
Título original: Happy-Go-Lucky
País y año de producción:
Inglaterra, 2008
Dirección: Mike
Leigh
Guión: ML, John
Kaylin
Con: Sally Hawkins, Eddie
Marsan, Alexis Zegerman, Andrea Riseborough,
Sinead Matthews
Duración: 118
minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Comedia
/ Drama
Sitio Web: http://www.happy-go-lucky-movie.co.uk/
Reseña argumental:
Poppy es profesora de primaria en una
escuela en Londres. Es una mujer alegre,
divertida, optimista, un espíritu
libre que se toma la vida tal como viene.
Un día, al salir de una librería
descubre que le han robado la bicicleta,
pero en lugar de enfadarse reacciona con
buen humor y de manera relajada. Decide
así no comprarse otra y aprovechar
para sacarse el carné de conducir.
Su instructor se llama Scott y es un neurótico
de unos treinta años que no encaja
muy bien con el carácter abierto
y hablador de Poppy. Más bien contrasta
radicalmente con la naturaleza amable
de su alumna. Poppy ignorará los
comentarios desagradables de Scott e intentará
tomarse su desacertada actitud con humor.
Sigue con su vida, sus clases de flamenco,
de cama elástica y el cuidado de
sus alumnos. Pero en una de las clases
con el instructor éste se enfada
y tiene una pelea con Poppy. Ella logra
calmarle y se disculpa por haberle enfurecido,
pero cuando Scott le pregunta "¿A
la misma hora la semana que viene?",
ella le dice que no...
El director británico Mike Leigh
había hecho Secretos y
mentiras (1996), Simplemente
amigas (1997) y El secreto
de Vera Drake (2004). El guionista
italiano John Kaylin participó
en los libretos de Ciudad de Dios
(Fernando Meirelles, Kátia Lund,
2002) y Tropa de elite
(José Padilha, 2007).
Más que
una comedia, Mike Leigh nos deja en realidad
una fábula sobre un personaje al
que hace brillar en pantalla por su optimismo,
ocasionalmente improvisado por su intérprete
principal Sally Hawkins y un poco a tono
con el clásico cine dorado de Hollywood
que la actriz misma confesó haber
visto, y con gusto, desde pequeña.
De hecho la banda sonora tiene ciertas
reminiscencias y hasta parece darle forma
a esa especie de cuento mágico
donde los dramas del mundo real son evitados
y en momentos opacados y hasta abatidos
por la excentricidad de algunos personajes
secundarios que superan a la de la propia
protagonista, verdadero motor de la obra.
Una película fresca, positiva,
con ingeniosos pasajes de humor, algo
sensible en su tramo final, cayendo un
poco en lugares comunes cuando baja los
pies a tierra (el drama de un niño
golpeado por su padrastro), proveniente
de un siempre interesante y destacado
realizador, que esta vez decidió
ver la realidad con otro cristal. AY