
Título original: Star
Trek
País y año de producción:
Estados Unidos, 2009
Dirección: J.
J. Abrams
Guión: Roberto
Orci, Alex Kurtzman, basado en los caracteres
creados por Gene Roddenberry para la serie
Viaje a las estrellas.
Con: Chris Pine, Zachary
Quinto, Eric Bana, Bruce Greenwood, Karl
Urban
Duración: 127
minutos
Calificación:
No determinada a la fecha de estreno (en
Argentina: Apta para todo público)
Género: Ciencia
Ficción
Sitio Web: http://www.startrekmovie.com/
Reseña argumental: En
el viaje inaugural de una joven tripulación
a bordo de la nave espacial más
avanzada que se ha creado: el U.S.S. Enterprise,
los nuevos reclutas deben encontrar la
forma de detener a un ser malvado cuya
misión de venganza amenaza a toda
la humanidad.
El destino de la galaxia descansa en
las manos de dos rivales que nacieron
en mundos apartes. Uno, James Tiberius
Kirk (Chris Pine), un joven granjero de
Iowa en busca de emociones, un delincuente
con las dotes de un dirigente nato que
necesita una causa para madurar. El otro,
Spock (Zachary Quinto), proveniente del
planeta Vulcan, un paria debido a su estirpe
mitad humana, mitad extraterrestre que
lo hace susceptible a emociones volátiles
que los habitantes de Vulcan nunca han
experimentado pero, al mismo tiempo, un
estudiante ingenioso y decidido que se
convertirá en el primero de su
raza aceptado en la Academia Starfleet.
Kirk y Spock son totalmente distintos.
Sin embargo, en su búsqueda para
descubrir quiénes realmente son
y qué poseen para darle al mundo,
rápidamente se convierten en competitivos
cadetes en entrenamiento. Con sus estilos
drásticamente diferentes, uno impulsado
por su pasión feroz, el otro por
una lógica rigurosa, también
se convierten en adversarios desafiantes
y beligerantes, cada uno nada impresionado
con el otro, cada uno esforzándose
al máximo para quedar entre los
escogidos que integrarán la tripulación
del U.S.S. Enterprise, la nave espacial
más avanzada de la historia.
La tripulación está encabezada
por el Capitán Christopher Pike
(Bruce Greenwood). Lo acompañan
en la nave el Oficial Médico Leonard
'Bones' McCoy (Karl Urban); Montgomery
'Scotty' Scott (Simon Pegg), el hombre
que se convertirá en el Ingeniero
Jefe de la nave; la Oficial de Comunicaciones
Uhura (Zoë Saldana); el experimentado
Helmsman Sulu (John Cho) y el joven genio
de 17 años, Chekhov (Anton Yelchin).
Todos se enfrentarán a un primer
gran reto que redundará en la lealtad,
camaradería, audacia y buen sentido
del humor que los unirá para siempre.
En medio de todo esto, Kirk y Spock estarán
cara a cara con su destino innegable:
la necesidad de forjar un amistad insólita
pero fuerte que les permitirá ir
con su tripulación donde nadie
ha ido antes.
El director J. J. Abrams había
dirigido Misión: Imposible
3 (2006) y también algunos
capítulos para las series Lost
y Alias. Los guionistas
Roberto Orci y Alex Kurtzman estuvieron
en los libretos de La isla
(Michael Bay, 2005), La leyenda
del Zorro (Martin Campbell, 2007)
y Transformers (MB, 2007).
BUENAS RAÍCES
¿Qué fan de Star
Trek no tenía miedo de
que este intento de resurrección,
de poner a la serie y sus legendarios
personajes en el tapete cinematográfico
una vez más, podía fracasar,
como tantos intentos de la industria por
reflotar buenas series televisivas y películas
clásicas, especialmente en las
últimas dos décadas? Seguramente
unos cuantos, incluyendo al ya fallecido
creador Gene Roddenberry, quien poco antes
de morir confiaba en que en algún
momento la serie fuera a renovarse, cautivando
a nuevas generaciones con sus viajes espaciales.
Claro; esto último a partir de
la considerada peor película de
la saga por los fans (Viaje a
las estrellas V: La Frontera Final,
1989; dirigida por William Shatner) y
cuando estaba a punto de estrenarse en
Estados Unidos la sexta parte (Viaje
a las estrellas VI: Aquel planeta desconocido,
1991).
