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DURO DE MATAR 4.0


Título original
: Live Free or Die Hard
País y año de producción: Estados Unidos / Inglaterra, 2007
Dirección: Len Wiseman
Guión: Mark Bomback, sobre historia de MB y David Marconi, basada en los caracteres creados a partir del artículo de John Carlin y la novela de Roderick Thorp para Duro de matar (John McTiernan, 1988)
Con: Bruce Willis, Timothy Olyphant, Maggie Q, Justin Long, Jeffrey Wright
Duración: 130 minutos
Calificación: No apta para menores de 9 años
Género: Acción / Aventuras / Thriller
Sitio Web: http://www.livefreeordiehard.com/




Reseña argumental
: El detective John McClane (Bruce Willis) se enfrenta a un nuevo tipo de terroristas. Ambientada en el mundo digital actual, la infraestructura informática del país que controla todas las comunicaciones, el transporte y la energía, sufre un bloqueo devastador. El cerebro detrás de la historia ha tenido en cuenta todos los ángulos. Lo que no esperaba era que apareciera McClane, un policía de la vieja escuela que sabe de trucos para frustrar los planes terroristas.

El director Len Wiseman había dirigido las dos partes de la saga Underworld y está casado en la vida real con la actriz Kate Beckinsale.

Curiosidades: El creador de la novela en la que se basó en parte Duro de matar, Roderick Thorp, había fallecido de un ataque al corazón en 1999 y a los 62 años.



CON AROMA A LA VIEJA ESCUELA


No hay vuelta. Las secuelas siempre van a estar estigmatizadas y nunca habrá nada mejor que la original. Hubo varias excepciones por cierto, pero no en el caso de la saga Duro de matar (1988) que había catapultado definitivamente a Bruce Willis como nuevo héroe de acción, compartiendo el podio con Stallone y Schwarzenegger, y luego del éxito en televisión con la se
rie Luz de luna.


Difícil de superar aquellos "cuarenta pisos de emocionante acción y aventura", tal cual indicaba la publicidad en pantalla chica. Quizás las dos partes dirigidas por John McTiernan (primera y tercera) fueron los mejores exponentes. El nervio y el suspenso de la original, mientras un policía trataba de liquidar un grupo de terroristas alemanes (liderados por un notable Alan Rickman, en su debut cinematográfico) y a la vez rescatar a su esposa (Bonnie Bedelia) del edificio, convirtieron a la película en un clásico del cine. Con más destreza e ingenio que tecnología Bruce Willis sudó la gota gorda para lograr su misión y sin ayuda alguna de la policía.


La tercera parte demostró ser una señora secuela, ahora con Bruce Willis separado de su esposa, suspendido en el trabajo, hecho una piltrafa... y amenazado por el hermano del villano de la primera parte (Jeremy Irons, encarnando a otro fabuloso villano en la saga), que hace explotar bombas por toda Nueva York (todavía estaban frescas las heridas del ataque al World Trade Center en 1993 y a Oklahoma un año después) pero que también tiene fines económicos de fondo. Aquí volvió a notarse una vez más la mano de McTiernan para la buena acción, con algo más de diálogo y sustancia para lo que es una tercera parte. En esta ocasión, el detective es ayudado por un amigo, quizás para ponerse a tono con el éxito de lo que venían siendo las secuelas de Arma Mortal (producidas por Joel Silver, que también estuvo detrás de Duro de matar y secuela) y de incluso numerosas comedias policiales, donde los dúos eran los protagonistas.


Duro de matar II (1990), por su parte, seguía en sintonía con la historia del personaje de John McClane aunque agregaba más acción y violencia que en su predecesora, al momento de presentar el caso de otra banda de terroristas que exigía la liberación de un compañero, ya que de lo contrario iba a causar desastres tomando el control de los aviones (en uno viajaba Bonnie Bedelia) en un aeropuerto de Washington. Aquí curiosamente se adaptaba una novela del recientemente fallecido Walter Wager y el relato en sí, comandado visualmente por el finlandés Renny Harlin, no se hizo tan llevadero como en otras ocasiones.


Era inevitable recordar estos sucesos cinematográficos del cine industrial, que habían llegado con bastante ruido a las carteleras. Lo mismo pasó con esta cuarta parte, doce años después de filmada la tercera y con Bruce Willis de vuelta a la acción que lo hizo famoso. Para estar a tono con los tiempos que corren, los villanos esta vez son terroristas digitales. El director Len Wiseman le puso mucha intensidad a un film demasiado hablado (hay minutos que pudieron haber quedado perfectamente en la sala de montaje), aunque con escenas de acción realmente intensas y donde las acrobacias no dependen tanto de las computadoras. Como en Un demonio computado (John Florea, 1978) aquí el enemigo controla toda la infraestructura informática pero no de un pequeño pueblo sino de todo Estados Unidos, con el fin de manejar cosas que van desde luces de semáforos, pasan por señales televisivas, y llegan hasta la propia energía eléctrica.


Nuevamente Bruce Willis va a contar con un aliado (un joven hacker al que quieren asesinar) y no solo para vencer un difícil enemigo sino también para poder salvar a su hija. Len Wiseman ya demostró ser un director con bastante puntería en el plano visual y más precisamente en el terreno fantástico, en la saga de hombres lobo contra vampiros Underworld. Aquí vuelve a anotarse puntos de a ratos, rememorando aquellos grandes despliegues de las películas de acción de los ´80 y ´90, y acompañado por algunas dosis de humor desde el libreto que bien pudieron convertirse en dardos muy irónicos, teniendo en cuenta el poder que el bando villano tenía entre sus manos.


Al fin de cuentas, Duro de matar 4.0 (2007) adaptó una nueva historia de John McClane a tiempo presente, sin olvidarse de la vieja escuela de los héroes de acción, de esos que hoy ya casi no se ven más.


Alejandro Yamgotchian


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