
Título original: Le silence
de Lorna
País y año de producción:
Alemania / Bélgica / Francia /
Italia, 2008
Dirección: Jean-Pierre
Dardenne, Luc Dardenne
Guión: Jean-Pierre
Dardenne, Luc Dardenne
Con: Arta Dobroshi, Jérémie
Renier, Fabrizio Rongione, Alban Ukaj,
Morgan Marinne
Duración: 105
minutos
Calificación:
No determinada a la fecha de estreno (en
Argentina: No apta para menores de 13)
Género: Drama
Sitio Web: http://www.diaphana.fr/fiche.php?pkfilms=171
Reseña argumental:
Lorna, una joven albanesa residente en
Bélgica, aspira a comprar un bar
con su novio Sokol. Para ello se asocia
con Fabio, un mafioso de poca monta. Fabio
ha organizado un matrimonio de conveniencia
entre Claudy y ella para que así
pueda obtener la nacionalidad. Según
el plan de éste, Lorna debería
casarse más tarde con un delincuente
ruso que también pretende adquirir
la nacionalidad belga, pero para que este
segundo matrimonio sea posible, Fabio
planea asesinar a Claudy. ¿Permanecerá
Lorna en silencio?
Los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc
Dardenne son conocidos por haber dirigido
films como Rosetta (1999),
El hijo (2002) y El
niño (2005), entre otras.
Todas las películas
de los Dardenne, incluyendo esta El
silencio de Lorna (2008), han
sido una ejemplar demostración
de problemática social que atañe
más bien a jóvenes, cuyos
sueños los convierten en víctimas
del sistema y a la vez en grandes luchadores
para poder alcanzarlos. Esa humanidad
que guardan se convierte en una auténtica
revelación para el espectador,
en secretos muy bien guardados entre los
propios realizadores y quienes observan
sus historias, no así para aquellos
personajes fríos e insensibles
que por lo general interactúan
con los respectivos protagonistas centrales;
todos moviéndose en contextos hostiles
e indiferentes. La notable actuación
de Arta Dobroshi (usando colores fuertes
en su vestimenta y en contraste con la
grisura que la rodea) nos permite ver
a una valiente y esperanzada mujer, preocupada
por la recuperación de un adicto
a las drogas con quien debe convivir para
obtener su ciudadanía belga, también
por estabilizarse con su pareja y poner
su propio negocio, y sobre todo por no
perder un embarazo imprevisto, molesto
para el plan que le podría solucionar
problemas cada vez más acuciantes.
Un embarazo también necesario y
de un valor trascendental en su vida,
dentro de ese pequeño mundo basado
en sentidos recuerdos y valores, y que
a la fuerza tiene que crear. AY