¿Y qué impresión
se lleva uno al ver esta precuela de Star
Trek? Sorpresivamente, una muy
grata, sobre todo en base a lo que se
podía esperar en principio, luego
de ver la floja Misión:
Imposible 3 (2006), del mismo
director J. J. Abrams.
Y es que de tantos intentos que hubo
y habrá, cada tanto Hollywood le
pega a alguno. También es muy difícil
hacerlo, claro está, teniendo en
cuenta que estos tiempos globalizados
y acelerados a más no poder implican
una estructura de película (o de
producto industrial, si se lo ve desde
otro punto de vista) que trasciende en
este caso a los aficionados de siempre
y contempla a un público muy joven
que quizás pueda engancharse y
por qué no comenzar a explorar
esos fascinantes mundos que se vieron
en pantalla chica, en largometrajes y
hasta en dibujos animados, desde hace
más de 40 años.
Star Trek (2009) es
parecida, sí, aunque no es lo mismo;
se emula la esencia aunque no se rescata
tanto el espíritu de la serie (como
sí ocurriera en la serie Star
Trek: La nueva generación).
Con todo eso, el film de Abrams pasó
la prueba, con crítica y público,
en general, a su favor. Y es que el desafío
en sí era muy difícil. Son
otros tiempos los que corren, y eso lo
tenían en cuenta todos, desde Abrams,
pasando por productores y llegando a los
propios libretistas.
Aquí se narra cómo se fueron
gestando y conociendo los luego históricos
tripulantes de la nave Entrerprise, compuesta
por seres de distintas razas y nacionalidades;
una flota que en un futuro lejano iba
como fiel representante de la Tierra,
integrando una Confederación y
explorando nuevos mundos, culturas y civilizaciones,
y que Roddenberry creara en un momento
donde estaban latentes varios conflictos
bélicos, políticos y sociales
(la Guerra Fría, los inminentes
cambios que se estaban produciendo en
Estados Unidos en los ´60) y a partir
de una innegable inspiración en
una de las obras más famosas e
importantes de Van Vogt (El viaje
del Beagle Espacial).
Star Trek no era Star
Wars, por supuesto, más
si nos ubicamos en la época en
que se estrenaron (la primera a mediados
de los ´60, la segunda en 1977)
y en las expectativas que había,
especialmente luego del bombazo que fuera
el estreno de La Guerra de las
Galaxias (George Lucas, 1977)
dentro del panorama de la ciencia ficción
cinematográfica, repercutiendo
como lo hiciera en su momento (y a otro
nivel) 2001: Odisea del espacio
(Stanley Kubrick, 1968).
Sin embargo, uno de los guionistas confesó
que se inspiró en la famosa saga
de Lucas para darle un toque más
épico y dinámico a la historia,
algo por lo que en general nunca se caracterizó
Star Trek. Y un colega
suyo también se sumó al
nerviosismo, a la gran responsabilidad
que implicaba tomar un proyecto de estas
características, con legiones de
fanáticos alrededor del mundo que
aguardaban ansiosos la llegada de la película
pero que también iban a estar con
la lupa, observando. Por si fuera poco,
Abrams tuvo asesoramiento nada menos que
de Steven Spielberg y del propio George
Lucas, ya que en realidad no estaba tan
convencido de tirarse al agua para hacer
esta precuela, para él una especie
de "rebooteo" de la saga.
Y con todo esto, la película logra
sortear sus obstáculos; el mérito
mayor está en el rubro técnico,
en la espectacularidad de algunas escenas,
y no solo por el dinero o la destreza
en el área digital sino también
por la estética visual que se expone
en pantalla, con brillantes secuencias
de acción y un enemigo realmente
de temer. También hay un relato
fluido, con diálogos medidos, un
poco de humor en el medio, situaciones
bien resueltas, atmósferas tensas,
oscuras, e intérpretes creíbles
(especialmente en el duelo Kirk-Spock)
que sirven de cimiento para lo que probablemente
vaya a venir después. Sin dudas
Roddenberry hubiera quedado conforme con
esta precuela de Star Trek,
por más que algún fanático
o seguidor más veterano pueda reparar
(y con razón) en algunos detalles.
¿Que Abrams y los guionistas no
eran los más indicados en principio?
Por supuesto. Pero al final cumplieron,
y en ocasiones con creces.
AY