
Título original: Confessions
of a Shopaholic
País y año de producción:
Estados Unidos, 2009
Dirección: P.
J. Hogan
Guión: Tracey
Jackson, Tim Firth, Kayla Alpert, basado
en los libros de Sophie Kinsella
Con: Isla Fisher, Hugh
Dancy, Kristen Ritter, Joan Cusack, John
Goodman
Duración: 104
minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Comedia
/ Romance
Sitio Web: http://www.shopaholicmovie.com/
Reseña argumental:
En el mundo glamoroso de la ciudad de
Nueva York, Rebecca Bloomwood (Isla Fisher)
es una chica muy divertida y muy buena
haciendo compras -demasiado buena quizás-.
Sueña con trabajar su revista de
moda favorita, pero no encuentra el modo
de meter la cabeza hasta que irónicamente
consigue un trabajo como columnista en
una revista económica publicada
por la misma compañía. Con
su sueño a punto de cumplirse,
Rebecca tiene que hacer los esfuerzos
más increíbles para impedir
que su pasado arruine su futuro.
El director australiano P. J. Hogan había
dirigido El casamiento de Muriel
(1994), La boda de mi
mejor amigo (1997) y Peter
Pan (2003; con actores). El coguionista
Michael Goldenberg estuvo en los libretos
de Contacto (Robert Zemeckis,
1997) y la mencionada versión de
Peter Pan, mientras que
Tim Firth en el de Chicas de calendario
(Nigel Cole, 2003).
En un estilo mucho
más cómico y algo irónico
que reflexivo, Loca por las compras
(2009) sigue a una adicta a las compras
que ante la falta de dinero termina trabajando
en una revista económica, mientras
lucha consigo misma para frenar su impulso
por consumir y así no caer en esa
tentación que también puede
perjudicar su imagen como periodista.
Hay conclusiones en cierta manera elementales
(no hace falta gastar en lo que no se
necesita), situaciones de humor donde
la actriz Isla Fisher logra sacar cierto
partido, y algunos chispazos de ingenio
cuyas ideas probablemente hayan salido
de los libros de Sophie Kinsella, la creadora
del personaje de Becky Bloomwood. El libreto
matiza esa adicción con toques
de comedia romántica pero se toma
la enfermedad de la protagonista no con
tanta seriedad, obviando prácticamente
la fauna del contexto competitivo donde
todo se da y ni qué hablar la brutal
influencia y manipulación impuesta
por la publicidad y los medios masivos
en una ciudad como Nueva York. El final
igual vale.
AY