
Título original: Nights
in Rodanthe
País y año de producción:
Australia / Estados Unidos, 2008
Dirección: George
C. Wolfe
Guión: Ann Peacock,
John Romano, basado en la novela de Nicholas
Sparks
Con: Diane Lane, Richard
Gere, Christopher Meloni, Viola Davis,
Becky Ann Baker
Duración: 97 minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Drama
/ Romance
Sitio Web: http://wwws.warnerbros.co.jp/nightsinrodanthe/
Reseña argumental:
Adrienne Willis (Diane Lane) es una mujer
cuya vida está sumergida en caos
y que ahora se ha retirado a un pueblecito
costero de Rodanthe, en los Outer Banks
de Carolina del Norte, para hacerse cargo
de la posada de una amiga durante un fin
de semana. Aquí Adrienne, infelizmente
casada, espera encontrar la tranquilidad
que necesita desesperadamente para reflexionar
sobre los conflictos que tiene a su alrededor
-un marido infiel que quiere volver a
casa y una hija adolescente que cuestiona
todas sus decisiones-. Nada más
llegar Adrienne a Rodanthe se pronostica
una gran tormenta y llega un huésped
llamado Dr. Paul Flanner (Richard Gere).
El médico Flanner no está
allí para un descanso de fin de
semana, sino para enfrentarse a su propia
crisis de conciencia. Ahora, a medida
que se acerca la tormenta, los dos se
consuelan mutuamente y, en un fin de semana
mágico, ponen en marcha el romance
que no solo les cambiará la vida
sino que les marcará para siempre...
La coguionista Ann Peacock estuvo en
el libreto de Las crónicas
de Narnia: El león, la bruja y
el ropero (Andrew Adamson, 2005),
mientras que su colega John Romano había
estado en el guión de El
amor cuesta caro (Joel &
Ethan Coen, 2003), además de en
los de algunos capítulos para las
series ALF, La
ley de Los Ángeles y Dark
Angel.
Noches
de tormenta (2008) es otra de
esas películas románticas
ideales para ver después del té
con masas y sandwiches calientes, o de
una salida de compras con amigas al shopping.
Livianita, sin mucho para pensar y con
el gran gancho del inmortal Richard Gere,
que ahora le toca seducir a una siempre
eficaz Diane Lane (antes tuvo que sufrir
el adulterio de ella en Infidelidad),
quien junto a Scott Glenn (un hombre dolido
por la pérdida de su esposa durante
una operación en principio sencilla)
son los verdaderos manotazos de ahogado
para que la película finalmente
no se hunda. Montaje desprolijo y narración
a los saltos y atropellada mediante, no
existe en lo más mínimo
un desarrollo dramático suficiente
que acompañe ese cúmulo
de lugares comunes que no logra impactar
y que todavía se torna ambicioso
y hasta por momentos bizarro. AY