
Título original: La soledad
País y año de producción:
España, 2007
Dirección: Jaime
Rosales
Guión: JR, Enric
Rufas
Con: Sonia Almarcha,
Petra Martínez, Miriam Correa,
Nuria Mencía, María Bazán
Duración: 135
minutos
Calificación:
No determinada a la fecha de estreno (en
Portugal: No apta para menores de 12)
Género: Drama
Reseña argumental:
Adela, una joven separada y con un hijo
de un año de edad, deja atrás
las montañas y los paseos por los
prados para trasladarse a Madrid, donde
todo es ruido, tráfico y un continuo
vaivén de un lado a otro. Para
salir adelante se busca un trabajo de
azafata y se muda a un apartamento junto
a Carlos e Inés. Antonia, la madre
de Inés, tiene un pequeño
supermercado de barrio; lleva una vida
bastante tranquila junto a su novio, Manolo,
y sus tres hijas. Sin embargo, esa convivencia
empieza a tambalearse. A cierta altura,
un atentado terrorista sacudirá
la vida de algunos de esos personajes
que deberá encontrar la fuerza
para regresar a una vida normal.
El director español Jaime Rosales
había dirigido Las horas
del día (2003), también
escrita por el aquí coguionista
Enric Rufas.
LOS DESAFÍOS POR DENTRO
Con esta segunda película de Jaime
Rosales, distinguida con importantes premios
Goya, las andanzas de aquel asesino serial
de su ópera prima Las horas
del día (2003) cobran
mucha más importancia o sentido,
no solo por lo que hacía en sí
sino por ese contexto paralizado y rutinario
en que se movía y que prácticamente
se mantenía indiferente hacia el
protagonista. Los constantes silencios,
sin música ni efectismos de ningún
tipo, subrayaban de alguna manera una
sociedad fría y distante, algo
que también corre para los protagonistas
de su nueva película La
soledad (2007), donde su realizador
no se priva de comenzar y terminar con
planos generales de zonas urbanas tan
apacibles vistas desde lejos pero tan
llenas de sorpresas una vez que se está
dentro.
El drama aquí es por momentos desgarrador,
haciendo eclosión en una ciudad
donde otras situaciones van entrando en
juego. Ese estallido, sin embargo, no
es lo que le preocupa mostrar a su realizador.
Es como si todo aquello contenido en ese
peculiar criminal de Las horas
del día ahora intentara
ser abordado minuciosamente en sus respectivos
personajes y desde las consecuencias en
sí.
De ahí que Rosales divida en cuatro
partes su relato y opte por una cámara
básicamente estática, para
darle al espectador distintos puntos de
vista en un mismo lugar; también
diferentes ángulos de esas personas
que tienen que superar problemas que van
desde lo económico, hasta enfermedades
peligrosas e incluso pérdidas traumáticas,
como consecuencia de un atentado terrorista.
Todo eso es visto como algo del diario
vivir, y por tanto como algo sumamente
preocupante, donde lo que más le
importa a su director es ver cómo
se superan esos obstáculos y también
cómo impactan incluso en otros
seres cercanos a los que tienen que padecer
esos males.
Una mujer con su pequeño hijo,
y una señora mayor con sus tres
hijas son el eje principal del film. Estas
dos historias apenas llegan a coincidir,
ya que las dos mujeres no tienen contacto
alguno durante la película. Y aquí
es donde viene el otro gran mérito
del film, que es el brillante trabajo
de sus actrices, que aparecen tan contenidas
como el misterioso asesino de Las
horas del día y a las
que se las puede apreciar en esa procesión
que hacen por dentro, sin hacer alarde
de su dolor, más allá del
trabajo de montaje que elimina los dramatismos
para dar lugar a lo que queda después,
a esos momentos donde Rosales se detiene
específicamente para captar con
la cámara.
Sonia Almarcha, que interpreta a la joven
madre de un bebé, hace una labor
excepcional, difícil por cierto;
una actuación donde el mérito
está justamente en lo que no se
dice y sí en todo lo que expresa
desde su interior, en todo lo que se refleja
en su rostro. Petra Martínez a
su vez es la madre de tres hijas adultas
que no solo tiene que sufrir el cáncer
de una de ellas y junto a una riesgosa
operación, sino también
a la otra, de buena posición aunque
sumamente egoísta, que es capaz
de pasar por encima de todo con tal de
tener su casa de veraneo, sin preocuparse
por una madre que podría verse
afectada si la sacan de su viejo hábitat.
En La soledad Rosales
cambia un poco el formato pero no el contenido
respecto a su primer labor. Y sin dudas
y con tan solo dos películas vistas
de él aquí en Uruguay, es
un director a seguir y a tener muy en
cuenta.