CADA
ZORRO CON SU LIBRITO
Entre los múltiples apuntes de
una pequeña libreta, donde anotaba
rápidamente todas las ideas y sueños
que se le ocurrían, para luego
poder convertirlos en historias, Roald
Dahl escribió sobre El
fantástico Sr. Zorro (1970)
lo siguiente: "Una historia sobre
el señor Zorro, que tiene una completa
red de túneles bajo tierra que
conducen a todas las tiendas del pueblo.
De noche sale de entre las tablas del
suelo y se sirve de lo que le apetece."
La adaptación cinematográfica
homónima de la mencionada obra
tuvo a un artista bastante extravagante
en la realización, como Wes Anderson,
y terminó en una versión
que se ajusta mucho más a la visión
del propio director, algo que ya ocurriera
con otras labores en pantalla grande donde
el trabajo de Dahl fue tomado por artistas
que también eran admiradores de
sus creaciones pero que, sin embargo,
terminaron poniéndole su propio
sello a las distintas adaptaciones.
DAHL, MAQUILLADO
La película El fantástico
Sr. Zorro (2009) marca un hecho
importante dentro de la 20th Century Fox;
se trata del primer largometraje de animación
stop motion de su historia, esto
es una animación filmada cuadro
a cuadro a partir de objetos e imágenes
reales. A pesar de que el film fue un
rotundo fracaso en taquilla, tuvo la suerte
de ser nominado al Oscar a Mejor Película
de Animación, por parte de la Academia
de Hollywood en la reciente edición,
y también de tener una buena acogida
en general por parte de crítica
y el público que la vio.
Evidentemente este no es un film exclusivo
para la platea infantil; sí se
orienta a un espectador más joven
y adulto; cualquiera que haya visto otros
antecedentes de Wes Anderson (Tres
es multitud, Los excéntricos
Tenenbaum, Viaje a Darjeeling
y Vida acuática,
que se estrenó directamente en
DVD en Uruguay) se dará cuenta
que hay varios elementos en común
que aquí vuelven a aparecer, por
encima de la gran admiración que
Anderson siempre ha tenido hacia Dahl.
La obra quizás tendría
que haberse llamado originalmente "Wes
Anderson´s Fantastic Mr. Fox",
porque la historia de Dahl es usada como
pretexto por el aquí coguionista
y realizador para volcar sus clásicos
esquemas de familias disfuncionales, con
personajes muy delirantes y que curiosamente
logran lucir bastante auténticos,
más teniendo en cuenta que el eje
central pasa por los animales y, además,
porque se filmó a 12 cuadros por
segundo en lugar de a 24, para que el
público notara más, digamos,
la parte artesanal de dicha técnica.
Y ese contexto "andersoniano",
americanizado, con cierto tono experimental,
igual termina siendo sumamente gracioso.
Incluso algunos intentos de recomposición
familiar funcionan mejor aquí que
en los mencionados antecedentes de su
director. Una animación ágil,
un surrealismo que deriva en llamativos
diseños, un humor absurdo y personajes
cuya extravagancia se amolda levemente
a la concepción de Dahl y profundamente
al perfil que Anderson les intenta dar,
tanto en rasgos, gestos como también
actitudes, sin dejar de lado un final
que tira algún dardo hacia el consumismo
y especialmente a esos productos artificiales
que tratan de pasar por comida natural.
Los familiares, amigos y conocidos del
Sr. Zorro, quien le había prometido
a su esposa no volver a robar gallinas
pero que al final no puede con sus instintos
y vuelve a caer en lo mismo, son víctimas
de tres irascibles granjeros, que están
dispuestos a solucionar el problema de
los robos a como dé lugar. De ahí
que este Mr. Fox, también columnista
de un periódico, deba convertirse
en el héroe que jamás había
pensado, en ese padre protector capaz
de salvar a un familiar secuestrado para
que vuelva todo a la normalidad.
