
Título original: The Village
País y año de producción:
Estados Unidos, 2004
Dirección: M.
Night Shyamalan
Guión: M. Night
Shyamalan
Con: Joaquin Phoenix,
Bryce Dallas Howard, Adrien Brody
Duración: 108
minutos
Calificación:
No apta para menores de 9 años
Género: Terror
Sitio Web: http://thevillage.movies.com/
Reseña argumental: En
la campiña de Pennsylvania, un
pueblo debe hacer frente a la sorprendente
verdad que se esconde justo al borde de
sus tierras. A primera vista, el pueblo
parece un lugar lleno de paz, una comunidad
perfecta, pero sus habitantes esconden
un terrible secreto: en los bosques que
rodean sus tierras viven unas escalofriantes
criaturas. La maldad y los augurios son
tan inquietantes que nadie se atreve a
aventurarse más allá de
los límites del pueblo y entrar
en los bosques. De hecho, durante años
han vivido en un extraño pacto
con las misteriosas criaturas mediante
el cual ninguno de los mundos invade el
otro. Pero cuando la necesidad de ir más
allá se hace presente, el curioso
y decidido Lucius Hunt (Joaquin Phoenix)
plantea dejar atrás los límites
del pueblo y sumergirse en lo desconocido.
Su osadía amenaza con cambiar para
siempre el futuro de la comunidad.
El hindú M. Night Shyamalan había
dirigido El sexto sentido
(1999), El protegido
(2000) y Señales
(2002).
LA BARRERA DEL MIEDO
La comunidad en la campiña de La
aldea (2004) tiene las reglas
bien claras; sus integrantes viven armoniosamente
en familia, tienen prácticamente
todo lo que necesitan, trabajan todo el
día, son en general personas con
valores, solidarias... y los más
adultos tratan de que nadie vaya más
allá del lugar donde viven, debido
a que hay unas criaturas misteriosas que
deambulan por un gigantesco bosque, una
zona desconocida y por ende peligrosa.
Nunca nadie se atrevió a pasar
por ahí. Y ambos bandos se respetan...
hasta que alguien se ve forzado a ir más
allá de los límites, quizás
intentando descifrar esa incógnita,
superar ese temor, el famoso cuco al que
toda esa villa teme.
Como en las cuatro últimas películas
del director indio (Más
astuto que nunca, El
sexto sentido, El protegido
y Señales) acá
también hay otra vuelta de tuerca
y muy buena. Y una vez más no se
puede revelar tanto sobre la trama. Lo
único que vuelve a imperar nuevamente
es esa visión humanista en lo que
respecta al por qué todos esos
pobladores se encuentran viviendo de la
forma en que lo hacen. Y hay una acertadísima
crítica social (no se puede decir
más) que se va insinuando durante
buena parte de la película y que
se devela en el final. La aldea,
por otro lado, es también una historia
de amor (entre los personajes de Joaquin
Phoenix y Bryce Dallas Howard; muy bien
los dos), como lo era El sexto
sentido (1999), en parte, y también,
en clave más dramática,
Señales (2002).
Y en todas había algo de suspenso
y terror.
Es decir que el cine de Shyamalan se compone
de varios elementos que a la larga le
dan un toque personal, un estilo que hace
de sus películas algo más
que una buena obra de género. Los
famosos finales sorpresa ya no parecen
ser tan trascendentes como lo que realmente
pretende plasmar (no imponer) en sus historias.
La revelación aquí es tan
impactante como la de El sexto
sentido; es casi imposible que
alguien pueda predecirla, porque hay algunos
detalles en los que el espectador va a
poner atención (la historia está
armada de esa manera) para que más
tarde todo termine cerrando, esta vez
con un marcado contenido sociológico.
Como en un truco de magia, ya incluso
desde la publicidad, los tráilers
y hasta los afiches, la película
nos da indicios de algo que en realidad
va mucho más allá de lo
que pasa entre dos bandos. En el argumento
hay tan solo pretextos. Paralelamente
a lo conceptual, Shyamalan vuelve a demostrar
que es uno de los grandes cineastas del
momento (los pasajes en que aparecen las
temibles criaturas son notables), atento
a absolutamente todos los detalles, apareciendo
una vez más en un cameo (ya ha
confesado su admiración hacia Hitchcock),
y hasta seleccionando a una joven y talentosa
violinista que hace de la banda sonora
de la película otro factor determinante;
de hecho el film obtuvo una nominación
al Oscar en ese rubro.
Habrá que esperar expectantes por
su nuevo trabajo. El desafío de
seguir sorprendiendo y con calidad no
es tan fácil. Pero desde hace casi
diez años lo viene haciendo. A
la industria norteamericana le estaba
faltando un cineasta de estas características,
alguien que le diera una buena bocanada
de oxígeno a un género por
el que todavía hay realizadores
que luchan.