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LA SEÑAL


Título original
: La señal
País y año de producción: Argentina / España, 2007
Dirección: Ricardo Darín, Martín Hodara
Guión: Eduardo Mignogna, con escritura adicional de Patricio Vega y basado en la novela homónima de EM
Con: Ricardo Darín, Diego Peretti, Julieta Díaz, Andrea Pietra, Carlos Bardem
Duración: 95 minutos
Calificación: No apta para menores de 15 años
Género: Drama / Misterio / Romance
Sitio Web: http://www.lasenalfilm.com/





Reseña argumental
: Es el año 1952 y, mientras Eva Perón agoniza, Corvalán (Ricardo Darín), un mediocre detective privado, se ve envuelto en una historia de traición y ambiciones. Contratado por Gloria (Julieta Díaz), una bella y misteriosa mujer, para lo que parece ser un rutinario trabajo de seguimiento, descubrirá, poco a poco, un violento entramado de venganza y ambición. A pesar de la oposición de Santana (Diego Peretti), su amigo y socio en la agencia de investigación, Corvalán decide seguir adelante con el caso sabiendo que una sola decisión errónea puede conducirlo hacia su destino más trágico.

El guionista Patricio Vega estuvo en los libretos de capítulos para series televisivas argentinas como Los simuladores, Conflictos en red y Hermanos y detectives.


Curiosidades: El argentino Eduardo Mignogna (Sol de otoño, El faro, El viento) había fallecido en el momento en que La señal estaba en su fase de preproducción; Ricardo Darín fue el principal impulsor al momento de tomar la posta en la dirección y terminar la película, que, por supuesto, está dedicada a la memoria de Mignogna.

CINE NEGRO EN BUENOS AIRES

El director Eduardo Mignona falleció cuando se aprestaba a filmar esta película, basada en una novela propia, con Ricardo Darín como protagonista. Este último aceptó entonces la dirección, compartida con el asistente de dirección Martín Hodara. Ambos lo hicieron muy bien. Ambientada en 1952, bajo el segundo gobierno de Perón, con Evita a punto de morir de cáncer, una atmósfera lúgubre (notablemente fotografiada por Marcelo Camorino) se extiende sobre la intensa vida urbana de Buenos Aires.


Dos detectives de mala muerte (Darín y Diego Peretti, excelentes ambos como actores) se ven enredados en un caso que empieza pareciendo un seguimiento por celos y no tarda en revelarse -como en cualquier viejo título de Hollywood, aquellos con Humphrey Bogart o Robert Mitchum- una letal intriga con torvas ambiciones, traiciones y mucho dinero en juego.

La historia es clásica. No tiene novedades para un adepto al género. Pero la narración es tensa, elocuente, detallista. Las abundantes escenas en la calle trasmiten el pulso de una gran ciudad. Los personajes secundarios hablan de fútbol o de carreras con los protagonistas mientras la intriga y las amenazas se acumulan como telón de fondo (hasta que, como en cualquier ejemplo de cine negro que se respete, estallan en primer plano cerca del final).

Es ésta una película recomendable para todo público, de las que nos gustaría ver más en el cine argentino. Son las que alimentan a una industria productora vital, con su profesionalidad, su eficiencia, su dedicación a lograr un entretenimiento no presumido ni tonto, sino amable y sutil.


Raúl Gadea


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