
Título original: Iron
Man
País y año de producción:
Estados Unidos, 2008
Dirección: Jon
Favreau
Guión: Mark Fergus,
Hawk Ostby, Art Marcum, Matt Holloway,
basado en el personaje creado por Stan
Lee, Don Heck, Larry Lieber y Jack Kirby
para Marvel
Con: Robert Downey Jr.,
Terrence Howard, Jeff Bridges, Gwyneth
Paltrow, Samuel L. Jackson
Duración: 126
minutos
Calificación:
No determinada a la fecha de estreno (en
Argentina: No apta para menores de 13)
Género: Acción/
Ciencia ficción / Thriller
Sitio Web: http://www.ironmanmovie.com/
Reseña argumental: Basada
en el comic Marvel, Iron Man:
El hombre de hierro narra la
historia del industrial multimillonario
y genio inventor Tony Stark (Robert Downey
Jr.). Como consejero delegado de Industrias
Stark, el mayor contratista de armamento
del Gobierno norteamericano, Tony se ha
hecho célebre por proteger durante
décadas los intereses norteamericanos
en todo el mundo. El estilo de vida despreocupado
de Tony cambia de manera radical cuando
su convoy sufre un ataque, tras una prueba
de armamento que supervisa personalmente,
y se ve convertido en prisionero de un
grupo de insurgentes.
Herido por un fragmento de metralla,
que se aloja cerca de su corazón
ya debilitado y pone en peligro su vida,
Tony se ve forzado a crear un arma devastadora
para Raza (Faran Tahir), el misterioso
cabecilla de los insurgentes. Tony ignora
las exigencias de sus captores y utiliza
su intelecto y su ingenio para crear una
armadura que lo mantenga con vida y le
permita escapar de su cautiverio.
A su regreso a América, Tony debe
afrontar la realidad de su pasado y decide
emprender un nuevo rumbo con Industrias
Stark. A pesar de la resistencia de Obadiah
Stane (Jeff Bridges), su mano derecha
y ejecutivo principal de la compañía,
que ha tomado las riendas del negocio
en su ausencia, Tony se pasa día
y noche en su taller, perfeccionando y
puliendo una armadura que le otorgue fuerza
sobrehumana y protección física.
Con la ayuda de su asistente de toda la
vida, Pepper Potts (Gwyneth Paltrow),
y su enlace militar de confianza, James
Rhodes, o "Rhodey" (Terrence
Howard), Tony descubre un siniestro complot
con ramificaciones globales. Enfundándose
su imponente armadura roja y dorada, Tony
se compromete a proteger el mundo y corregir
sus injusticias como su nuevo alter ego,
Iron Man.
El director Jon Favreau es conocido por
haber dirigido Elf: El duende
(2003) y Zathura (2005).
Los guionistas Mark Fergus y Hawk Ostby
estuvieron en el libreto de Niños
del hombre (Alfonso Cuarón,
2006).
Curiosidades:
Luego de los créditos finales se
puede ver al personaje de Samuel Jackson
hablándole de "Los Vengadores"
a Tony Stark, el grupo de "estrellas"
Marvel que le haría la competencia
a la famosa "Liga de la Justicia"
de DC, lo que deja las puertas abiertas
a una inminente secuela, que de hecho
se va a hacer.
NINGUNA CASUALIDAD
Iron Man era otro de los pesos pesados
de Marvel, del que ansiosamente se estaba
esperando una adaptación, como
en su momento ocurrió con Spider
Man o Hulk. Iron Man, por suerte, no fue
tomado por uno de esos directores "de
oficio", dispuesto a cumplir con
el contrato, hacer una adaptación
que deje medianamente contentos a determinados
fans, y se acabó. Iron Man viene
dando muchas vueltas y desde hace algunos
años dentro de la industria y la
adaptación, finalmente, terminó
siendo bancada en su totalidad por Marvel.
Iron Man, por tanto, fue tomada con una
seriedad tal que no cualquier director
podía ponerse detrás de
cámaras a dirigirla.
