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BÚSQUEDA IMPLACABLE


Título original
: Taken
País y año de producción: Francia, 2008
Dirección: Pierre Morel
Guión: Luc Besson, Robert Mark Kamen
Con: Liam Neeson, Maggie Grace, Famke Janssen, Xander Berkeley, Katie Cassidy
Duración: 93 minutos
Calificación: No apta para menores de 15 años
Género: Acción / Drama / Thriller
Sitio Web: http://www.takenmovie.com/





Reseña argumental
: Búsqueda implacable narra la historia de un espía retirado (Liam Neeson) que debe volver a la acción para tratar de salvar a su hija (Maggie Grace), raptada y forzada a ejercer la prostitución por un grupo de criminales.

Segundo largo de Pierre Morel, luego del thriller de ciencia ficción Banlieue 13 (2004), también coescrito por el francés Luc Besson (Nikita, El perfecto asesino, Angel-A). El aquí coguionista Robert Mark Kamen estuvo en los libretos de la saga Karate Kid, en el de Arma Mortal 3 (Richard Donner, 1992) y en el de La marca del dragón (Chris Nahon, 2001).

DE FRENTE Y MANO


Un film vertiginoso, de montaje dinámico y un guión que va directamente al grano, dándole al espectador un auténtico thriller de acción, casi sin respiro, donde un espía inactivo viaja a Francia para dar con el paradero de su hija, secuestrada por una organización albanesa dedicada a la trata de blancas. Nada de historias; simplemente una situación planteada y luego a resolverla a como dé lugar.


Pierre Morel fue asistente de Besson, quien también lo acompañó en su notable ópera prima Banlieue 13 / Adrenalina total (2004; que no pasó por cines uruguayos), un film de acción en la misma línea de esta Búsqueda implacable (2008), casi sin efectos especiales ni trucajes digitales, donde el relato tomaba lugar en el año 2010 y en un barrio marginal (el del título original) que había sido rodeado por un gran muro, debido a que era tierra de nadie (sin escuelas, hospitales ni estación de policía) y donde predominaba una peligrosísima pandilla que tenía el control de la zona; también vivían civiles que no estaban metidos en nada raro pero que tenían prinicipios y querían terminar con toda esa podredumbre, por simple cariño a ese barrio donde se habían nacido y criado, y que las autoridades habían decidido volarlo de un bombazo, con dos millones de personas dentro, al mejor estilo de los dementes de Ciudad Gótica.


Desde El transportador (Corey Yuen, 2002), gente como Luc Besson (que no es la primera vez que se mete a libretar un asunto de estas características), Louis Leterrier (Danny the Dog, 2005) o el propio Morel (con esta Búsqueda implacable) parecen querer decirle al cine industrial norteamericano cómo realmente hay que hacer una buena película de acción en tiempos donde la basura industrial satura, sin necesidad de despilfarrar millones de dólares en trucos computarizados o grandes estrellas, apostando directamente a un género que aquí se ve netamente influenciado por ese cine oriental (Morel es admirador de Bruce Lee) que confiaba mucho más en las acrobacias y donde el guión era un simple soporte para lo que la gente realmente quería ver: buenas y espectaculares coreografías por encima de la simpleza de diálogos, quitando todo lo que pudiera oficiar de relleno, como el viejo y querido cine de ninjas, sobre el que sigo preguntándome cómo Hollywood aún no se ha tirado de lleno a poder rehacerlo de alguna manera.



Búsqueda implacable convierte a Liam Neeson en un auténtico héroe de acción, al mejor estilo de aquellos del cine norteamericano de los ´70 y ´80, de esos que no andaban con vueltas y apuntaban solamente a un objetivo. Hay otras cosas curiosas y uno ya no sabe hasta qué punto se pudo haber jugado con la ironía, en el sentido de que por momentos se intuye algo de humor negro y hasta cierta burla para con algunas situaciones y personajes secundarios, que son como calcados de los actuales productos hollywoodenses de género y que aquí parecen como estereotipados intencionalmente. Como en Banlieue 13, también se disparan dardos hacia las autoridades y viejos camaradas, que se lavan las manos, mirando todo a distancia, manteniendo intereses económicos por encima de la ética y descargando todo el peso de la misión en una sola persona, casi sin ningún apoyo, dada la extrema peligrosidad de la misión. Al lado de tanto film devaluado dentro del género, esta película marca una buena diferencia.


Alejandro Yamgotchian


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