
Título original: La Marche
de l'empereur
País y año de producción:
Francia, 2005
Dirección: Luc
Jacquet
Guión: LJ, Michel
Fessler, sobre historia del primero
Duración: 85 minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Documental
Sitio Web: http://eneccine.com/lamarchadelospinguinos
Reseña argumental:
Cuando inicia el otoño, los pingüinos
emperador caminan hacia el interior del
hielo, donde todos nacen, para repetir
el ciclo de la reproducción.
Cada pareja se escoge con minucia. Y
no es por capricho, sino porque cuando
la hembra pone su huevo, el macho será
el encargado de empollarlo entre sus patas
con una delicadeza suprema.
Si el huevo llega a caer o a recibir
el viento helado a varios grados bajo
cero por más de unos segundos,
todo el esfuerzo será en vano.
A partir del momento en que los machos
comienzan a cuidar los huevos, las hembras
regresan a buscar alimento, en medio del
crudo invierno, y caminan por meses hasta
hallar el mar que se ha replegado por
el hielo. De su búsqueda depende
la supervivencia del polluelo cuando regrese.
Los machos permanecen, mientras tanto,
a la espera, de pie, casi sin moverse,
agolpados entre todos para que las tormentas
de nieve no afecten a los huevos, en total
oscuridad, sin comer ni beber, y son ellos
los que reciben a los pequeños
cuando nacen y los que les dan el primer
alimento, con lo último que les
queda de las fuerzas, mientras cuentan
los minutos para que sus madres aparezcan
y salven a los pingüinos.
Curiosidades:
La obra fue filmada bajo las peores condiciones
climáticas por un grupo de cineastas
franceses, apoyados por la National Geographic,
durante 14 meses.
La marcha
de los pingüinos ganó
el Oscar a Mejor Largometraje Documental
de 2005.
Las imágenes
valen más que miles de palabras
en este notable y oscarizado documental
francés de Luc Jacquet; y si a
eso se le agregan las lógicas y
duras condiciones en que fue filmada pues
más mérito aún para
La marcha de los pingüinos
(2005), que requirió de un esfuerzo
realmente titánico para hacer ese
seguimiento minucioso a todo el ciclo
de reproducción, atento no sólo
a los "emperadores" y sus costumbres
sino también a los paisajes y los
peligros que del mismo derivan, con un
estilo entre lo periodístico y
especialmente lo poético, que deriva
en una obra ejemplar: sensible, didáctica
e inspiradora, casi magistral. AY