
Título original: Rosetta
País y año de producción:
Bélgica / Francia, 1999
Dirección: Jean-Pierre
Dardenne, Luc Dardenne
Guión: Jean-Pierre
Dardenne, Luc Dardenne
Con: Émilie Dequenne,
Fabrizio Rongione, Anne Yernaux, Olivier
Gourmet, Bernard Marbaix
Duración: 95 minutos
Calificación:
No determinada, a la fecha de estreno
(en Inglaterra: No apta para menores de
15)
Género: Drama
Sitio Web: http://www.peripherfilm.de/peri/rosetta
Reseña argumental: La
acción transcurre en la periferia
de una ciudad belga en el invierno de
1999. Narra unas semanas de la vida de
Rosetta (Emile Dequenne), una chica de
diecisiete o dieciocho años que
vive en compañía de su madre.
Con la obsesión de evitar caer
en el mismo abismo que la mujer mayor,
hecho de alcohol y abuso, la joven busca
un trabajo remunerado que le permita evitar
la marginación.
Los hermanos Dardenne habían dirigido
La promesa (1996), El
hijo (2002) y El niño
(2005).
HEROÍNA
Rosetta (1999), el segundo
largo de los Dardenne los confirma y posiciona
como dos verdaderos talentos del cine
de denuncia social, mostrando en esta
ocasión los estragos de economías
casi devastadas y los efectos que hacen
dentro de los valores y la dignidad del
ser humano. El personaje de Rosetta (excepcional
labor de la debutante belga Émilie
Duquenne) es la película en sí,
permanentemente seguida por una cámara
de mano para que el espectador pueda estar
lo más cerca posible de ella y
también pueda sentir los vaivenes
a los que se expone cuando lucha tenazmente
por salir de una situación marginal.
Un panorama que tiene a hija y madre (alcohólica
y capaz de hacer casi cualquier cosa por
dinero) viviendo en un camping de tráilers
y jaqueadas por la falta de estabilidad,
más precisamente por la falta de
un trabajo que pueda aliviar la situación
económica y les permita enderezarse
para sacar la cabeza a flote.
Es un retrato muy duro, trágico
en su delineado, fuerte de ver y de aceptar;
una jovencita de apenas 18 años
se pone todo al hombro, mientras aplaca
sus constantes dolores estomacales con
un secador de pelo, molestias que podían
ser producto tanto de una úlcera
producida por los nervios y las preocupaciones,
o incluso por los peces que ella misma
pescaba y consumía de un río
contaminado. Un retrato donde los Dardenne
transmiten casi a la perfección
el punto de vista de ella, en su incesante
y rutinaria lucha por conseguir una remuneración.
La película adquiere tonos de documental,
en el sentido de la intensidad y credibilidad
que logra plasmar; por un lado el impulso
desbordante de Rosetta y por otro la fuerza
testimonial de sus realizadores.
Las dificultades por conseguir un trabajo
chocan con la determinación de
Rosetta por salir de los problemas y tener
una vida normal, a veces con actitudes
inconscientes y que no miden consecuencias,
como si se tratara de un animal salvaje
y en su etapa más dura de supervivencia.
Pero los sucesivos obstáculos la
van convirtiendo a su vez en una especie
de heroína, de guerrera, cuya coraza
la lleva a lo largo de casi toda la película,
lo que hace difícil en ocasiones
notar sus percepciones. De ahí
ese final, los cuatro o cinco segundos
de un plano altamente conmovedor, donde
la protagonista parece ir destilando todo
ese dolor acarreado a través de
la expresión en su rostro. El escudo
es removido ante tanto sufrimiento y la
persona vulnerable deja su orgullo de
lado para emitir una señal de auxilio,
un impensado signo de reflexión
que le permita vislumbrar una cuota de
esperanza.