Hace algunos años, cuando quien
esto escribe incluyó a Zathura
(2005) entre las diez mejores películas
de la temporada, un colega largó
una pequeña sonrisa comentando
"bueno, ya empezamos con las
cosas raras". Tratando de evitar
una discusión que llevaría
un tiempillo contra la típica crítica
adoctrinada, y teniendo en cuenta que
la película había pasado
sin pena ni gloria por la cartelera, ese
supuesto impulso se debía a que
el director de Iron Man
(2008), Jon Favreau, había demostrado
en Zathura un gusto por
la vieja ciencia ficción cinematográfica
(de bajo presupuesto) bastante llamativo
y que, si continuaba en esa misma línea,
iba a ser sin dudas un hombre a seguir
atentamente. Hasta que al final volvió
a sorprender con Iron Man.
El pasaje de Vietnam a Afganistán
implicó nuevamente un escenario
para la ciencia ficción en tiempo
presente pero con innovaciones tecnológicas
que podrían implicar cambios, siempre
y cuando ese traje del superhéroe
sirviera para los propósitos seguidos
por el malvado ejecutivo Stane (luego
Iron Monger), el asesor de Tony Stark
que se da vuelta como una tortilla cuando
este último se aleja del verdadero
propósito que tiene: crear un ejército
de "iron men" para conquistar
el mundo y tener todo el poder sobre el
planeta, gracias a esas poderosas armas.
Por tanto la curiosidad científica
por desarrollar algo que también
puede ser utilizado para propósitos
más útiles y benévolos
se ve superado parcialmente por la ambición
de un negociante, que subestima la capacidad
e inteligencia del protagonista.
Dos de los guionistas de la irregular
Niños del hombre
(Alfonso Cuarón, 2006) son los
responsables aquí de otra adaptación,
que ahora raya en lo lineal y donde la
visión de Favreau es la que termina
imponiéndose de manera contundente,
incluso por sobre esa relación
de amor platónico entre Stark y
Puppet, su fiel asistente, o en el conflicto
entre el primero y Stane (como siempre,
con otra actuación formidable de
ese gran actor que es Jeff Bridges). Como
Joe Johnston en la notable Rocketeer
(1991), el director usa todos los recursos
pero no al servicio de aquel vistoso y
detallado diseño de producción
de la película Disney, matizada
por algunos tramos de humor, comedia y
aventura, sino para un solo personaje,
capaz de volar, tener mucha fuerza, dominar
armas a través de su armadura,
compuesta de hierro y titanio, e impulsarse
y recargarse gracias a la energía
eléctrica y solar. El uso que hace
Favreau de su personaje lo resalta con
total vértigo y espectacularidad
en las escenas de acción y le otorga
un dinamismo donde no solo las nuevas
tecnologías son protagonistas;
también su concepción de
superhéroe, como en su momento
también se pudo observar, y con
lo que estaba al alcance de la mano en
materia de presupuesto, en El
rey de los hombres cohete (1949)
de Fred Brannon, y por supuesto en los
capítulos de Flash Gordon
y Buck Rogers.
Favreau tampoco quiso hacer una aventura
infantil (como se pensaba que era Rocketeer)
sino un thriller de espionaje, trasladando
a tiempos modernos ese contexto conflictivo
donde Stan Lee había concebido
al propio Iron Man, la década del
´60, más precisamente 1963,
un año después de la "Crisis
de los misiles" que casi lleva a
la Tercera Guerra Mundial, evitada en
buena parte por el Presidente Kennedy,
a quien asesinarían meses más
tarde. Y para aliviar algún posible
contenido político Lee pateó
la pelota para otro lado, dándose
el lujo de hacer un personaje multimillonario,
mujeriego y visionario, tomando como referencia
al propio Howard Hughes. Claro que hubo
influencias de todo tipo pero aquí
Favreau no tiene vergüenza de decirlas,
al crear una secuencia calcada del enfrentamiento
final en RoboCop 2 (1990)
de Irvin Kershner, o incluso jugar con
cierto aire retro en su laboratorio, recordando,
afiche visible mediante, a la estupenda
Tucker (1988) de Francis
Coppola, también con Jeff Bridges.
Por suerte, la película tuvo gran
éxito de taquilla y no solo en
Estados Unidos, en comparación
con Rocketeer, que fue
todo lo contrario, incluso con la serie
animada de Iron Man,
que duró apenas dos años
en la década del ´90, y ni
qué hablar con otras flojísimas
y recientes adaptaciones Marvel a la pantalla
grande que dejaron bastante que desear.
Esta Iron Man también
constituyó el último trabajo
del reconocido artista y animador Stan
Winston, a quien ya recordáramos
en nuestro editorial.