
Título original: Mission:
Impossible III
País y año de producción:
Estados Unidos, 2005
Dirección: J.
J. Abrams
Guión: Alex Kurtzman,
Roberto Orci, JJA, basado en los caracteres
creados por Bruce Geller para la serie
homónima
Con: Tom Cruise, Philip
Seymour Hoffman, Ving Rhames, Billy Crudup,
Michelle Monaghan
Duración: 126
minutos
Calificación:
No determinada, a la fecha de estreno
(en USA: No apta para menores de 13)
Género: Acción
Sitio Web: http://www.missionimpossible.com/
Reseña argumental:
En esta segunda secuela, Hunt se enfrenta
al rival más rudo que ha conocido,
un traficante internacional de armas e
información, sin remordimientos
ni conciencia.
El director J. J. Abrams es conocido
por trabajos de guión hechos para
exitosas series (Felicity,
Lost, Alias)
y se prepara para dirigir la undécima
parte de Viaje a las estrellas
en 2008. El libretista Alex Kurtzman tomó
la pluma para La isla
(Michael Bay, 2005) y La leyenda
del Zorro (Martin Campbell, 2005),
mientras que su colega Roberto Orci estuvo
en algunos guiones de series, como Xena
y Alias.
VERTIGINOSO Y DIVERTIDO EPISODIO
El "background"
de la saga Misión: Imposible
proviene de esas hipérboles siniestras
del cine comercial que advertían
sobre las amenazantes garras de los enemigos
de la guerra fría. Como una respuesta
televisiva al estilo Bond, se creó
M:I, una serie de televisión
que incluía a su elenco a Peter
Graves (el eterno Jim Phelps de la serie),
Martin Landau (¿se acuerdan de
Base Lunar Alpha?) y
Leonard Nimoy (el señor Spock de
Star Trek), entre muchos
otros, con el tema más pegajoso
compuesto para la televisión. Es
más, la partitura de Lalo Schifrin,
junto con el tema de James Bond, el rabajo
de John Williams para Star Wars
y el de Nino Rota para El
Padrino son los musicales cinematográficos
de mi más alta recordación.
La serie M:I lo tenía
todo, acción incontrolable, locaciones
insuperables, guiones de buena madera
y un trabajo en equipo que se mantuvo
hasta el final de la serie. Luego, a finales
de la década de los ochenta, regresa
Peter Graves al rol de Phelps, con un
equipo más innovador, que aunque
despertó cierta curiosidad, al
final M:I, la nueva generación
no levantó vuelo.
Años más tarde, Tom Cruise
se planteó el reto de hacer una
superproducción del cine de acción,
basada en la popular serie de televisión.
El resultado final encontró opiniones
mixtas, pues a los fanáticos de
la serie nos les hizo gracia pensar que
Phelps ahora era el villano, interpretado
concierta exageración por un eficiente
Jon Voight. Esta incursión de Cruise
en el "action movie" supuso
un éxito sin precedentes que llevaba
además a firma de un genio incomprendido
del cine comercial: Brian De Palma (Doble
de cuerpo, Vestida para
matar), el también creador
del clásico Los Intocables,
basado en la serie de televisión.
De Palma, responsable de las recientes
Mujer Fatal y Ojos
de serpiente, le imprimió
su estilo visual y cargó al filme
de un ambiente tenso y confuso que se
llenaba de agujeros argumentales y que
incluso dentro del cine de espionaje dejaba
muchos baches; sin embargo, a la hora
de imponer acción, M:I
funcionaba a a la perfección.
El turno le siguió a M:I2,
esta vez de la mano de John Woo, director
de moda en aquel entonces por su trabajo
en Hong Kong (Una bala en la cabeza,
El asesino / The Killer),
que salía de un hitazo en Hollywood
como Contracara y se
sienta en al comando las oficinas de la
IMF (Imposible Misión Force). En
esta nueva saga, como se esperaba, Woo
toma elementos mitológicos, su
implacable ritmo lento, detallista y explosivo,
exigiendo más retos físicos
a Cruise. Al final, otro éxito
de taquilla, mas no de crítica.
Como Cruise sabe lo que a la gente le
gusta, luego de intentar trabajar con
David Fincher (Seven: Pecados
capitales y El club de
la pelea) y Joe Carnahan (Narc:
Calles peligrosas), vio en el
productor de Felicity,
Alias y Lost,
JJ Abrams, la oportunidad de retomar el
rito televisivo de la serie original y
llevarlo a la gran pantalla. Eso fue precisamente
lo que ocurrió en M:I3.
Creando una historia más humana
para el personaje de Cruise, muy parecido
a los dilemas de Harry Tasker en Mentiras
verdaderas, de James Cameron,
la serie Bourne (que va para su tercera
parte, El ultimátum de
Bourne) y Mr. and Mrs.
Smith, de Doung Liman, y cualquier
otro filme de espías, se ocupan
de pensar más en el hombre que
tiene un trabajo complicado y que trata
de dejar sus líos de oficina en
casa hasta que sale mal uno de sus trabajos
y los líos tocan la puerta de su
hogar.
Eso recuerda un poco al filme 007:
Al servicio de su majestad, cuando
a los productores de la serie Bond se
les ocurrió casarlo y ponerle un
lado más humano al personaje, lo
que al final pudo traducirse en la más
floja de la serie, pero la más
interesante para el fanático de
la saga Bond. Dicho esto, comento lo siguiente:
Misión: Imposible 3
es el más vertiginoso, cursi, simpático,
violento y televisivo episodio cinematográfico
de la serie; tiene al mejor villano creado
jamás por esta gente y se aprovechan
del calibre del actor ganador del Oscar
por Capote, Philip Seymour
Hoffman, quien precisamente sabe darle
al público lo que quiere. Lo que
realmente parece ser una misión
imposible en este filme es que se entienda
que los espías pueden ser amos
de casa y llevar a sus señoras
a la oficina; tomarse unos tragos con
la señora y los compañeros
y encima hablar del trabajo durante un
"happy hour".
En manos de JJ Abrams, MI3
es un pan caliente de Lucianito a las
cinco de la mañana. Por lo demás
M:I3 es cine de acción
pura y dura, dejando atrás el lado
cerebral de su argumento.