
Título original: La zona
País y año de producción:
España / México, 2007
Dirección: Rodrigo
Plá
Guión: RP, Laura
Santullo
Con: Daniel Giménez
Cacho, Maribel Verdú, Carlos Bardem,
Alan Chávez, Daniel Tovar
Duración: 91 minutos
Calificación:
No determinada a la fecha de estreno (en
Argentina: No apta para menores de 16)
Género: Drama
/ Thriller
Sitio Web: http://www.lazona-lefilm.com/
Reseña argumental:
Alejandro es un adolescente que vive en
una zona residencial cerrada, autosuficiente
y con una fuerte seguridad privada. Tanto
su familia como el resto de los residentes,
obligados por la creciente delincuencia,
el miedo a la violencia y la falta de
ley, han elegido ese lugar como último
reducto de paz. Durante una madrugada,
tres intrusos logran entrar en el lugar
para robar en una casa. Durante el ataque
es asesinada una anciana, pero dos de
los ladrones son abatidos por la guardia
privada. El tercer ladrón logra
escapar y permanece prófugo en
el interior de la Zona. Después
de una áspera deliberación
y conscientes de la corrupción
e ineficiencia reinante, la mayoría
de los vecinos de la Zona deciden hacer
justicia por sí mismos. En el sótano
de su casa, el joven Alejandro se encuentra,
por sorpresa, con el ladrón, Miguel,
un joven de su misma edad que, asustado,
reconoce su delito y pide ayuda. Mientras
la búsqueda continúa, las
opiniones de los vecinos del interior
de la Zona comienzan a dividirse. Tras
muchas vacilaciones, Alejandro decide
ayudar a Miguel. Sin embargo, la creciente
tensión y el miedo de los vecinos
de la Zona, sumados a la presión
que ejerce la policía desde el
exterior, dificultarán su propósito.
En medio de todos estos acontecimientos,
Alejandro se verá obligado a crecer
y a encontrar su propia visión
del mundo.
Curiosidades:
El director Rodrigo Plá nació
en Uruguay.
CRÓNICA DE LA DESESPERANZA
El realizador uruguayo, Rodrigo Plá,
y su esposa co-guionista, Laura Santullo,
residentes en México, fueron elogiados
en el reciente Festival Internacional
organizado por Cinemateca Uruguaya por
el largometraje Desierto Adentro,
así como también por el
corto El ojo en la nuca
que integran su quehacer cinematográfico.
Ahora la dupla propone otra postulación
fílmica, denominada La
zona, con un subtítulo
significativo "Propiedad Privada",
ambientada en México D. F., que
ha cosechado numerosos lauros internacionales
y fuera privilegiada en el Festival de
Venecia como mejor ópera prima.
Ya el título por sí mismo
connota una demarcación física
y moral, un adentro y un afuera que inexorablemente
se enfrentarán. En este opus, un
barrio residencial, perimetrado y fortificado
por sus habitantes, pertencientes a la
alta burguesía mexicana, han decidido
organizarse, en un espacio que linda con
la marginalidad socio-cultural, apelando
a redes electrificadas, cámaras
por todas partes, armas a granel, guardias-vigías,
para de este modo preservar la seguridad
ciudadana, que el poder político
no les asegura y más específicamente
la policía a quienes tildan de
corrupta.
El miedo lleva a estos burgueses, en general
rubios y blancos a establecer sus propios
códigos. La servidumbre asalariada
puede ser mestiza, pero está bien
controlada. El film en su decurso temporal
deja escasas opciones de esperanza, puesto
que la distancia entre la pobreza extrema
y la riqueza, es cada vez mayor en el
Tercer Mundo, y la mirada del realizador
expone una realidad difícil de
revertir si las políticas sociales
no son rotundas.
El "ghetto" burgués,
sufre la peripecia de ser asaltado por
tres adolescentes del asentamiento lindero,
que desatarán su violencia y tendrá
como respuesta que la burguesía
se defienda, tomando la justicia en sus
manos. Los vecinos de las mansiones, se
articulan para la toma de decisiones límites
en un Consejo, pero curiosamente los que
se oponen tenazmente al ocultamiento de
los crímenes cometidos, pertenecen
a dos extremos de la franja etaria: el
joven matrimonio que tiene un pequeño
hijo y un anciano. Tienen conciencia de
lo que sucedió, en esa larga noche
real y espiritual, y en lo que vendrá.
Se va pergeñando a nivel fílmico,
una forma de corporativismo que en el
ejercicio del poder va poniendo al descubierto
sus perversiones morales, sus indiferencias
totalizadoras.
Otra figura clave es la del adolescente
rico que duda, que encubre y trata de
salvar al marginado que aún está
vivo, pero no lo logra. Los teléfonos
no contestan o no registran las llamadas.
Así el mundo se vuelve para el
indigente, una gran cloaca que trasciende
el mero hecho de tratar de escapar. Las
puertas de un coche policial, tampoco
se abren, para el niño, que quiere
confesar la verdad al policía mestizo,
que ha terminado por claudicar, frente
al poderoso de turno.
Sólo le queda al espectador el
díalogo entre ambos adolescentes,
como una forma de camino, una suerte de
acortamiento de las distancias de ser,
de tener. Pero frente a la muerte no hay
retorno, si no hay una trascendencia en
juego que implique una ideología
de cambios sustantivos.
Los rostros de la extrema pobreza no aparecen,
salvo cuando se trata del nivel protagónico
del film. Son frecuentes las tomas aéreas
y nocturnas del extenso y desordenado
asentamiento. Sin embargo los planos largos,
medios van registrando el color, la luz,
y las personas que integran lo rigurosamente
reglado dentro del "ghetto".
El "yo" estructurante del realizador
comienza y finaliza el film, enumerando
la cronología exacta de los aconteceres,
pautando así el desenvolvimiento
cinematográfico de una crónica
desgarradora.
El film se ha limitado a mostrar una situación
abisal con inteligencia, con distanciamiento
casi "brechtiano". Luego, fundido
en blanco y el pensamiento del espectador
solitario, que tal vez sea el mismo del
joven que eligió salir del microcosmos
organizado como un "bunker",
y apostar por las cosas verdaderas y justas.
Tal vez el realizador dejó flotando
esta pequeña luz, en aras de un
mañana de revisión de las
desigualdades sociales, de que el círculo
se fracture, de que el eterno retorno
y la desesperanza queden atrás.
Ya plantear la duda no es poca cosa. Un
film desafiante.