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DANI: UN TIPO DE SUERTE


Título original
: Dan in Real Life
País y año de producción: Estados Unidos, 2007
Dirección: Peter Hedges
Guión: PH, Pierce Gardner
Con: Steve Carell, Juliette Binoche, Dane Cook, Dianne Wiest, John Mahoney
Duración: 98 minutos
Calificación: Apta para todo público
Género: Comedia / Drama / Romance
Sitio Web: http://daninreallife.movies.go.com/





Reseña argumental
: Todo comienza con el viudo y padre de familia Dan Burns, quien escribe una columna de consejos y aún sufre el dolor de la pérdida de su esposa; su refugio es mantener el orden y controlar a sus tres hijas rebeldes, mientras evita cualquier cosa inesperada o poco común. Pero cuando Dan decide ir a Rhode Island para el fin de semana anual que organiza todos los años la numerosa y ruidosa familia Burns, con sus malhumoradas hijas a la rastra, todo cambia. Al poco tiempo de llegar, se encuentra en una librería con una atractiva mujer llamada Marie. Por primera vez en mucho, mucho tiempo, Dan siente que las chispas vuelan entre ellos, pero debe apagarlas deliberadamente cuando descubre que Marie es la nueva novia de su hermano Mitch, quien está por presentarla a la familia.

El director Peter Hedges había hecho Fragmentos de abril (2003) y también fue el autor de la novela en que se basó ¿A quién ama Gilbert Grape?, film llevado al cine por el sueco Lasse Hallström en 1993 y con guión del propio Hedges, que, además, estuvo en el libreto de Un gran chico (Chris Weitz, Paul Weitz, 2002). Pierce Gardner, por su parte, había estado en el guión de Almas perdidas (Janusz Kaminski, 2000).

TODO EN FAMILIA


Un nuevo caso de familia disfuncional ocupa al director y coguionista Peter Hedges, luego de realizar la acertada Fragmentos de abril (2003) y habiendo adaptado su propio libro para el cine en ¿A quién ama Gilbert Grape? (1993) del sueco Lasse Hallström. La primera tenía como epicentro a una joven excéntrica y bastante rebelde (Katie Holmes), que hacía lo que podía para recibir a su familia en su destartalado hogar y no fallar nuevamente en el intento, aunque entre sus parientes cercanos habían defectos que eran peores que los que ella misma podía tener. Era ingenua y a la vez honesta aunque cargaba con ciertas culpas que en realidad no eran nada al momento de pasar raya en una reunión navideña y con su parentela. En la segunda un joven (Johnny Depp) se ve en el dilema de seguir con sus responsabilidades (soportar a una madre obesa y de fuerte carácter, cuidar a un hermano menor autista, sufrir la pérdida de su padre, madurar tempranamente) o dedicar tiempo a su propia vida personal, cuando conoce a una joven de la que se enamora y que parece cambiarle todo ese entorno rutinario y apático en que se movía.


Para el caso de Dani: Un tipo de suerte (2007), y en una línea de pensamiento bastante similar a la del personaje de Hugh Grant en Un gran chico (hombres supuestamente maduros e inteligentes pero que no saben manejarse ante imprevistos que otros solucionarían más eficazmente), el protagonista (viudo y con tres jóvenes hijas) se ve en medio de una tormenta, cuando conoce a una mujer que resulta ser nada menos que la flamante novia de su hermano. Todo se desata en una gran y muy unida familia, cuyas reacciones se complementan muy bien en la película cuando Steve Carell entra en conflicto y aprovecha para sacar algunas dotes de comediante en situaciones bastante graciosas e irónicas.


De todas formas, no estamos ante el mejor trabajo de Hedges; es más, las vivencias de esta película se basan en las que el coguionista Pierce Gardner tuvo que experimentar con la familia de su mujer, y esa adaptación termina siendo algo convencional en su tratamiento, especialmente en los tramos finales y sobre todo en cómo se va encaminando la relación entre Carell y el personaje interpretado por Juliette Binoche (muy bien manejada al comienzo), como esa mujer que él no puede sacarse de la cabeza. La relación con sus tres hijas y demás miembros de la familia se prestan básicamente para fabricar buen humor pero no terminan de consolidar esa cuota dramática que la película busca (precipitadamente) por momentos. Sí de confusión, de crisis, de lucimiento para el propio actor, aunque en el conjunto final brilla mucho más el buen humor, lo entrañable, que lo que pudo haber sido, por qué no, un tratamiento un poco más sensible y maduro.


AY


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