
Título original: The 11th
Hour
País y año de producción:
Estados Unidos, 2007
Dirección: Nadia
Conners, Leila Conners Petersen
Guión: Leonardo
DiCaprio, NC, LCP
Duración: 95 minutos
Calificación:
No determinada a la fecha de estreno (en
EE.UU.: Apta para todo público)
Género: Documental
Sitio Web: http://www.11thhourfilm.com/
Reseña argumental: Emparentado
netamente con la prédica de Al
Gore en favor del medio ambiente (se lo
pudo comprobar en la pasada entrega de
los Oscar, cuando La verdad incómoda
ganó el premio a Mejor Largometraje
Documental), el actor Leonardo DiCaprio
participó en la narración,
guión y producción de este
otro documental que también estudia
las causas y a la vez propone potenciales
soluciones para equilibrar el ecosistema
del planeta cuanto antes. La obra ha contado
con aportes de importantes activistas
y personalidades.
La idea básica es la de que la
Tierra no corre peligro: puede arreglárselas
sin nosotros Es más dudoso, en
cambio, que los humanos podamos arreglárnoslas
sin ella. El trabajo muestra esos materiales
como parte de su invitación a reflexionar
sensatamente acerca de un problema que
es literalmente global.
UN MENSAJERO QUE SORPRENDE
Hay una causa común y más
que evidente entre
los trabajos producidos por Al Gore (La
verdad incómoda, 2006)
y Leonardo DiCaprio (La última
hora, 2007); durante la ceremonia
de entrega de los premios Oscar ambos
se saludaron y era lógico pensar
que el documental impulsado por DiCaprio
(producido un año después
del de Gore) iba a ser una repetición
con algunas variantes de por medio sobre
los males que aquejan al planeta y que
podrían condenar sus recursos naturales
mucho antes de lo previsto, teniendo en
cuenta la irresponsabilidad del ser humano
y fundamentalmente del proceder de algunas
corporaciones. Es decir, un trabajo de
un joven que quizás fuera más
fresco, por así decirlo, y menos
incisivo.
Sorprendentemente DiCaprio aquí
demostró ser mucho más maduro
que en cualquiera de los papeles que le
ha tocado interpretar, porque saliendo
de la ficción se revela como un
tipo con cierta inteligencia, también
con puntería, y realmente preocupado
por lo que está diciendo. Más
curioso se hace este trabajo todavía,
cuando se comprueba un enfoque mucho más
personal y hasta menos generalizado (o
de investigación, como La
verdad incómoda) al momento
de recoger imágenes y testimonios.
Las preguntas, que no las sabemos, implican
respuestas mucho menos técnicas
y sí más comprensibles;
el lenguaje directamente va al grano,
a las consecuencias que podría
deparar esa ruta suicida por la que estamos
transitando, para que de ahí se
tome verdaderamente conciencia y se pase
rápidamente a la acción,
por encima de cualquier palabra que se
diga.
Este trabajo es mucho más digerible
incluso que el de Gore (que ha dicho que
La última hora
hasta podría ser una secuela del
suyo), porque no se registra tanto con
gráficas, viajes e imágenes
de archivo, sino que directamente se intenta
hacer reflexionar al espectador a través
de la palabra de los entrevistados, sin
necesidad de apelar tanto al conocimiento
científico; es como si La
verdad incómoda hubiera
sido hecha por un profesor y La
última hora por un muy
buen alumno que aporta un enfoque distinto,
por qué no más informal,
sin perder de vista, eso sí, el
tema en común que hay en ambas
obras, aunque quizás con más
simpleza y honestidad, evitando ser una
figura de peso, preponderante (como sí
lo era Gore en La verdad...)
y limitándose, entre otras cosas,
a ser un simple narrador; tan solo un
mensajero en este bombardeo de diálogos
(en el buen sentido) y no tanto de gráficas
y estadísticas.
Incluso hay ataques más directos
a las corporaciones, con pruebas al mejor
estilo del notable documental canadiense
La corporación
(Mark Achbar, Jennifer Abbott, 2003),
donde un abogado del gobierno rechaza
y todavía con fundamentos un informe
minucioso hecho por un científico
que advertía sobre los peligros
del calentamiento global y cómo
incidía en el medio ambiente y
en nuestra forma de vida. También
hay un estudio antropológico, un
enfoque más humanista (no se analiza
tanto al medio ambiente sino al propio
ser humano a lo largo de la historia)
que los propios entrevistados, expertos
en política, ciencia, economía,
medio ambiente, etc., ayudan a revitalizar
con sus distintos enfoques, además
de críticas a los medios masivos
de comunicación al momento de presentar
las catástrofes como hechos simplemente
aislados, sin preocuparse (por obvios
intereses creados) de dónde está
realmente la causa de esas tragedias.
Los abusos de la gente y las empresas,
la forma de vida que se lleva, la economía
como supuesto motor principal ante nada
menos que el estado del propio espacio
que habitamos, la urgente sustitución
de fuentes de energía, y un llamado
de atención que incluye el reclamo
de valores y educación, van convirtiéndose
en la médula del asunto, que no
solo pasa por un enfoque didáctico
sino más bien motivador, a veces
contundente. La plaga no son los daños
sino aquellos que la hacen, dice en un
momento uno de los entrevistados. Y esta
es la consigna que más sobresale
en este documental que, insistimos, no
es una repetición de La
verdad... con algunas variantes,
sino un abordaje diferente y a la vez
enriquecedor.