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APOCALYPTO


Título original
: Apocalypto
País y año de producción: Estados Unidos, 2006
Dirección: Mel Gibson
Guión: MG, Farhad Safinia
Con: Dalia Hernández, Rudy Youngblood, Mayra Serbulo, Raoul Trujillo, Gerardo Taracena
Duración: 139 minutos
Calificación: No determinada a la fecha de preestreno (en Argentina: No apta para menores de 18)
Género: Acción / Aventuras / Drama
Sitio Web: http://www.apocalypto.com/





Reseña argumental
: Cuando su idílica existencia se ve brutalmente desbaratada por una fuerza invasora, Jaguar Paw se ve obligado a iniciar un peligroso viaje a través de un mundo gobernado por el miedo y la opresión. Gracias a un inesperado giro del destino e impulsado por el amor que siente hacia su esposa y su familia, Jaguar inicia una desesperada carrera por alcanzar su hogar y salvar su modo de vivir.

Un acercamiento de Mel Gibson (El hombre sin rostro, Corazón valiente, La Pasión de Cristo) a los últimos días de la civilización Maya.





EL JUEGO Y SU LEYENDA



La oscarizada Corazón valiente (1995) nos daba un pantallazo del guerrero escocés William Wallace, que luego de la muerte de sus padres tomaba la posta con el fin de liberar a su pueblo de la tiranía inglesa. Si bien los historiadores hicieron sus razonables descargos en cuanto a fidelidad histórica, a su director Mel Gibson le importaban otras cosas. La película no era tanto un retrato autobiográfico de Wallace sino una excusa para hacer un excelente despliegue de acción, tomando como eje el comportamiento humano que cada vez le fue importando más al ahora polémico realizador en sus posteriores trabajos. A pesar de que puede vérselo como un auténtico héroe, este William Wallace era más bien un sacrificado en pos de un ideal. También lo fue Jesús en La Pasión... (2004) y este guerrero de Apocalypto (2006). El sufrimiento ya no aparece como un obstáculo sino hasta como un complemento necesario, impuesto por el propio artista para con su personaje, para alcanzar una meta, para hacerlo tomar conciencia del significado de las enormes luchas, válidas incluso para aquel maestro deforme, marginado y discriminado de El hombre sin rostro (1993; debut de Mel Gibson como director), que ayudaba a un adolescente rebelde con sus estudios, cargando a las espaldas una serie de rumores sobre su pasado.


Dentro de la locura que se le atribuye a Mel Gibson (y que parten fundamentalmente de medios sensacionalistas norteamericanos y británicos), cabría preguntarse si las escenas gore en La Pasión de Cristo y estas de Apocalypto tienen otro fin, más que el de mostrar las cosas tal cual ocurrieron. En una doble lectura es muy probable que también se intente incitar intencionalmente al espectador, concientizándolo de la propia naturaleza del hombre, del de todas las épocas. La excesiva tortura en La Pasión... parecía hasta como una provocación para todos esos que Gibson considera pecadores (obviamente, Gibson es muy creyente), mientras en Apocalypto perfectamente podrían caber paralelismos en cuanto a la acción del hombre en tiempos modernos, y no precisamente en sentido figurado. Si el periodismo habla de un Mel Gibson antisemita, pues ¿qué cosa cabría decir de Hollywood y su actitud para con el Cristianismo, entonces?


En su cuarta y mejor película, Gibson se afirma como un notable cineasta que vuelve a dar prioridad a una historia cuyo drama no despierta suficiente impacto emocional, cosa que sí logra la aventura planteada, que toma lugar dentro de una civilización maya que nos entra más bien por los ojos. Aldeas, vestimentas, sus armas y herramientas, el comercio y los sacrificios humanos con prisioneros de guerra y esclavos, la propia geografía, con su vegetación, bosques, selvas, ríos y cascadas; todos indicadores culturales y naturales que condimentan un juego donde el espectador es invitado a entrar y disfrutarlo.


Si bien algunos historiadores discreparon en cuanto al acercamiento de Gibson a los últimos días de dicha civilización (el jaguar, por ejemplo era considerado un animal sagrado y no solía matar seres humanos), éste sacó el costado más oscuro y por otro lado sensible del ser humano, y los enfrentó en una obra con escenas de acción espectaculares, brillantes, dinamizadas por trabajos de cámara y montaje, intensos, vibrantes. Un tópico que aquí puede resultar algo tan simple como la unificación familiar termina siendo el verdadero motor al momento de justificar la lucha por lo que uno más quiere, casi yendo por encima de la resistencia física y mental que el protagonista pueda tener. Es fundamental también tener la cabeza abierta para entrar en su juego, un universo propio que toma como trasfondo los últimos días de la civilización maya pero que no apunta a un retrato estricto de la misma. El film de Gibson es una aventura protagonizada por un valiente guerrero y por las creencias del director. Lo que puede tomarse como un típico relato heroico aquí se transforma en ayuda del destino, de familiares fallecidos, de la naturaleza, de pequeñas coincidencias, quizás de alguna clase de Dios muy personal para el protagonista y que pone en boca de una niña enferma esa especie de profecía que no cae nada bien a aquellos dominantes que ejercían miedo y represión, y que muy en el fondo intuían de que las cosas no iban por buen camino, a pesar de un supuesto intento de prosperar a como diera lugar, buscando algún tipo de respuesta en los dioses a los que veneraban, pasando por encima de lo que fuera.


Claro que Apocalypto es una película bastante fuerte, y podía haber sido mucho más shockeante si los sonidos no se hubiesen trabajado como indicadores de hechos violentos que estaban ocurriendo fuera de cuadro. El sufrimiento humano aquí es llevado prácticamente al límite, mientras Gibson va construyendo su propia leyenda, una leyenda que se cierra con la llegada de otros conquistadores y en especial con algo que no conviene señalar, una revelación a tono con las creencias de Mel Gibson, quien quizás también tenga en cuenta, claro está, que la llegada de esos exploradores terminaron en aniquilación de seres humanos, sus culturas, gran usurpación de riquezas y un largo etcétera.


No es de extrañar que la Academia casi la haya ignorado, y no precisamente por los galardones que ya había tenido Corazón valiente... Apocalypto no solo estaba para pelear el Oscar a Mejor Película sino que también constituye, hasta ahora, uno de los mejores estrenos en lo que va del año y la confirmación de Mel Gibson como un excelente director, más allá de las polémicas religiosas y hasta detenciones por conducir ebrio que oficien como leños que la prensa sensacionalista quiera echar al fuego con el fin de desvirtuarlo.


Alejandro Yamgotchian


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