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Título original: The Hulk
País y año de producción:
Estados Unidos, 2003
Dirección: Ang Lee
Guión: John Turman, Michael France, James
Schamus, sobre historia del primero y basada en el comic creado
por Stan Lee.
Con: Eric Bana, Jennifer Connelly, Nick Nolte
Duración: 138 minutos
Calificación: No apta para menores de 12
años
Género: Acción / Aventura / Ciencia
ficción
Sitio Web: http://www.thehulk.com/
Reseña argumental: Adaptación al
cine del famoso científico que cuando se enoja se pone todo
verde, crece desmesuradamente y sale a hacer justicia. No piensen
ver al Hulk que solían dar los domingos a la tardecita en
Canal 12; en la serie televisiva el protagonista era más
chico y se movía más lentamente que en esta película
(más grande y veloz), bastante fiel al comic marveliano creado
por Stan Lee.
El director taiwanés Ang
Lee es conocido por películas como El banquete de
bodas (1992), Sensatez y sentimientos
(1995) y El tigre y el dragón (2000), entre
otras.
Curiosidades:
El actor Eric Bana es el mismo que el pasado
año pudo verse en la australiana
Chopper: Retrato de un asesino en
serie (Andrew Dominik, 2000).
El propio director
Lee es el que encarna a Hulk; claro que
sus movimientos (faciales y corporales)
fueron luego digitalizados.
El director Bryan Singer, cuando realizó
las dos adaptaciones al cine de X-Men,
sostuvo que jamás había leído
una historieta de estos superhéroes
Marvel en su vida. El resultado, sin embargo,
fue aceptable (más en la primera
que en la segunda parte) y tanto los fans
como el público no tuvieron muchas
quejas en cuanto a la fidelidad de la película
hacia la creación original de Stan
Lee, sobre todo en la producción
de 2000.
El caso del taiwanés Ang Lee es idéntico,
aunque no así para con la serie televisiva
de Hulk, que parece, obviamente,
haberla visto, hecho que se nota al apreciar
su adaptación a la pantalla grande
del popular hombre verde. A diferencia de
otros guionistas y realizadores, que se
dicen fanáticos de tal cual o cual
superhéroe pero que al momento de
trasladarlos al cine obtienen resultados
discretos, Ang Lee, paradójicamente,
ha logrado una de las mejores versiones
que de legendarios superhéroes (bueno;
en realidad Hulk no es 100% superhéroe)
se haya hecho en cine.
Una película como Darkman:
El rostro de la venganza (cuyo
director Sam Raimi debió mirar nuevamente
al momento de hacer para cine El
Hombre Araña), que no estaba
basada en ningún superhéroe,
manejaba recursos que iban más allá
de la espectacular y estupendamente filmada
aventura. Y el principal era el sufrimiento
del personaje central, un hombre dolido
por lo que le deparó el destino,
buscando poner las cosas en su lugar y hacer
todo lo mejor posible, incluso para con
su ser más querido (Frances McDormand).
Y Hulk se mantiene también
en esa misma línea, con un guión
que le dedica buena parte del metraje a
una más que decorosa presentación
del protagonista (otra gran actuación
de Eric Bana), desde su familia hasta su
propia forma de ser, de cara a su profesión
una vez adulto, y cargando con un síntoma
hereditario que lo hace reflexionar una
y otra vez. La mujer que lo acompaña,
por otro lado (Connelly, que está
bárbara en todo sentido), no se limita
a ser una belleza descerebrada de ocasión
sino que posee un rol de cierto peso al
ser la que lo acompaña, lo entiende
y ayuda a cargar con su dolor, pero de manera
creíble y hasta demasiado interesada
para un producto ultracontrolado como éste,
donde el espantoso corte final no debería
estar ni por asomo.
Otra cosa que está bien utilizada
(y que aparecía en la serie televisiva)
era el montaje, entrelazando tomas a la
manera de un cómic en movimiento,
separando en viñetas la pantalla,
congelando la acción de una para
dar paso a otra, jugando con el blanco y
negro y los tiempos, y proporcionando una
opción más para ver la película,
con buena puntería para los momentos
(numerosos, por cierto) de la historia en
que la imagen se fracciona. La acción
emana en dosis casi justas, sin exceso en
los efectos especiales, que no buscan protagonismo
alguno sino la transmición, a partir
de la gigantesca figura de Hulk, de expresiones
emotivas, conmovedoras, que no suelen verse
en casi ningún protagonista de historieta,
en especial dentro de los que han venido
invadiendo la producción norteamericana.
Hablar del taiwanés Ang Lee, los
primeros trabajos que de él llegaron
a circuito comercial (El banquete
de bodas; Comer, beber,
amar, Sensatez y sentimientos,
a modo de ejemplo), y el quiebre que tuvo
al filmar obras como Cabalgando
con el diablo (1999) y El
tigre y el dragón (2000)
es material para otra ocasión. Lo
cierto es que el hombre, a pesar de que
ha sido importado por Hollywood, ha hecho
de cosas como Hulk algo
que logra desenvolverse y con creces dentro
de una industria cada vez más voraz
y que sólo piensa en hacer dinero.
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