
Título original: Pirates
of the Caribbean: At World's End
País y año de producción:
Estados Unidos, 2007
Dirección: Gore
Verbinski
Guión: Ted Elliott,
Terry Rossio, sobre historia de Stuart
Beattie, Jay Wolpert, TE y TR
Con: Johnny Depp, Orlando
Bloom , Keira Knightley
Elenco: Geoffrey Rush,
Chow Yun-Fat
Duración: 168
minutos
Calificación:
No determinada a la fecha de estreno (en
EE.UU. no apta para menores de 13)
Género: Aventuras
Sitio Web: http://disney.go.com/disneypictures/pirates/atworldsend/
Reseña argumental: Will
Turner y Elizabeth Swann se han aliado
con el Capitán Barbossa y con el
desesperado objetivo de liberar al Capitán
Jack Sparrow de su terrorífica
trampa en la bodega de Davy Jones.
Mientras, el escalofriante barco fantasma,
El Holandés Errante y Davy Jones,
en manos de la Compañía
de las Indias, provocan el caos en los
Siete Mares. Navegando por las aguas bravas
y traicioneras, ponen rumbo a la exótica
Singapur y se enfrentan a la astucia del
pirata chino Sao Feng. Más allá
de los confines de la tierra, cada uno
deberá elegir un bando en una titánica
batalla final - ya que no sólo
sus vidas y sus destinos penden de un
hilo sino también el estilo de
vida de los piratas, sinónimo de
libertad.
Segunda secuela de La maldición
del Perla Negra (GV, 2003).
Gore Verbinski había dirigido
Un ratoncito duro de cazar
(1997), La mexicana (2000)
y La llamada (2002).
Los guionistas Elliott y Rossio ya tienen
varios antecedentes juntos en materia
de libretos (Aladdin,
Pequeños guerreros,
Shrek).
PIRATAS CLONADOS
Las excusas para que la casa Disney siga
calcando uno de sus productos cinematográficos
más rentables de los últimos
cinco años, parece haber arribado
a un punto muerto. Y si no lo ha hecho,
debería. El calco de Piratas
del Caribe: En el fin del mundo
tiene su génesis en una atracción
mecánica del Mundo Mágico
de Orlando, combinando la audacia y las
acrobacias del cine de aventuras del Hollywood
de otrora (pienso en las películas
de Michael Curtiz como El Capitán
Rojo - 1935 -, o El
halcón de los mares -
1940 -, o en cualquier protagónico
de Errol Flynn), e insertando un pirata
algo fracasado y levemente afeminado,
más acorde con paladares contemporáneas.
Ya en Piratas del Caribe: El cofre
de la muerte (2006) repetía
la fórmula, y aquí el director
Gore Verbinski y su actor Johnny Depp
juegan a la sobre exposición exhaustiva:
el primero, inyectando una sobrecarga
de escenarios digitalmente retocados (aunque
la isla hecha de barcos parece sacada
de un cuadro expresionista) y una intrincada
trama de enredos y traiciones secretas;
el segundo, permitiendo que lo multipliquen
hasta el infinito en una secuencia con
ribetes metafísicos robada de ¿Quieres
ser John Malkovich? (1999, Dir:
Spike Jonze). Y es que la dinámica
de enredos y el espíritu burlón
que atrajo de la primera entrega (La
maldición del Perla Negra,
2003) y que pudo parecer un toque de refinamiento
de la fábrica de sueños
más impersonales de la Tierra,
ha sucumbido ante un fordismo automatizado
que crece hasta lo exponencial, con demasiados
personajes y complots.
Del empaste, el drama filial de Will Turner
(Orlando Bloom) con su padre crustáceo
(Stellan Skarsgård) resulta completamente
anodino, mientras que su romance escabroso
con Elizabeth (Keira Knightley), que es
lo más cerca que este film tiene
a una trama, expone su liviandad en la
secuencia de los barcos en el remolino.
Depp ya le da mil y una vueltas a su Sparrow,
afectándose aún más
(si es posible) y usando más delineador
(casi imposible). Prevalece cierto encanto
al ver la sutileza con que Geoffrey Rush
(Barbossa) cacarea sus parlamentos detrás
de sus prótesis dental, pero considerando
que ha tenido menos tiempo en pantalla
que Depp, tal vez para la cuarta entrega
sienta culpa y agote todo su humor. El
que no parece sentir culpa por la clonación
indefinida es el productor Jerry Bruckheimer,
acusado sí de otros espantos como
Pearl Harbor (2001) o
Armageddon (1998).
NOMINACIONES AL
OSCAR: Mejores efectos visuales, Mejor
maquillaje.