
Título original: Memoria
del saqueo
País y año de producción:
Argentina / Francia / Suiza, 2003
Dirección: Fernando
E. Solanas
Guión: Fernando
E. Solanas
Con: Fernando E. Solanas
Duración: 118
minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Documental
Reseña argumental: El
regreso de Solanas a uno de sus géneros
favoritos, el documental de denuncia,
esta vez sobre la devastación argentina
entre el final de la dictadura militar
en 1983 y la caída del gobierno
de Fernando de la Rúa en 2001.
Filmada en Betacam y en video digital,
resultado de dos años de intenso
trabajo, la película resume este
extenso período histórico
que no buscan explicar la crisis sino,
en palabras del propio Solanas, "hacer
memoria contra el olvido". El
empobrecimiento y la agonía de
la clase media, la desnutrición
infantil, la corrupción de las
clases dirigentes, los caceroleos y la
represión desfilan en las imágenes
de este film pensado y realizado como
primera parte de un díptico sobre
la Argentina de hoy.
Pino Solanas es conocido por trabajos
como La hora de los hornos
(1968), El exilio de Gardel
(1985) y Sur (1988),
entre otras.
Memoria del saqueo
(2003) es un notable
documental que denota una vasta investigación
periodística, con el fin de evocar
un período donde se ve por qué
la Argentina derivó en la tristemente
famosa crisis que hizo estallar a su pueblo
el 19 de diciembre de 2001. La valentía
y el tradicional rigor de Pino Solanas
se refuerza aquí por un valioso
material de archivo y en especial por
un criterio de selección de información
que permite comprender minuciosamente
detalles que realmente cuesta creer pero
que ocurrieron y que dejaron a gran parte
de la población en ruinas y muriéndose
literalmente de hambre, mientras a la
vuelta de la esquina todo era abundancia
y despilfarro. Algunas imágenes
son impactantes pero al fin de cuentas
reales (el velorio de un niño que
murió de hambre en el Norte, noticias
que a las agencias de prensa no les interesa
o, mejor dicho, no les sirve); un trabajo
que no deja indiferente a nadie y que
trasciende cualquier pensamiento político
para desembocar en un panorama alarmente,
producto de la ambición y el egoísmo,
donde la solidaridad del ser humano en
sí es lo primero que debería
primar. AY