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Se editó Esperando a Superman en DVD
UNA CARA DEL VILLANO


por AY (abril, 2012)




Las fallas del sistema educativo también se dan en países del Primer Mundo, y en Estados Unidos el asunto es mucho peor de lo que uno pueda imaginar; esa parece ser la consigna de este trabajo documental dirigido y coescrito por Davis Guggenheim, en conjunto con un egresado de Harvard, Billy Kimball, y en el mismo estilo de la premiada La verdad incómoda (2006), donde Al Gore manifestaba públicamente su inquietud por el calentamiento global y el deterioro progresivo que le está causando a nuestro planeta.

Esperando a Superman (2010) no fue considerada por la Academia de Hollywood en su momento, algo que llamó bastante la atención, por lo promocionada que estuvo y también por su buena acogida en algunos festivales.

El ya famoso Profesor Geoffrey Canada, que se la jugó por ir a dar clases en una escuela del Bronx, con el fin de poder educar en un lugar que parecía irrecuperable, tampoco podía creer de niño que Superman no existiese y que nadie por aquel entonces fuera capaz de salvarlo de la difícil niñez que tuvo.

Sus testimonios son contundentes y fue, sin dudas, uno de los entrevistados más interesantes de un documental que sigue al mismo tiempo a cinco niños en sus distintos entornos, con el fin de ver qué chances tienen de poder salir sorteados para ingresar a estudiar.

Otro de los testimonios expuestos es el de Bill Gates, que estudió en una escuela pública y que colaboró con este trabajo. Gates señala que es importante que los estudiantes tengan buen nivel en matemáticas, ciencias e ingeniería, para poder estar a la altura de otros países desarrollados con mejor nivel de educación; la formación humanística poco parece importarle…

El director Guggenheim y el coguionista Kimball, mientras tanto, tratan de buscar explicaciones a una crisis educativa donde la responsabilidad se le atribuye principalmente a la falta de voluntad política, al hecho de que nunca se lleguen a acuerdos unitarios, y por supuesto a los malos resultados de los estudiantes, que en varias ocasiones son vinculados al bajo desempeño de algunos docentes…

Esperando por Superman también presenta gráficas y datos estadísticos muy prolijos, con algo de humor y hasta filtrando algunos bloopers metafóricos y fragmentos de graciosos programas de televisión, pero la muestra que toma no es representativa, o quizás sí para lo que este trabajo quiere imponer. Es como una confirmación de que el cine puede ser una peligrosa herramienta para manipular al espectador cuando se lo propone.

Con el paso de los minutos vemos que lo que más va pesando no es solo el sistema disfuncional que se critica, sino también los maestros y docentes, que en realidad constituyen un porcentaje minoritario en todo este asunto.


En un momento se puede apreciar cómo un profesor lee tranquilamente el diario en horario de clase, mientras los estudiantes hacen lo que se les da la gana. La cámara toma el hecho en sí, pero los guionistas no se detienen en las causas del por qué se llegó a eso (clases superpobladas, bajos sueldos, el gran estrés en sí de la profesión), ni tampoco en cómo los alumnos terminan tan desmotivados (no se ahonda en sus familias ni en lo que pasa dentro de los hogares). Es muy difícil que el futuro de Estados Unidos se determine en un salón de clases bajo estas condiciones, parafraseando la frase que se puede leer en el afiche del documental ("El destino de nuestro país no se gana en un campo de batalla; se determina en un salón de clases").

Explorar un tema tan vasto y complejo como el de la educación merecía una investigación mucho más objetiva y profunda, y no una que sólo se detiene en hechos aislados, habiendo otras tantas aristas para analizar.

Lo que omite esta mirada personal, más que objetiva, es que esos docentes están sobrecargados física y mentalmente. Por eso es que no reaccionan. El sistema los saturó.

Y esto lleva a uno a preguntarse, ¿fueron bien seleccionados los entrevistados? ¿Son confiables en su mayoría? Varios de los políticos que aparecen, ¿han tenido experiencia en la enseñanza pública? ¿Son conscientes de que hay alumnos que vienen con problemas desde sus hogares y que el docente no tiene la obligación de asumir el rol de psicólogo, sociólogo o asistente?

Llama mucho la atención que no se hable debidamente de la influencia del contexto social y económico del Estados Unidos de los últimos años. Ni tampoco de las universidades ni de los resultados en instituciones privadas. Al haber tantas omisiones, este trabajo va desinformando cada vez más, por no decir que su resultado es periodísticamente fallido.

En la comparación que se hace con Finlandia omiten decir algunas cosas importantes: la sociedad allí no lidia con problemas de salud ni de alimentación, algo que sí reside en numerosos hogares de alumnos norteamericanos. También que los profesores son muy bien pagos (casi como un bancario) y respetados, y que las escuelas públicas llegan a contar hasta con clases de entre no más de 15 a 20 alumnos promedio y hasta dos docentes en un mismo salón.

Otra cosa que no se dice es que las denominadas "charter schools" (escuelas alternativas) de Estados Unidos, si bien reciben dinero de fondos públicos, también expulsan a aquellos alumnos con notas bajas, lo que llevaría a una estadística redonda si sólo se toman en cuenta los altos rendimientos. Tampoco se ven las causas de esas malas notas. El profesor es señalado como el principal responsable y nada se dice del entorno familiar del que provienen algunos alumnos, siempre dejando de lado a los cinco estratégicamente seleccionados por este trabajo.

La educación en Estados Unidos se está privatizando cada vez más, pero cabría preguntarse si al pagar un dinero mensual ese alumno tiene garantizado un buen aprendizaje que supuestamente muchas escuelas públicas no le dan; Guggenheim tampoco muestra datos estadísticos de colegios privados.


Esperando a Superman igual tiene sus puntos a favor, en el seguimiento que hace a esos cinco niños y la preocupación de sus respectivos padres, pero no alcanza para abordar a fondo el tema que se propone retratar.


Las altas notas, que tanto alegran al corporativismo, no son tan buena garantía si los egresados luego no están bien capacitados para llevar a cabo distintas profesiones, y eso sí se menciona, lo cual es otro punto más a favor.


En esta ola de documentales estadounidenses, por lo general muy buenos e interesantes, que se han producido en los últimos diez o doce años, hay algunos que toman la bandera por un tema, trabajan sutilmente una postura y, respaldados por dinero que le garantizan una buena distribución, terminan siendo muy peligrosos, debido a que no hay una rigurosidad periodística que le garantice al espectador poder apreciar las dos caras de la moneda.

Esperando a Superman es un ejemplo de esto último. De un trabajo que en buena parte desinforma. Y aunque sólo sea por eso, vale la pena verlo, incluso para los superhéroes, quienes antes de lanzarse precipitadamente a "salvarnos" tendrían que tomar real consciencia del enemigo al que se tienen que enfrentar.




ESPERANDO A SUPERMAN
(Waiting for Superman) - Estados Unidos, 2010 - Dirección: Davis Guggenheim. Guión: DG, Billy Kimball. Duración: 111 minutos.


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