Cabe acotar que este libro fue escrito
por Dahl en un momento bastante trágico
de su vida (la pérdida de uno de
sus hijos, el accidente casi mortal de
otro) y que Anderson en la película
logra convertir a sus personajes en seres
sutilmente entrañables, quizás
no con la emotividad de Dahl pero sí
apelando a la receta de clásicos
dibujos animados, donde el cinismo era
uno de los ingredientes básicos
para un humor más bien desfachatado.
Claro que también hay algunos baches,
como una escena muy mal resuelta y como
hasta desencajada, donde el zorro intenta
superar el miedo hacia los lobos. El vuelo
que Anderson pretende darle a ese fragmento
no refleja ni por asomo la sensibilidad
de Dahl, que perfectamente podría
asimilarse en buena parte a la del viejo
estilo Disney.
MATICES
La experiencia de Dahl en la Segunda
Guerra Mundial fue su llave de entrada
al mundo literario, gracias a C. S. Forester,
quien lo alentó a escribir su primer
cuento, basado en sus propias vivencias
como aviador. Sin embargo, a Dahl le interesaban
otras cosas, y así fue que terminó
conociendo a Walt Disney, a quien le confesó
su real admiración (también
por clásicos como Blancanieves,
Dumbo, y Bambi)
y que terminó ilustrando en colores
el primer libro infantil de Dahl, Los
gremlins (1943), que lamentablemente
no llegó a convertirse en largometraje,
más allá de que algunos
rasgos de estas criaturas fueran tomados
para la saga Gremlins,
que dirigiera el talentoso Joe Dante cuarenta
años después, ya que según
el productor Spielberg un tal Tim Burton
nunca había hecho un largometraje
y por tanto no tenía suficiente
experiencia.
Uno de
los mayores enojos de Dahl surgió
del resultado de la adaptación que
él mismo hizo de su libro Charlie
y la fábrica de chocolate
(1964), en Willy Wonka y su fábrica
de chocolate (Mel Stuart, 1971),
producto de la reescritura de un guión
cuyas modificaciones dejaron a Dahl muy
molesto, al punto tal que, teniendo en cuenta
el éxito que al final tuvo la película,
prohibió todo intento de hacer la
adaptación cinematográfica
de Charlie y el gran ascensor de
cristal, que escribiera en 1973.
Tim Burton haría en 2005 su propia
versión, saturando visualmente con
su talento y posicionando al film entre
lo más flojo que se hiciera de obras
infantiles de Dahl para el cine y por supuesto
entre lo más denso de toda su carrera.
En stop motion también
se había hecho otra adaptación
de un libro infantil de Dahl, titulada
Jim y el durazno gigante
(1996), sólo que el director Henry
Selick (el mismo realizador de Coraline
y la puerta secreta, 2009) optó
también por incluir escenas con
actores reales para abaratar costos. Si
bien aquí vuelven a darse las diferencias
respecto a la fuente original, hay una
desbordante creatividad y un costado sensible
para con ese niño (otra vez Disney),
que de una situación casi pesadillesca
pasa a vivir una experiencia inolvidable
en su viaje desde Inglaterra a Nueva York.
La maldición de las brujas
(Nicolas Roeg, 1990) adaptaba Las
brujas (1983) y se estrenó
tímidamente en video en nuestro
país, con un Dahl nuevamente ofuscado,
esta vez por el final de la película,
mientras que Liccy Dahl, viuda del ya
fallecido escritor, coproduciría
Matilda en 1996 y con dirección
de Danny DeVito. La película fue
estrenada en Estados Unidos el mismo año
aunque cuatro meses después que
Jim y el durazno gigante, film que en
su momento pasara casi inadvertido por
cines capitalinos, al igual que casi todas
las adaptaciones infantiles sobre Dahl
que llegaron a Uruguay. El fantástico
Sr. Zorro no es la excepción.
EL FANTÁSTICO SR. ZORRO
(Fantastic Mr. Fox) - Estados Unidos
/ Inglaterra, 2009 - Dirección:
Wes Anderson. Guión: WA, Noah Baumbach,
basado en el libro de Roald Dahl. Duración:
87 minutos.