
Título original: Le Scaphandre
et le papillon
País y año de producción:
Estados Unidos / Francia, 2007
Dirección: Julian
Schnabel
Guión: Ronald
Harwood, basado en la novela de Jean-Dominique
Bauby
Con: Mathieu Amalric,
Emmanuelle Seigner, Marie-Josée
Croze, Anne Consigny, Patrick Chesnais
Duración: 112
minutos
Calificación:
No apta para menores de 12 años
Género: Biográfico
/ Drama
Sitio Web: http://www.laescafandraylamariposa.es/
Reseña argumental:
En 1995, Jean-Dominique Bauby, carismático
redactor jefe de la revista francesa Elle,
sufrió una embolia masiva. Después
de pasar 20 días en coma descubren
que es víctima del locked-in syndrome
(encerrado en sí mismo), por el
que queda totalmente paralizado, sin poder
moverse, comer, hablar ni respirar sin
asistencia. Jean-Dominique es prisionero
de su propio cuerpo, siendo sólo
capaz de comunicarse con el exterior mediante
el parpadeo de su ojo izquierdo. Forzado
a adaptarse a esta única perspectiva,
Bauby crea un nuevo mundo a partir de
su imaginación y su memoria.
El director Julian Schnabel había
dirigido Antes que anochezca
(2000). El guionista sudafricano Ronald
Harwood estuvo en los libretos de Una
lección de vida (Mike
Figgis, 1994), El pianista
(Roman Polanski, 2002) y Conociendo
a Julia (István Szabó,
2004).
La escafandra
y la mariposa (2008) se erige
como una sólida y creativa adaptación
de las vivencias reales como víctima
de embolia masiva del jefe de redacción
de la revista Elle, Jean-Dominique
Bauby, que tan solo contaba con el parpadeo
de uno de sus ojos para comunicarse con
el mundo exterior, sin poder mover el
resto de su cuerpo. La enfermedad le duró
dos años, hasta que falleció
por neumonía en 1997, aunque en
ese lapso tuvo tiempo para escribir un
libro de casi 140 páginas ("dictando"
letra por letra a quien se las iba diciendo
y que a la vez tomaba nota), que tuvo
gran éxito de ventas en Francia
y recibió muy buenas críticas.
El director Julian Schnabel logra una
obra muchísimo más inspirada
que su anterior film, Antes que
anochezca, estética y
artísticamente, creando un tenso,
opaco y por momentos optimista, distendido
mundo real que se entrelaza con uno determinante,
más imaginativo que sensible, y
con el desafío de no valerse de
los facilismos que en cine brinda la imagen
de un enfermo postrado, dándose
el lujo a la vez de no descansar tanto
en algunos muy buenos actores con los
que contaba pero que inevitablemente también
gravitaron. AY