
Título original: Le fils
País y año de producción:
Bélgica / Francia, 2002
Dirección: Jean-Pierre
y Luc Dardenne
Guión: JPD, LD
Con: Olivier Gourmet,
Morgan Marinne, Isabella Soupart, Nassim
Hassaïni, Kevin Leroy
Duración: 103
minutos
Calificación:
No determinada, a la fecha de estreno
(en Argentina: No apta para menores de
13)
Género: Drama
Sitio Web: http://www.diaphana.fr/lefils/
Reseña argumental:
La historia se centra en un profesor de
carpintería en una escuela de rehabilitación
para jóvenes delincuentes, golpeado
por el impacto de una tragedia familiar.
El hombre comienza a obsesionarse por
un adolescente al que se ha negado a aceptar
en su taller. Hay un misterio en el chico,
y el profesor comienza a seguirlo, a buscar
sus raíces por calles, edificios
y centros de formación. El espectador
demora en conocer los motivos de esos
personajes.
Los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc
Dardenne son conocidos por labores como
La promesa (1996) y Rosetta
(1999).
UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
El estilo es el mismo de siempre; el retrato
del diario vivir también, sólo
que esta vez hay un adulto y el tema ya
no pasa por la marginación social
sino por otro (colateralmente relacionado
a la alienación) y es el del perdón;
el perdón para con un adolescente
que estuvo cinco años encerrado
en un reformatorio y que está dispuesto
a empezar una nueva vida, aprendiendo
el oficio de carpintero.
Su maestro es un trabajador muy eficaz,
aunque viene golpeado por la separación
con su pareja (a punto de casarse con
otra persona y esperando un hijo) y especialmente
por una tragedia que la película
revela recién en los minutos finales.
Otro dilema moral se hace presente aquí
y es el de aceptar o no a un joven de
pasado bastante oscuro. Ese dilema también
se convierte en una prueba importante
en la vida de ese alicaído personaje
principal, que comienza a espiar y estudiar
a su nuevo discípulo, mientras
le dice a su ex-mujer que no sabe muy
bien por qué está haciendo
todo eso.
Hay algo escondido en este asunto, aunque
lo más importante es saber si ese
carpintero tan bueno en su trabajo (capaz
de saber prácticamente cualquier
medida sin necesidad de usar un instrumento
para conocer exactamente la distancia
entre un objeto y otro) es capaz de medir
también lo que está haciendo
ahora. Eso lo va develando y con mucha
sutileza este trabajo de los hermanos
Dardenne, que una vez más ponen
la cámara lo más cerca posible
de este trabajador para mostrarnos los
más mínimos detalles de
sus expresiones, sus pensamientos, de
cómo es y lo que significa ponerse
en el lugar del otro.
Por encima de todos los recursos que se
manejan, el espectador que nada sabe,
siquiera de la trama, puede incluso trazar
varias hipótesis a partir del título
mismo de la película. ¿Se
trata acaso de un hijo perdido, abandonado,
de uno que siempre se quiso tener pero
nunca se pudo, o de un simple acto de
arrepentimiento? Estas preguntas llevan,
indudablemente, a que el impacto pueda
ser mucho mayor en el final, cuando se
conozca toda la verdad. Y como siempre
ocurre, los finales en las películas
de los Dardenne son como bombas de tiempo,
estallidos que se fueron conteniendo a
lo largo de casi toda la película.
Esta vez el tono es distinto, más
paternal y sobre todo simbólico,
extremadamente doloroso y conmovedor,
una prueba de fuego para esos dos personajes
que, una vez develado todo, intentarán
vivir una nueva etapa en sus vidas.