
Título original: Hellboy
País y año de producción:
Estados Unidos, 2004
Dirección: Guillermo
Del Toro
Guión: Guillermo
Del Toro, sobre historia de Peter Briggs
y GDT, basado en el comic creado por Mike
Mignola
Con: Ron Perlman, Selma
Blair, John Hurt
Duración: 122
minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Acción
/ Aventuras / Ciencia ficción /
Terror
Sitio Web: http://www.sonypictures.com/movies/hellboy/
Reseña argumental: Nacido
entre las llamas del infierno hace 60
años durante la Segunda Guerra
Mundial, Hellboy (Ron Perlman) es traído
a la Tierra por el diabólico Grigori
Rasputin (Karel Roden) para perpetrar
el mal. Destinado a ser el heraldo del
Apocalipsis, Hellboy es rescatado por
las Fuerzas Aliadas lideradas del Profesor
Broom (John Hurt), quien lo cría
como a un hijo y desarrolla sus extraordinarias
dotes paranormales. A pesar de sus oscuros
orígenes, Hellboy se convierte
en un inverosímil héroe
del bien, batallando con las fuerzas malignas
que amenazan al mundo.
El mexicano Guillermo Del Toro había
dirigido Cronos (1993),
Mimic (1997) y El
espinazo del diablo (2001).
APASIONADO
Está claro que Guillermo Del Toro
es un gran fan de los (buenos) cómics.
También está claro que a
pesar de ser importado por Hollywood él
se asegura cierto margen artístico
para poder hacer una obra digna, como
esta Hellboy, ya no solo
desde la dirección sino también
desde un libreto donde, esta vez sí,
lo estético prima sobre lo conceptual,
aún más que en Blade
2 (2002) aunque marcando cierto
vuelco hacia el lado de la acción
y los efectos especiales, que no solían
ser marca registrada de sus estupendos
antecedentes (Cronos,
Mimic, El espinazo
del diablo).
Se entiende, por supuesto, que en sus
dos últimos trabajos estuvo sujeto
a una idea que no era suya sino que venía
de su amado noveno arte (Marv Wolfman
en Blade, Mike Mignola
en Hellboy) y que le
daba pie para concentrarse mucho más
en la parte visual, algo que casualmente
también pide ese público
norteamericano encargado de incrementar
la taquilla de los distintos productos
elaborados desde la industria.
Y él en eso sabe defenderse y de
qué manera. Se las ingenia para
impactar llenando el ojo del espectador,
con mucho rigor en la composición
de planos, sin descuidar a los protagonistas
ni tampoco a los secundarios, con mucha
intensidad en las escenas de acción
y por momentos logrando insertar adecuadamente
los trucajes visuales.
Pero a veces hay exceso, saturación.
La historia de Hellboy
es llamativa aunque no hay mucha fluidez
en el relato. Del Toro es muy imaginativo
pero nunca se caracterizó por su
agilidad en las historias, que tienen
su interés y sus buenas ideas,
claro. Hay sí una inclinación
de su gala macabra (que supo brillar notoriamente
en Blade 2) en un estupendo
personaje (el del nazi deforme), en su
apariencia y actitudes, muy tenebroso
y que incluso recuerda en su aspecto al
luchador Baraka, del videojuego Mortal
Kombat (2), cuyas adaptaciones
cinematográficas (dirigidas por
Paul Anderson y John Leonetti) lo habían
salteado olímpicamente.
Hellboy aparece más
bien como una inquietud, un entretenimiento,
quizá el trabajo menos personal
de su realizador, alejado de conceptos
que solía trabajar con mucha atención
y que en esta ocasión prácticamente
no figuran. De todas maneras la película
guarda su interés, a través
también de una cuidadosa producción,
llamativos diseños artísticos
y un mirada que al menos dignifica una
adaptación que por ahí no
supera a Blade 2 pero
que sí mantiene una línea
que bien conforma a los fans de Mignola
y sus propios seguidores, testigos de
una creatividad que, a pesar de inminentes
obstáculos de mercadotecnia, mantiene
su solvencia.