
encaja esta película de Balthazar,
que puede dar lugar a charlas y debates
entre profesionales y estudiosos de un
síndrome para el que no existe
una cura definitiva, o de esta "otra
forma de ser", según definen
numerosos autistas adultos.
Ben X no es una película
sólo para entendidos en la materia
o incluso en el videojuego Archlord.
Su director no deja pasar el problema
de la comunicación e interacción
social de estas personas, y denota claramente
el cuidado que deben tener aquellos que
conviven con ellas. El infierno del colegio
al que se hacía referencia al comienzo
también es un llamado de atención,
en el sentido de la educación que
reciben y el especial apoyo de especialistas
que debe tener cada individuo que padece
autismo, dada la variedad de casos que
se presentan.
Balthazar también intenta desmitificar
algunas creencias populares, mostrándolos
como seres sensibles, en contraposición
con las conductas de algunos personajes
secundarios de la película, que
ven al protagonista como un "marciano".
Una película didáctica,
emotiva, honesta y hasta arriesgada que
se suma como dignísima representante
de un cine belga que suele aparecer cada
tanto, cuyos cineastas vienen contando
con apoyo institucional permanente y desde
hace más de treinta años,
y también con la ventaja de poder
darse a conocer con facilidad en el cercano
y poderoso mercado francés (por
el idioma).
Fueron pocas las ficciones belgas que
llegaron a trascender en las últimas
décadas, especialmente en circuito
comercial uruguayo. De Gérard Corbiau
se pudo ver El maestro de música
(1988) y Farinelli (1994);
de Jaco van Dormael Totó:
El héroe (1991) y El
octavo día (1996). Los
Pitufos, de hecho, nacieron de
un historietista belga, Pierre Culliford,
más conocido como Peyo, y obviamente
está toda la ejemplar y brillante
obra de los hermanos Dardenne (La
promesa, Rosetta,
El hijo, El niño,
la reciente El silencio de Lorna).
También hubo directores no nacidos
en Bélgica que han aportado valiosas
labores, como la holandesa Marleen Gorris
(Memorias de Antonia,
1995), los franceses Michel Ocelot (la
excelente animación Kirikou
y la hechicera, 1998), Marion
Hänsel (varios de sus trabajos fueron
exhibidos en Cinemateca), y Julie Bertuccelli
(Cartas de París,
2003), sin olvidar, claro, la polémica
Ocurrió cerca de casa
(1992; de los tres directores belgas uno
se suicidó), sobre un equipo televisivo
que seguía a un asesino serial
para registrar sus asesinatos y con el
fin de mostrarlos en un documental, aunque
las mismas personas que filmaban terminaban
integrándose a lo que hacía
el psicópata.
BEN X (Ben X) - Bélgica
/ Holanda, 2007 - Dirección: Nic
Balthazar. Guión: Nic Balthazar,
basado en su propia novela. Con Greg Timmermans,
Marijke Pinoy, César De Sutter,
Gilles De Schrijver, Bavo Smets. Duración:
93 minutos.