
Título original: La perrera
País y año de producción:
Argentina / Canadá / España
/ Uruguay, 2005
Dirección: Manolo
Nieto
Guión: Manolo
Nieto
Con: Pablo Riera, Martín
Adjemian, Sergio Gorfain, Sofía
Dabarca, Adriana Barbosa
Duración: 110
minutos
Calificación:
No apta para menores de 9 años
Género: Drama
Sitio Web: http://www.controlzfilms.com/laperrera
Reseña argumental: David,
un pibe de 25 años, es forzado
por su padre a construir su propia casa
en un pequeño balneario cerca del
mar. Esta es la historia de la construcción
de la casa así como también
de la tragicómica lucha de David
por sobrevivir en un mundo nuevo, en un
lugar donde hay casi tantos perros como
hombres, donde casi no hay mujeres, donde
nadie quiere trabajar y las cosas se hacen
más por amistad que por otra cosa.
El joven realizador compatriota Manolo
Nieto había codirigido el corto
Nico & Parker (2000)
junto a Diego Fernández.
Un joven es forzado a construir una casa
en La Pedrera por su propio padre, de
quien depende económicamente y
del que recibe constantes reproches por
verlo bastante distanciado de lo que se
supone es una vida "normal":
trabajar y en lo posible no estudiar.
Entre sus verdaderos compañeros
hay muy pocos que lo son y una buena mayoría
que se dedica a tomarle el pelo. Los hechos
tienen lugar durante el invierno, una
estación del año que impera
en los balnearios acentuando la soledad,
la tristeza, el desánimo y la quietud
de un contexto que, en el caso de esta
película, es transitado más
bien por gente de trabajo, jóvenes
que intentan divertirse a pesar de todo,
y perros que andan constantemente en la
vuelta.
Todo parece como metido en un pozo del
que si se intentara sacar la cabeza a
flote, pues no se sabría muy bien
para qué. La película se
inspira en un caso verídico, que
bien puede ser el de unos cuantos jóvenes
uruguayos que muchas veces ni se manifiestan.
La observación con cierta rigurosidad
de ese grupo humano y en especial la de
su protagonista es uno de los puntos a
favor del joven compatriota Manolo Nieto.
Con un guión que filtra, en un
drama que por momentos se asimila perfectamente
a una tragedia espiritual, varias dosis
bienvenidas de humor, también hay
un lenguaje visual muy cuidadoso (lo mismo
para el montaje de Fernando Epstein) que
deja a la propia naturaleza como testigo
gravitante, un poco a la manera en que
Lisandro Alonso trabajara visualmente
las zonas rurales de su excepcional retrato
de un hombre que sale de la cárcel
y va al reencuentro de su hija en Los
muertos (2004), donde también
figuraban actores no profesionales y que
contaba con el propio director de La
perrera (2005) como asistente
de dirección.
Aparte del promocionado corto Nico
& Parker (2000), codirigido
junto a Diego Fernández, Nieto
también se había desempeñado
como ayudante de dirección en los
dos premiados y elogiadísimos trabajos
de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, Whisky
(2004) y 25 Watts (2001).
Si bien los contextos son diferentes,
las características de los personajes
de esta última y la del protagonista
de La perrera resultan
muy parecidos, en el sentido de que David
(Pablo Riera) podría ser perfectamente
el cuarto amigo de 25 Watts.
De todas maneras, la mirada de Nieto es
un poco menos sombría.
El caso del padre, interpretado por el
recientemente desaparecido actor argentino
Martín Adjemian, puede parecer
un verdadero ogro pero en realidad lo
que intenta y desea en el fondo, por encima
de su autoritarismo, es ayudar a que su
hijo pueda encaminarse, del mismo modo
que su amigo el de los hongos, que termina
acostándose con la conquista del
personaje principal aunque sin ninguna
maldad de por medio. "Pienso
que la vida hay que vivirla con alegría;
inclusive de las calamidades hay que reírse
un poco. Como cuando vamos por la calle
y vemos a un tipo distraído que
se tropieza o se `come una columna´:
nos reímos de lo que le pasa, por
más feo que haya sido el golpe.
Y si es alguien conocido nos reímos
a menudo sin parar. Bueno, un poco así
veo cómo discurre la vida de David
y la de los que lo rodean, sin poder evitarlo
y sin hacer nada para que eso cambie",
sostuvo el director Nieto.
Si bien el joven de La perrera
decide matar el tiempo, esperando a dar
un examen que le permita recuperar la
beca que perdió y por ende la estadía
en Montevideo, el tiempo parece estar
matándolo a él. Inmerso
en un panorama que se va cerrando cada
vez más sobre él mismo,
los fantasmas de sus penosas vivencias
parecen acompañarlo luego a la
ciudad.
Es evidente que estos dos largos de la
productora Control Z Films tienen fuertes
influencias del joven cine independiente
norteamericano de fines de la década
del ´80 y principios de la del ´90,
que encuentra sus raíces en el
cine de Jim Jarmusch y se emparenta con
algunas obras de Kevin Smith. El desconcierto
y la desilusión juvenil es universal
y ha estado últimamente representada
por películas que van de México
(Temporada de patos)
a Argentina, esta última con numerosos
ejemplos que, sin embargo, aparecen muy
por debajo de la óptica aplicada
por los Rebella-Stoll en 25 Watts,
que tuvo un modelo, sí, pero lo
trabajó a partir de valores culturales
propios y con mucha más creatividad
que varios casos de la vecina orilla,
que en realidad mostraban al mismo perro
con distinto collar.
Una de las pocas excepciones, valiosas
por cierto, fue la del joven Ezequiel
Acuña con su ópera prima
de bajo presupuesto Nadar solo
(2003), a propósito de
un adolescente porteño algo deprimido
y agobiado que acude esperanzado ante
el llamado de su hermano mayor en Mar
del Plata, a quien no ve desde hace tiempo.