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MIMZY: LA PUERTA AL UNIVERSO


Título original
: The Last Mimzy
País y año de producción: Estados Unidos, 2007
Dirección: Robert Shaye
Guión: Toby Emmerich, Bruce Joel Rubin, sobre historia de James V. Hart y Carol Skilken, basado en el cuento corto escrito por Henry Kuttner y C. L. Moore (con el seudónimo "Lewis Padgett")
Con: Timothy Hutton, Joely Richardson, Rainn Wilson, Michael Clarke Duncan, Rhiannon Leigh Wryn
Duración: 90 minutos
Calificación: Apta para todo público
Género: Ciencia ficción / Fantástico
Sitio Web: http://www.eneccine.com/prensa.asp?ID=mimzy





Reseña argumental
: Basada en el aclamado cuento corto de ciencia ficción de Lewis Padgett, el film cuenta la historia de dos chicos que descubren una caja misteriosa que contiene extrañas herramientas. Ellos creen que son juguetes. Mientras los chicos juegan con estos "juguetes," comienzan a desarrollar niveles de inteligencia cada vez más altos. La maestra les reporta a los padres que sus hijos son más que genios. Los padres también se dan cuenta de que algo extraordinario está sucediendo. Emma, la menor de los dos, le cuenta a su confundida madre que uno de los juguetes, un conejito de peluche que se llama Mimzy le "enseña cosas."

La madre de Emma se preocupa mucho, cuando de repente un corte de luz apaga toda la ciudad. El gobierno rastrea la fuente de la electricidad que se encuentra en la casa de esta familia. Las cosas pierden el control rápidamente. Los chicos se enfocan en estos extraños objetos, en Mimzy, y en la importante misión en la que parecieran ser enviados. Cuando la pequeña niña dice que Mimzy contiene un mensaje serio para el futuro, un estudio científico muestra que Mimzy es en parte electrónico y en parte orgánico. Todos se dan cuenta que están involucrados en algo increíble, ¿pero qué?

El director Robert Shaye fue uno de los creadores de la historia en que se basó Solos en la oscuridad (1982) de Jack Sholder. Respecto al libretista Toby Emmerich estuvo en el guión de Desafío al tiempo (Gregory Hoblit, 2000), mientras que su colega Bruce Joel Rubin en el de Ghost: La sombra del amor (Jerry Zucker, 1990), Impacto profundo (Mimi Leder, 1998) y Stuart Little 2 (Rob Minkoff, 2002).






EL FUTURO ESPERA
por Alejandro Yamgotchian


Mimzy: La puerta al universo (2007) ha sido uno de los escasísimos ejemplos de buena ciencia ficción cinematográfica que ha llegado a circuito comercial montevideano a lo largo de los últimos años. La historia, que difiere un poco del cuento corto original, se inspiró en la obra de Lewis Padgett, publicada en la Astounding Science Fiction de febrero, de 1943, y giraba sobre la misteriosa caja con juguetes encontrada por un niño en el río cercano a su hogar más todos los hechos extraordinarios que luego se dan y que en realidad tienen un objetivo especial.

"Padgett" es un seudónimo del fallecido escritor Henry Kuttner y también de su difunta esposa C. L. Moore, que en ocasiones solía firmar como "Laurence O´Donnell" y que fue una de las primeras mujeres en incursionar con solvencia dentro de la famosa ola de escritores de ciencia ficción de la década del ´30. Ambos eran integrantes del famoso "Círculo de Lovecraft" y obviamente muy cercanos a la persona del mítico escritor norteamericano. Si bien han hecho, casi siempre juntos, varias obras relacionadas a lo fantástico, este cuento (titulado originalmente "Mimsy were the Borogoves") tuvo más impacto en adolescentes y adultos que en aquellos niños que podían sentirse identificados con los personajes principales.

También fue de clara inspiración para un capítulo de la primera Dimensión Desconocida y del cual saldría la semilla de Poltergeist: Juegos diabólicos (el teléfono sustituye al televisor, promediando el final). De hecho, Richard Matheson, famoso guionista de la serie y todo un referente del género, era muy amigo y confeso admirador de Kuttner. Ahora, si bien la adaptación fílmica tiene ciertas reminiscencias de E. T.: El extraterrestre (Steven Spielberg, 1982), el cuento nada tiene que ver con la famosa película de Spielberg, quien hasta pudo haberse inspirado en parte para otro antecedente suyo: Encuentros cercanos del tercer tipo (1977, mismo productor que Mimzy...).

