
Título original: Frost
/ Nixon
País y año de producción:
Estados Unidos / Francia / Inglaterra,
2008
Dirección: Ron
Howard
Guión: Peter Morgan,
basado en su propia obra
Con: Frank Langella,
Michael Sheen, Sam Rockwell, Kevin Bacon,
Matthew Macfadyen
Duración: 122
minutos
Calificación:
No determinada a la fecha de preestreno
(en Inglaterra: No apta para menores de
15 años)
Género: Biográfico
/ Drama / Histórico
Sitio Web: http://www.frostnixon.net/
Reseña argumental: Durante
tres años después de verse
obligado a renunciar, Nixon permaneció
callado. Pero en 1977, el férreo
y astuto ex-comandante en jefe aceptó
sentarse en una entrevista para confrontar
las preguntas nunca contestadas de su
período como Presidente y el escándalo
"Watergate" que terminó
su gobierno. Nixon sorprendió a
todos al escoger a Frost como su confesor
televisivo, pensando que podía
ser más listo que el dinámico
y popular entrevistador y maestro de ceremonias
británico y reclamar su condición
de estadista supremo en los corazones
y las mentes de los estadounidenses.
El equipo de colaboradores de Frost tenía
dudas sobre su habilidad para mantenerse
firme ante Nixon. Cuando las cámaras
comenzaron a filmar, una lucha de cerebros
y astucia comenzó. ¿Lograría
Nixon evadir las preguntas sobre su papel
en una de las mayores tragedias de la
nación estadounidense? ¿O
podría Frost desconcertar a sus
críticos y valientemente exigir
responsabilidad del político más
hábil de su generación?
El encuentro revelaría la inseguridad,
el ego y los restos de dignidad de cada
hombre mientras que ambos finalmente dejaban
de fingir en un despliegue contundente
de franqueza y verdad.
En el verano de 1977, las entrevistas
de David Frost/Richard Nixon transmitidas
por televisión atrajeron el mayor
número de televidentes que han
visto un programa de noticias en la historia
de la televisión estadounidense.
Más de 45 millones de telespectadores,
ansiosos de un vistazo fugaz dentro de
la mente de su desacreditado comandante
en jefe y ávidos que él
reconociera los abusos de poder que lo
llevaron a renunciar, se sentaron hipnotizados
mientras que Nixon y Frost se enfrentaban
en un encuentro verbal fascinante durante
cuatro noches. Los dos hombres que se
jugaban el todo por el todo sabían
que sólo uno podía salir
victorioso. Su legendario enfrentamiento
revolucionaría las entrevistas
políticas, cambiaría la
faz de la política y capturaría
una confesión del ex-presidente
que sorprendió al mundo entero…
posiblemente hasta al mismo Nixon.
El director Ron Howard es conocido por
trabajos como El periódico
(1994), Ed TV (1999)
y Una mente brillante
(2001). El guionista británico
Peter Morgan estuvo en los libretos de
Madame Sousatzka (John
Schlesinger, 1988), El último
Rey de Escocia (Kevin Macdonald,
2006) y La Reina (Stephen
Frears, 2006).
Curiosidades:
Forest Whitaker y Helen Mirren ganaron
ambos el Oscar a Mejor Actor y Mejor Actriz
respectivamente, el mismo año y
por dos películas que habían
sido libretadas por Peter Morgan (El
último Rey de Escocia
y La Reina).
EL
DUELO
Se sabe que la película Frost/Nixon
(2008) se basa en hechos reales; el británico
David Frost intentaba revitalizar su carrera
como periodista y luchó contra
viento y marea para poder tener, dinero
mediante, nada menos que al ex Presidente
norteamericano Richard Nixon, con el fin
de rescatarlo de un largo período
de misterio y silencio, luego del escándalo
"Watergate". El resultado fueron
cuatro programas emitidos en 1977; una
sorprendente y hasta impensada entrevista
que alcanzó altísimos niveles
de rating para la época. También
se sabe que un año antes de que
se comenzara a rodar la película
tuvo lugar una obra teatral homónima
de Peter Morgan (aquí guionista
y coproductor), con Frank Langella y Michael
Sheen, que repiten sus respectivos roles
en el film.
La historia política de Richard
Nixon no le marca tanto los pasos a la
película como esa obra londinense
donde los diálogos y personajes
son los que se roban toda la atención.
