
Título original: Mar adentro
/ The Sea Inside
País y año de producción:
España / Francia / Italia, 2004
Dirección: Alejandro
Amenábar
Guión: AA, Mateo
Gil
Con: Javier Bardem, Belén
Rueda, Lola Dueñas, Mabel Rivera,
Celso Bugallo
Duración: 125
minutos
Calificación:
No apta para menores de 12 años
Género: Drama
Sitio Web: http://www.mar-adentro.com/
Reseña argumental: Ramón
(Javier Bardem) lleva casi treinta años
postrado en una cama al cuidado de su
familia. Su única ventana al mundo
es la de su habitación, junto al
mar por el que tanto viajó y donde
sufrió el accidente que interrumpió
su juventud. Desde entonces, su único
deseo es terminar con su vida dignamente.
La llegada de dos mujeres alterará
su mundo: Julia (Belén Rueda),
la abogada que quiere apoyar su lucha
y Rosa (Lola Dueñas), una vecina
del pueblo que intentará convencerle
de que vivir merece la pena. La luminosa
personalidad de Ramón termina por
cautivar a ambas, que tendrán que
cuestionar como nunca antes los principios
que rigen sus vidas. Él sabe que
sólo la persona que de verdad le
ame será la que le ayude a realizar
ese último viaje.
El director chileno Alejandro Amenábar
había dirigido Tesis
(1996), Abre los ojos
(1997) y Los otros (2001).
También ha compuesto la música
de sus películas (incluyendo otra
que no es de él: La lengua
de las mariposas, donde también
estuvo como asistente de dirección
su compañero de libretos Mateo
Gil) y hasta hizo el montaje de Mar
adentro.
Un giro de timón
es el que Alejandro Amenábar da en
Mar adentro (2004), respecto
a lo que venía siendo su filmografía,
aquí narrando la historia de un hombre
postrado en su cama desde hace tres décadas
y a causa de un accidente, que decide poner
fin a su vida, a seguir en ese estado. Una
abogada y una conocida del protagonista
le harán replantearse la situación
y a su vez verán sus propios principios
removidos desde el momento en que hablan
con el paciente. Un drama que puede suscitar
debates, con un final psicológicamente
bastante fuerte, y que tiene detrás
a un director atento, jugado, honesto y
dueño de un vuelo artístico
que pudo haber sido aún mayor, paralelamente
a la muy buena actuación de Javier
Bardem. AY