
Título original: Land
of the Dead
País y año de producción:
Canadá / Estados Unidos / Francia,
2005
Dirección: George
Romero
Guión: George
Romero
Con: Simon Baker, Dennis
Hopper, Asia Argento, Robert Joy, John
Leguizamo
Duración: 93 minutos
Calificación:
No determinada, a la fecha de estreno
(en Argentina: No apta para menores de
13 años)
Género: Terror
Sitio Web: http://www.landofthedeadmovie.net/
Reseña argumental:
En la nueva, horripilante visión
de Romero, el mundo (como la humanidad
lo ha conocido) es sólo un recuerdo.
En su lugar está la interminable
pesadilla de nosotros - los vivos - contra
ellos - los "muertos vivos."
Lo que queda de los humanos está
protegido detrás de las murallas
de una ciudad fortaleza mientras que los
muertos vivos vagan en los vastos páramos
que la rodean. Los pocos ricos y poderosos
tratan de mantener una ilusión
de la vida como era antes, habitando sobre
la ciudad en las exclusivas torres de
Fiddler's Green, el último bastión
de la clase gobernante. Sin embargo, abajo
en las calles el resto de los habitantes
menos afortunados de la ciudad sobreviven
a duras penas, buscando algo de consuelo
en los vicios asequibles - juego, prostitución,
drogas - cualquier cosa que les ofrezca
siquiera un fugaz respiro del infierno
en que se ha convertido sus vidas.
Tanto las torres de Fiddler's Green como
los inmorales barrios bajos de la ciudad
a sus pies están bajo el dominio
de un grupo de inescrupulosos oportunistas
encabezados por Kaufman (Dennis Hopper),
quien domina todo, desde los bienes raíces
hasta los negocios menos legítimos.
Para traer comida y otros elementos esenciales
a los ocupantes de la ciudad y permitir
a los privilegiados de Green adquirir
los escasos artículos de lujo a
los que están acostumbrados, un
rudo grupo de mercenarios - dirigidos
por Riley (Simon Baker) y su lugarteniente,
Cholo (John Leguizamo) - llevan a cabo
misiones de búsqueda fuera de la
ciudad protegidos por un enorme vehículo
armado llamado 'Dead Reckoning.' Riley
y Cholo, al igual que Kaufman, lo hacen
por dinero, con la esperanza de utilizarlo
para su propia fuga - Riley al Norte,
con promesas de "un mundo sin cercas
y con libertad" y Cholo a la vida
de lujo de Fiddler's Green, lejos de la
vida violenta que ha conocido.
Mientras Kaufman y sus empleados se ocupan
del comercio, la vida está cambiando
dentro y fuera de las murallas de la ciudad.
El desasosiego y la anarquía aumentan
entre los desposeídos y afuera,
el ejército de los muertos está
cambiando, evolucionando, aprendiendo
a organizarse y comunicarse.
Cuando Cholo se apodera del 'Dead Reckoning,'
decidido a extorsionar millones a Kaufman
y sus seguidores, Riley y la gentuza de
su pandilla -incluyendo a Slack (Asia
Argento) y Charlie (Robert Joy) - son
llamados para detener a Cholo y, al mismo
tiempo, proteger la ciudad y sus habitantes
del creciente ejército de cambiantes
zombis que amenazan su debilitado perímetro.
El director George Romero es conocido
por trabajos como The Crazies
/ Contaminator (1973), Creepshow:
El festín del terror (1982)
y Monerías diabólicas
(1988).
Producto de una
muy mala difusión Tierra
de los muertos (2005) de George
Romero, apenas estuvo unos días
en cartel. Una buena película donde
lo que menos hay que ver son los destrozos
de los cadáveres vivientes; su
director prosigue en concepto con lo que
pregonaba en Muertos vivos: La
batalla final (Dawn of the Dead,
1978), solo que del consumismo pasa a
lo que es la marginación en tiempos
cada vez más ajenos al raciocinio
y humanamente descompuestos. Los muertos
vivos siguen siendo cachos de carne ambulantes
y despiadados, como la gran mayoría
de los personajes "normales"
que deambulan en el contexto y están
muertos pero en otro sentido, aunque ahora
piensan y actúan con cierta audacia;
están en busca de un espacio. Esto
mismo se había insinuado pero no
llegó ni por asomo a buen puerto
en la tercera parte, El día
de los muertos vivos (1985),
que se perdió en ataques contra
militares y en el trabajo del notable
maquillador Tom Savini (que en Tierra
de los muertos aparece como un
zombie). Romero sigue dando en el blanco
valiéndose de nuevas metáforas
y dentro de un subgénero que para
él aún no se ha agotado.