
Título original: A Prairie
Home Companion
País y año de producción:
Estados Unidos, 2006
Dirección: Robert
Altman
Guión: Garrison
Keillor, sobre historia de GK y Ken LaZebnik
y basado en el programa radial de GK
Con: Woody Harrelson,
Tommy Lee Jones, Kevin Kline, Lindsay
Lohan, Virginia Madsen
Duración: 105
minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Comedia
/ Drama / Musical
Sitio Web: http://www.eneccine.com/nochesmagicasderadio
Reseña argumental: La
última película del recientemente
fallecido director Robert Altman hace
foco en uno de los programas de radio
más populares: "A Prairie
Home Companion" de Garrison Keillor.
La película se inmiscuye tras las
bambalinas del programa de radio y entreteje
una fábula entretenida y llena
de complicaciones en la que toman parte
los personajes ficticios, pero bien conocidos,
de "A Prairie Home Companion".
Entre ellos se encuentra un detective
privado que trata de descubrir la verdadera
identidad de una misteriosa rubia y que
también ayuda a una joven cantante
a encontrar su verdadera voz.
Film póstumo de Robert Altman
(Vincent & Theo,
Las reglas del juego,
Ciudad de ángeles),
que coincide aquí con otra despedida,
la de un famoso programa radial norteamericano
al que se homenajea, creado por el periodista,
escritor y comediante estadounidense Garrison
Keillor.
LA DESPEDIDA
La despedida de un programa radial coincide
con la partida de un gran realizador norteamericano
como Robert Altman. Y fue con un nuevo
film coral, con un grupo de personajes
donde cada uno hace su número,
delante y detrás de los micrófonos,
donde las cámaras palpan las sensaciones
térmicas por fuera y por dentro,
donde registran el antes, el durante y
el después del show. Si bien el
espectador está ante un nuevo caso
de película que llega con cierta
demora a carteleras uruguayas, aquí
tendría que agradecer lo que a
uno le despierta el hecho de ver una obra
póstuma, más viniendo de
un rebelde, prolífico y notable
director.
Un elenco compuesto de estrellas y buenos
actores, donde todos rinden en su debido
papel, donde los caracteres interactúan
entre realidad y ficción, con toques
sobrenaturales, hasta surrealistas, hechos
extraños e inusitados de por medio,
que estimulan la sonrisa y plantean sutilmente
y como a la pasada otros que se codean
con un drama, con un hecho latente de
fondo, inminente; el telón va a
caer definitivamente y, por encima de
posteriores shows por separado y otros
caminos que les deparará a algunos
la vida, ese último programa va
a quedar cada vez más arraigado
en un grupo inquieto y hasta cálidamente
ingenuo, con el paso del tiempo.
Quizás lo que más resuma
el sentir de Altman esté en el
inicio y al cierre. Noches mágicas
de radio comienza con un calmo
y solitario paisaje rural durante la noche
en Minnesota, con la antena de la radio
emitiendo la señal (música
de los ´50, publicidad, pronóstico
del tiempo), mientras aparecen los títulos
de presentación. El director Paul
Thomas Anderson, a quien se agradece en
los créditos finales, iba a ser
el reemplazante de Altman, en caso de
cualquier problema al momento de filmar.
Habría que preguntarse si Altman
ya estaba intuyendo un "retiro"
que le impidiera seguir trabajando en
el futuro. La "mujer peligrosa",
interpretada por Virginia Madsen, impone
paradójicamente una paz que abre,
rige y cierra la película, una
actitud comprensiva y hasta de amparo
para aquellos artistas inmersos en su
particular contexto (hay varias tomas
desde arriba, en picado...). Claro que
tiene que ver con otra cosa aún
peor (en realidad es un ángel que
viene con un propósito...), pero
quizás sea la mejor manera de hacer
una película donde la muerte asoma
una y otra vez.
Luego de su magnífica interpretación
de Cole Porter en De-Lovely
(Irwin Winkler, 2004), Kevin Kline vuelve
a tocar el piano, ahora con un aire de
detective de serie negra, que en realidad
es el encargado de la seguridad en ese
último programa del auditorio y
también el narrador de la película.
Garrison Keillor no muestra ningún
síntoma de tristeza (por fuera);
tan solo practicidad y el cumplimiento
de una tarea a rajatabla, como si el show
fuera a seguir. Soprende el rol de la
joven actriz Lindsey Lohan, y ni qué
hablar las actuaciones de Meryl Streep
y especialmente Lily Tomlin, mientras
Harrelson y Reilly aportan el mejor humor.
Un trabajo en equipo, donde no hay una
estrella principal, sino que todos emiten
sus respectivas luces. Una película
netamente de personajes, con el toque
característico (autocrático,
a veces entreverado y hasta difuso pero
que nunca pierde de vista su objetivo)
de Altman, que culmina una carrera con
luces y sombras, sí, pero que nunca
dejó de ser magistral.