
Título original: United
93
País y año de producción:
Estados Unidos / Francia / Inglaterra,
2006
Dirección: Paul
Greengrass
Guión: Paul Greengrass
Con: Christian Clemenson,
Trish Gates, Polly Adams, Cheyenne Jackson,
Opal Alladin
Duración: 111
minutos
Calificación:
No apta para menores de 9 años
Género: Drama
/ Histórico
Sitio Web: http://www.united93.uip.es/
Reseña argumental: Cuenta
la historia del 11 de septiembre a través
de una meticulosa recreación de
los acontecimientos que rodearon el vuelo
93 de United Airlines, el último
avión secuestrado la mañana
del 11 de setiembre de 2001, con el convencimiento
de que a través del estudio de
este hecho se pueda ver algo mucho más
amplio: el estado actual del mundo. Realizada
con el apoyo de las familias de los pasajeros
que viajaban a bordo del avión,
relatará en tiempo real la dramática
historia de lo que ocurrió en el
aire y en tierra, mientras los pasajeros,
la tripulación, los controladores
aéreos y los centros militares
intentaban entender y solucionar una crisis
nunca imaginada previamente.
El director británico Paul Greengrass
había dirigido Vuelo en
busca del amor (1998) y la secuela
de Identidad desconocida
(La supremacía de Bourne,
2004).
Curiosidades:
La película está dedicada
a la memoria de todos los que murieron
en esa tragedia y ha donado para su fundación
parte de lo recaudado el primer fin de
semana de estreno en Estados Unidos (1.150.000
dólares).
Antes de comenzar
a filmar, los actores (ningún famoso)
fueron alojados en un hotel distinto al
que se alojaban aquellos colegas suyos
que interpretaron a los secuestradores,
para que nadie aumentar la sensación
de extrañeza, miedo y hostilidad
entre ellos durante el rodaje.
Todas las azafatas
y tripulantes que participaron en la película
trabajaban realmente para United Airlines.
Filmada en lugares reales de control aéreo
y militar estadounidense y contando con
una descripción meticulosa de lo
que llegaron a escuchar los familiares
de esas mismas víctimas (40, entre
pasajeros, azafatas y tripulantes) que
intentaban comunicarse con sus seres queridos
antes de morir en el vuelo real del título,
el director británico Paul Greengrass
armó su película desde la
recreación de los preparativos
del despegue hasta la de la inminente
tragedia final del único de los
cuatro aviones que no llegó a su
objetivo (el Capitolio) durante los atentados
del 11 de setiembre de 2001 en Nueva York
(las famosas torres gemelas) y Washington
(el Pentágono). Y lo hizo de manera
muy eficaz, con mucha cámara subjetiva
de por medio, un montaje vertiginoso,
y con diez o quince minutos finales cuya
intensidad y nerviosismo están
entre lo mejor que el cine catástrofe
ha dado en su larga historia. La película
descarta la posibilidad hipotética
de que el avión haya sido derribado
por aviones caza enviados por el gobierno
(al que igual se lo reprocha en las letras
que se leen durante los créditos
finales), optando por el hecho de que
el accidente fue producido a causa de
la rebelión de algunos pasajeros
del vuelo contra los terroristas asiáticos
que lo habían secuestrado. Por
encima de la fidelidad para con los hechos
reales, que todavía se siguen investigando,
vale destacar cómo fue narrada
la película en sí, dentro
de la opción que manejó
el propio Greengrass (al mejor estilo
de un documental, con cámara testigo
en tierra y aire), poniéndole una
dosis casi de registro en tiempo real
y con permanentes enfoques para trasladar
un hecho cuya gravedad se iba agigantando
con el paso de los minutos. AY