
Título original: The Time
Traveler's Wife
País y año de producción:
Estados Unidos, 2009
Dirección: Robert
Schwentke
Guión: Bruce Joel
Rubin, basado en la novela de Audrey Niffenegger
Con: Rachel McAdams,
Eric Bana, Arliss Howard, Ron Livingston,
Stephen Tobolowsky
Duración: 107
minutos
Calificación:
No apta para menores de 9 años
Género: Ciencia
ficción / Drama / Romance
Sitio Web: http://www.thetimetravelerswifemovie.com/
Reseña argumental:
Clare (Rachel McAdams) ha estado enamorada
de Henry (Eric Bana) durante toda su vida.
Ella cree que ellos están destinados
a estar juntos, si bien no sabe cuándo
serán separados: Henry viaja en
el tiempo-lamentablemente sufre de una
anomalía genética que lo
obliga a vivir en una línea de
tiempo cambiante, salteándose hacia
delante y hacia atrás varios años,
sin tener control alguno sobre ello. A
pesar del hecho de que los viajes en el
tiempo de Henry separan a los amantes
sin previo aviso y que nunca saben cuándo
se reunirán nuevamente, Clare desesperadamente
intenta construir una vida con su verdadero
amor.
El realizador alemán Robert Schwentke
había dirigido Plan de
vuelo (2005). El guionista Bruce
Joel Rubin estuvo en los libretos de Ghost:
La sombra del amor (Jerry Zucker,
1990), Mi vida (dirigida
por él mismo en 1993) e Impacto
profundo (Mimi Leder, 1998).
El título
original de Te amaré por
siempre (2009) alude directamente
a la esposa de un hombre con anomalía
genética que lo hace viajar involuntariamente
a través del tiempo (en especial
hacia el pasado), pero el pobrísimo
guión del siempre interesante libretista
Bruce Joel Rubin no desarrolla de forma
completa sus personajes principales y
mucho menos las distintas situaciones
que se van dando, como para despertar
alguna emoción genuina, sobre a
través de la protagonista, que
ve cómo su esposo aparece y desaparece
a lo largo de toda la película.
Los (buenos) actores hacen lo que pueden
pero el espectador se ve limitado a presenciar
giros argumentales que tan solo indican
en qué va a terminar todo eso,
más que a poder sentir en sí
cierta sensibilidad dentro de un relato
esquematizado, desparejo, que en el libro
en que se basa seguramente sea mucho más
sólido e imaginativo.
AY