De hecho el título en español
resalta una entrevista, y la película
de Ron Howard, junto a la obra y la adaptación
del británico Morgan (siempre interesado
en indagar dentro de personajes históricos),
descarga buena parte de su artillería
en los diálogos; Frost/Nixon
es una película de guión,
que lentamente va convirtiéndose
en un atrapante duelo de personajes, en
un combate entre dos personas y con sus
respectivos asesores de cada lado del
ring.
El trabajo de Ron Howard, probablemente
en su mejor y más lograda película,
no solo es algo llevadero; hay también
un planteo que intenta ser lo más
natural posible y sin encorsetamientos
ni tendencias partidarias. Las cámaras
no pierden detalle alguno al momento de
transmitir la intensidad de ese enfrentamiento,
lo que ocurre en la trastienda de los
programas grabados, valiéndose
muy bien de la iluminación y los
oportunos ángulos de cámara
para captar gestos, movimientos y miradas.
Howard marca presencia, siendo incisivo
por momentos y a través de la perspectiva
y el lenguaje visual que utiliza, emparentándose
con el retrato hablado que el propio Morgan
hace de sus dos personajes principales.
La película también es didáctica
desde un punto de vista periodístico
(no por casualidad George Clooney, realizador
de Buenas noches y buena suerte,
era uno de los que aspiraba a dirigirla);
quizás no solo desde lo teórico,
en el sentido de cómo se tendría
que realizar una entrevista televisiva,
sino de cómo la ética y
los principios se ven trastocados por
intereses económicos, la incidencia
del rating, y sobre todo, por cómo
un periodista como Frost, que no era especialista
en asuntos políticos ni tampoco
un investigador, intenta llevar a buen
puerto, con algunos sustos de por medio,
un duelo donde solo él se tenía
confianza.
Esto también hace pensar que Frost/Nixon
pueda ser, además, una crítica
hacia lo que se ha convertido el periodismo
de hoy día (cabe señalar
que en un momento las cadenas televisivas
se negaban a pagar lo que Nixon pedía
por ser entrevistado) e incluso que haya
elaborado algunos cuestionamientos implícitos
que también podrían tener
perfectamente otros presidentes norteamericanos
como entrevistados (qué pasaría
si en lugar de Nixon estuvieran, frente
a un Frost cualquiera, Bush padre o hijo),
que se llevaron varios secretos confidenciales
y que a nivel de la opinión pública
han quedado tan solo en polémicas
o estimaciones demasiado aproximadas.
Obviamente, los sólidos trabajos
de Langella y Sheen ayudan a potenciar
una película cuyo interés
central se develará entre cuatro
paredes; el entrevistado escapa a las
preguntas y recurre a anécdotas,
a la retórica, a su aplomo y experiencia,
mientras Morgan y Howard se combinan para
tratar de trascender la soberbia figura
política y llegar a la propia persona
de Nixon, a lo que él tenía
en el debe, en su interior, en medio de
una guerra psicológica donde ese
periodista desconocido y algo ingenuo,
inquieto y a la vez ansioso, está
cada vez más metido en la búsqueda
de la verdad, tratando de aprovechar esa
gran oportunidad que tanto le había
costado conseguir. El enfrentamiento no
sólo fue una prueba de fuego para
Nixon. Los diálogos tensos, provocadores,
punzantes también hacían
impacto en un cada vez más sorprendido
y desconcertado Frost.
La charla telefónica previa a
la última entrevista nunca existió
en la realidad, pero igual sirvió
para mostrar otro diálogo mucho
más íntimo y personal que
jamás pudo haberse dado dentro
de un programa en vivo. El televidente
que llegó a ver los cuatro famosos
programas en 1977 puede encontrarse aquí
con una visión no tan verídica
pero sí bastante reveladora y por
qué no aproximada de un político
tan vulnerable como su propio entrevistador.
Frost/Nixon tiene un
interés tal que la hace indispensable
para todo aquel estudiante de periodismo
en busca de valiosos ejemplos dentro del
cine (de los que no abundan, hay que reconocerlo)
y que no se toman la profesión
como algo a la pasada, como pretexto,
o que construyen contextos totalmente
fantasiosos, edulcorados e irreales (como
lo hiciera el propio Howard en la descartable
El periódico).
A diferencia de la excelente Todos
los hombres del presidente (1976)
del fallecido Alan Pakula, donde la investigación
se plasmaba en prensa escrita y a muy
pocos años de lo ocurrido en la
realidad, aquí no hay dos personas
tratando de buscar la caída del
Presidente Nixon, sino una sola que intenta
hacerlo confesar, con Howard recreando
acertadamente una época cuya moneda
corriente dentro de la profesión
no estaba tan llena de manipulación,
cinismo y mercenarios.