
Título original: Beowulf
País y año de producción:
Estados Unidos, 2007
Dirección: Robert
Zemeckis
Guión: Neil Gaiman,
Roger Avary, basado en el poema épico
homónimo y anónimo
Duración: 113
minutos
Calificación:
No apta para menores de 9 años
Género: Acción
/ Aventuras / Fantástico
Sitio Web: http://www.beowulfmovie.com/
Reseña argumental: El
23 de noviembre de 2007 se estrena en
todo el mundo Beowulf,
una especie de sueño hecho realidad,
dado que se trata de uno de los textos
fundacionales de la literatura británica.
Hasta ahora, más allá de
algunas películas de escasa difusión,
el poema épico no había
llegado a la pantalla grande en toda su
extensión. Pero la combinación
de actores más animación
abrieron el camino para que fuese una
realidad...
Esta versión es el segundo intento
del realizador Robert Zemeckis (trilogía
de Volver al futuro,
Forrest Gump, Náufrago)
por crear una mixtura realista entre acción
en vivo y animación. El primero
fue El Expreso Polar
(2004), donde cuatro personajes eran encarnaciones
de Tom Hanks.
La película cuenta una historia
que abarca 50 años. Al principio,
el monstruo Grendel, hijo de una hechicera,
ataca y devora a los caballeros de un
reino. El héroe Beowulf toma como
misión aniquilarlo y lo logra.
Luego de convertirse él mismo en
rey, será buscado por la madre
de Grendel para obtener venganza.
En la segunda parte del poema, Beowulf
es rey de los gaetas y, ya viejo, debe
enfrentarse a un dragón que ataca
a su pueblo en lo que es su última
aventura. El proyecto de Zemeckis incluye
todas las peripecias de la obra.
También esta vez la animación
se realizó con captura de movimientos
de actores reales, cuyos rostros se reconocen
perfectamente en la pantalla. Beowulf
es interpretado por el británico
Ray Winstone (que aparece en Los
infiltrados), la madre de Grendel
es Angelina Jolie, y en el elenco figuran
además Anthony Hopkins, Robin Wright-Penn,
John Malkovich y Brendan Gleeson.
En el guión (aparte del notable
historietista Neil Gaiman) figura Roger
Avary (Killing Zoe, Mr.
Stitch), viejo amigo de Tarantino.
VISTA Y OÍDA
La nueva película de Robert Zemeckis
es otra animación enteramente digital,
con captación de movimientos y
obviamente réplica de rostros y
cuerpos de actores reales, al servicio
del mítico poema anglosajón
sobre un héroe que libra a los
daneses de un gigante que los aterrorizaba
(Grendel), en la primera parte, y luego,
ya siendo Rey, entabla larga lucha con
una madre vengativa, peleando contra un
temible y enorme dragón, tras haber
cometido un grave error al haberse dejado
tentar por la belleza de su inminente
enemiga.
La acción transcurre en el siglo
V y VI, y técnicamente luce impecable,
salvo por una cosa vital: los ojos de
los actores, algo que los sofisticados
programas y computadoras aún no
han podido perfeccionar. Las miradas siguen
siendo distantes y frías, como
las de los niños de El
Expreso Polar (2004) o las de
animaciones incluso superiores como Final
Fantasy (Hironobu Sakaguchi,
Moto Sakakibara, 2001), que fue la primera
película hecha enteramente con
computadora aunque sin la técnica
de captación y con personajes protagonistas
ficticios, no emulados a partir de actores
reales.
Ese es un detalle importantísimo
que resta demasiada credibilidad a las
partes emotivas de la historia, a la expresividad
de los actores representados. No obstante
hay muy poco espacio para eso, ya que
el guión de Neil Gaiman y Roger
Avary prefirió dar preponderancia
a lo más esencial, que son las
batallas. Y éstas, sin haberlas
podido disfrutar en 3-D, como se han visto
en numerosos cines norteamericanos, igualmente
son espectaculares, impactantes, desde
las violentas e imparables incursiones
de Grendel, pasando por los monstruos
marinos y la pelea final con el dragón.
Dejan sin aliento, realmente, y en eso
la óptica de Zemeckis, junto a
la vibrante banda sonora de Alan Silvestri,
tuvo mucho que ver.
La acción es lo que termina salvando
una película de lento transitar,
y a veces con un exagerado y sobreactuado
protagonista que cada tanto se manda exclamaciones
a viva voz, haciendo alarde de su poderío,
igual que Gerard Butler en 300
(Zack Snyder, 2006). Son películas
Warner bastante parecidas, si vamos al
caso, hasta en la violencia que poseen
y que terminaron implicando una vez más
la asombrosa calificación de "No
apta para menores de 9 años"...
Pero también son películas
Zemeckis, tan innovadoras y con escenas
asombrosas como aquellas dirigidas cuando
las imágenes generadas por computadora
(CGI) hacían tímidas apariciones
en la pantalla grande, antes de lo que
fuera el boom de Jurassic Park
(Steven Spielberg, 1993). Zemeckis venía
dirigiendo sensacionales producciones
donde los efectos especiales eran las
grandes estrellas (la saga de Volver
al futuro, ¿Quién
engañó a Roger Rabbit),
especialmente en la graciosa comedia negra
La muerte le sienta bien (1992),
donde las trucajes visuales con CGI le
dieron a la película un Oscar a
Mejores FX.
No es de lo mejor de Zemeckis ni por asomo
esta Beowulf, aunque
en terreno digital llama un poco más
la atención al menos que la ambiciosa
y flojísima El Expreso
Polar (2004), demostrando que
este director gusta incursionar siempre
en nuevos terrenos, en nuevos desafíos,
de los que antes supo salir victorioso
gracias a las ágiles e inventivas
historias que dejaba traslucir en pantalla,
una virtud que en el nuevo milenio no
lo viene acompañando demasiado
que se diga, más allá de
todos los dólares que sus últimos
trabajos como realizador puedan seguir
recaudando.