.: Novedades :..: Películas :..: Informes :..: Entrevistas :..: Videogames :..: Festival Montevideo Fantástico :..: Twitter :..: Facebook :..: Home :..: E-mail :..: Imprimir Documento :.


Google
 

Se editó Ben X
LA INDIFERENCIA VAPULEADA


por AY


Un joven autista encuentra en su videojuego favorito de computadora el perfecto escape al hostil mundo real donde vive. El colegio es un verdadero infierno para él, dado que sus compañeros le hacen bromas muy pesadas y con bastante frecuencia… hasta que diseña un sorprendente plan. Ahí es cuando entra inesperadamente en su vida una joven con la que venía jugando en red.

Estamos ante otro notable caso de cine belga, más específicamente ante una historia que se inspira en un caso real y cuyo guión se basa en una novela escrita por el propio realizador, Nic Balthazar, aquí en su más que atendible y galardonada ópera prima, premiada por el Público y el Jurado en Montreal (2007) y postulada por Bélgica para los premios Oscar 2008.

Ben X (2007), que se exhibió en la pasada edición del Festival de Cine de Montevideo y que acaba de salir editada en DVD, está influenciada por toda esa línea de cine documental belga y de fuerte contenido social, en la que varios realizadores se han venido fogueando (como los hermanos Jean Pierre y Luc Dardenne) pero, a diferencia de lo que se pueda pensar en principio, el film no aborda desde un punto de vista científico este desorden cerebral, sino que propone una ficción sumamente creativa pero en tono de "docudrama" y que no solo tiene a este joven como eje central sino también las reacciones de sus seres queridos y las de la gente que suele frecuentar.

El caso que puede venir de inmediato a la mente es el de la oscarizada Rain Man (Barry Levinson, 1988); allí la situación se reducía en forma no tan incisiva a otra clase de autismo que tenía el personaje interpretado por Dustin Hoffman, quien junto a su hermano yuppie, egoísta y materialista, hacían un viaje medianamente revelador y al servicio de un correcto y algo sobrevalorado drama.

Lo que Balthazar hace aquí es meterse en la propia mente del afectado, trazando sus mundos (el real, el virtual y el anhelado), brindándole al espectador una detallada perspectiva de visiones, sentimientos, sensaciones e ilusiones del personaje principal (muy bien encarnado por el debutante Greg Timmermans), y fundamentalmente, por encima de los pocos familiares y terceros que lo rodean, la óptica de aquellos que ven todo desde afuera con impotencia y dolor, y sobre todo de los que observan indiferentes y con cierto prejuicio.

Detrás de ese imaginativo despliegue, con efectos visuales incluidos, y con todo lo que se ha investigado sobre el autismo, cabría preguntarse cómo encaja esta película de Balthazar, que puede dar lugar a charlas y debates entre profesionales y estudiosos de un síndrome para el que no existe una cura definitiva, o de esta "otra forma de ser", según definen numerosos autistas adultos.

Ben X no es una película sólo para entendidos en la materia o incluso en el videojuego Archlord. Su director no deja pasar el problema de la comunicación e interacción social de estas personas, y denota claramente el cuidado que deben tener aquellos que conviven con ellas. El infierno del colegio al que se hacía referencia al comienzo también es un llamado de atención, en el sentido de la educación que reciben y el especial apoyo de especialistas que debe tener cada individuo que padece autismo, dada la variedad de casos que se presentan.

Balthazar también intenta desmitificar algunas creencias populares, mostrándolos como seres sensibles, en contraposición con las conductas de algunos personajes secundarios de la película, que ven al protagonista como un "marciano".

Una película didáctica, emotiva, honesta y hasta arriesgada que se suma como dignísima representante de un cine belga que suele aparecer cada tanto, cuyos cineastas vienen contando con apoyo institucional permanente y desde hace más de treinta años, y también con la ventaja de poder darse a conocer con facilidad en el cercano y poderoso mercado francés (por el idioma).

Fueron pocas las ficciones belgas que llegaron a trascender en las últimas décadas, especialmente en circuito comercial uruguayo. De Gérard Corbiau se pudo ver El maestro de música (1988) y Farinelli (1994); de Jaco van Dormael Totó: El héroe (1991) y El octavo día (1996). Los Pitufos, de hecho, nacieron de un historietista belga, Pierre Culliford, más conocido como Peyo, y obviamente está toda la ejemplar y brillante obra de los hermanos Dardenne (La promesa, Rosetta, El hijo, El niño, la reciente El silencio de Lorna).

También hubo directores no nacidos en Bélgica que han aportado valiosas labores, como la holandesa Marleen Gorris (Memorias de Antonia, 1995), los franceses Michel Ocelot (la excelente animación Kirikou y la hechicera, 1998), Marion Hänsel (varios de sus trabajos fueron exhibidos en Cinemateca), y Julie Bertuccelli (Cartas de París, 2003), sin olvidar, claro, la polémica Ocurrió cerca de casa (1992; de los tres directores belgas uno se suicidó), sobre un equipo televisivo que seguía a un asesino serial para registrar sus asesinatos y con el fin de mostrarlos en un documental, aunque las mismas personas que filmaban terminaban integrándose a lo que hacía el psicópata.





BEN X (Ben X) - Bélgica / Holanda, 2007 - Dirección: Nic Balthazar. Guión: Nic Balthazar, basado en su propia novela. Con Greg Timmermans, Marijke Pinoy, César De Sutter, Gilles De Schrijver, Bavo Smets. Duración: 93 minutos.


.: Derechos Reservados :.