
Título original: Doubt
País y año de producción:
Estados Unidos, 2008
Dirección: John
Patrick Shanley
Guión: JPS, basado
en su propia obra teatral
Con: Meryl Streep, Philip
Seymour Hoffman, Amy Adams, Viola Davis,
Alice Drummond
Duración: 104
minutos
Calificación:
Pendiente
Género: Drama
/ Misterio
Sitio Web: http://www.doubt-themovie.com/
Reseña argumental: En
el año 1964, un carismático
sacerdote del Bronx es acusado de abusar
sexualmente de un niño negro. Desde
ese momento se desata una campaña
para tratar de averiguar la verdad de
lo sucedido.
John Patrick Shanley había dirigido
Joe contra el volcán
(1990). También estuvo en los libretos
de Hechizo de luna (Norman
Jewison, 1987), Un policía
fuera de serie (Pat O´Connor,
1989) y Congo (Frank
Marshall, 1995).
BRILLANTES ACTUACIONES EN UN
GRAN FILM
La duda, largometraje
del director norteamericano, John Patrick
Shanley, adapta para el cine su pieza
teatral homónima (libreto que está
nominado al Oscar), y que fuese laureada
con los premios Pulitzer y Tony, con un
elenco que seguramente dará mucho
que hablar. La versátil actriz,
Meryl Streep (nominada al Oscar por su
desempeño actoral), en el papel
de directora de un colegio católico
mixto, encarna a la estricta y dogmática
hermana Aloysius Beauvier, que se enfrenta,
en el devenir fílmico, con el actor
Philip Seymour Hoffman (también
nominado al premio Oscar), en la composición
de un sacerdote que es su superior, que
vive y obra evangélicamente, como
faro de esa comunidad y profesor del colegio
Saint Nicholas, el padre Flynn.
Amy Adams, otro de los pilares de esta
joya cinematográfica, una joven
monja, ingenua, cálida, humana,
profesora de Historia, es aspirante a
la estatuilla como mejor actriz secundaria,
por su papel de la hermana James. Viola
Davis, una magistral actriz negra, está
nominada al Oscar por su inefable actuación
de la madre del primer estudiante negro
del colegio.
En el contexto de los cambios políticos
acaecidos durante el gobierno del presidente
John F. Kennedy - trágicamente
muerto, aludido en un sermón por
el padre Flynn -, impulsor de los derechos
civiles para la población negra,
el colegio de Saint Nicholas toma como
estudiante a un niño negro, Donald
Miller, que se desempeñará
temporariamente como monaguillo, en los
oficios religiosos.
El padre Flynn es un sacerdote que hace
reflexionar a sus feligreses, utilizando
un lenguaje metafórico, acerca
de las pequeñas y grandes cosas
de la vida: sobre la soledad que acecha
al hombre contemporáneo, sobre
la intolerancia, sobre los alcances inciertos
de la chismografía. De aquí
su ascendencia carismática sobre
la comunidad y el estudiantado del colegio.
De ahí también que la soledad
del niño negro sea advertida por
él, y trate de apoyarlo como persona.
Su cosmovisión es muy diferente
a la de la hermana directora del colegio.
Aloysius impone su autoridad basándose
en el miedo, en la humillación,
en el estricto comportamiento de los niños,
que parecen estar albergados en un ambiente
carcelario. Un brochecito en el cabello
de una alumna puede ser una falta grave,
así como el uso de un bolígrafo.
El realizador confronta escenas de lo
cotidiano: la alegría que reina
en derredor de una mesa en la cual se
comparte el alimento y la bebida, y en
la que se encuentra el padre Flynn con
sus pares, con la rigidez de una cena
presidida por Aloysius con las otras monjas
integrantes de la colectividad religiosa.
Sin embargo, un pequeño gesto de
Aloysius se visualiza, respecto de una
anciana monjita que ha perdido la vista.
Aloysius sabrá mentir por ella,
para que no se la lleven del convento.
Aloysius cree ver todo, saber todo, atrincherada
detrás de los cristales de sus
lentes.
El director con sutiles pinceladas nos
va delineando el retrato de los agonistas.
Desde el momento que la hermana James
le informa a la admirada y negada directora
que el niño negro ha sido llamado
por el padre Flynn a la rectoría,
comienzan las sospechas del posible abuso
del menor, por el religioso a quien no
le tiene simpatía. Cuestiona sus
uñas demasiado largas, la "gula"
de saborear un té con tres terrones
de azúcar, tener entre las hojas
de su Biblia, flores que anuncian la primavera.
Sin ninguna prueba, más que su
certeza moral, sus mentiras y soberbia,
comienza una campaña de asedio
contra un magnífico Seymour Hoffman
que terminará renunciando. El duelo
verbal entre ambos es relevante por demás,
en cuanto a lo que se dice y lo que no
se dice, las miradas, los mínimos
gestos son los de dos grandes actores
en el "ring-side". La secuencia
con la madre del niño es magistral.
La astucia y el silencio de Aloysius se
enfrentan con una mujer trabajadora, humilde,
que sólo tiene un sueño
para su hijo, que mediante el estudio
pueda tener un lugar en el mundo.
Como Aloysius expresa, corroída
por las dudas y la soledad final, "persiguiendo
el mal, se ha alejado de Dios". Un
"mal" que deviene de su arbitrariedad,
de su fanatismo, de su inconsciente inseguridad
respecto de sí misma y de los otros.
P. M.