Si bien en el relato la pareja Kuttner-Moore hace referencia a Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll, la historia es tomada en buena parte por la charla que se establece entre un psicólogo (en la película es un Profesor de Ciencias) y los responsables de los niños, en el sentido de si la inteligencia extraordinaria y el desarrollo de algunos sentidos que adquieren los pequeños pueden ser propios de ellos o tienen alguna relación con las piezas que vienen en esa misteriosa caja encontrada.


La mente infantil, más abierta e inocente, se enfrenta al escepticismo de la adulta, más condicionada a medida que madura y por ende proclive a la descreencia que trata de combatir el profesional, haciendo entrar en razón a los padres, mientras observa la rápida evolución de esos niños que sí creían en lo que veían: juguetes novedosos que no solo le transmitían facultades especiales sino que también les dejaban una enseñanza.



EL FIN DEL JUEGO


En la segunda película de Robert Shaye, fundador y co-Presidente de New Line Cinema, prolífico productor que se ha destacado casi siempre por dar más libertad artística a directores y guionistas que cualquier otro colega suyo de la actualidad, se toma un conocido cuento de ciencia ficción y se lo lleva a un plano algo diferente, quizás no tan teórico y sí jugado a una entrañable aventura fantástica, muy típica de los ´80, donde dos niños descubren un enigmático objeto flotando en la playa y a partir de ahí comienzan a desarrollar habilidades especiales que les permite levitar, comunicarse telepáticamente y hasta con los insectos, hacer telekinesis, entre otros actos que comienzan a despertar la sospecha de sus padres.

Las golosinas y muñecos del cuento original son sustituidos por la televisión y los juegos electrónicos, y los tres contextos en que se desarrollaba el cuento (futuro, el mundo de Alice Liddell y 1942) aquí pasan a ser dos (futuro y siglo XXI), aunque la esencia de esa fantasía (los niños ven en los juguetes lo que los adultos no pueden) se mantiene.

La fórmula consiste en un final muy optimista y hasta con tres pequeñas vueltas de tuerca de las que no conviene revelar nada, ya que tampoco aparecían en el cuento original, el cual tenía un final esperanzador aunque no muy feliz que digamos (depende del lado de donde se mire).

El impulso que le dieron tanto Shaye como los guionistas Toby Emmerich y especialmente Bruce Joel Rubin fue muy beneficioso, de todas maneras, ya que a un descubrimiento que deja pistas para una misión vital ellos le agregan un toque de fantasía para los más chicos y algo de ingenio y curiosidad para los adultos. Buena parte de la charla en el cuento la trasladan a numerosos simbolismos, y por un momento se puede pensar que la caja tiene algo que ver con los extraterrestres, cuando en realidad la cosa va por otro lado.

Es como si se tratara de recuperar cierta inocencia ante tanta invasión tecnológica, y qué mejor que los niños para representarla. "Durante la escena en que los niños van en el ómnibus, en un hermoso día y con un bellísimo paisaje, ellos tienen sus ojos pegados al videogame. A veces voy a la casa de amigos y no entiendo como pueden tener la televisión prendida y sin audio.", decía Shaye, el hombre que salvó de la bancarrota a la New Line Cinema en 1984 gracias al banderazo verde que le dio a Pesadilla en la profundo de la noche (1984) de Wes Craven.


Pero hay alguien que está esperando por algo, en algún lugar muy lejano, quizás en otro tiempo, donde las cosas están aún peores y en el que algo tan simple para el mundo real termina siendo fundamental para esa otra dimensión... Según Shaye, su misión era tan solo crear una adaptación que entretuviera en base a una de sus historias favoritas, que había leído de pequeño. La concientización o el famoso "mensaje" vinieron, claro, desde el guión. De experimentos, invenciones y fenónemos inusitados tanto Emmerich (guión de Desafío al tiempo) como Bruce Joel Rubin (guiones de Proyecto: Brainstorm, Alucinaciones del pasado e Impacto profundo y con un perfil mucho más humanista) están muy bien empapados y han demostrado ser talentosos libretistas (Rubin además es gran conocedor de la cultura oriental).

Mimzy: La puerta al universo (2007) le impone a la ciencia ficción el espíritu de aquellos notables cuentos que cuestionaban el accionar del hombre y que sirvieron de inspiración a numerosas series y películas; también a guionistas y realizadores que cada tanto se despachan con uno de estos trabajos, cada vez más necesarios para un género cinematográfico que ha caído en un gran pozo y que aún no pudo recuperarse.


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