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CORALINE Y LA PUERTA SECRETA


Título original
: Coraline
País y año de producción: Estados Unidos, 2009
Dirección: Henry Selick
Guión: HS, basado en el personaje creado por Neil Gaiman
Duración: 100 minutos
Calificación: Apta para todo público
Género: Animación / Aventura / Fantástico
Sitio Web: http://coraline.com/





Reseña argumental
: Combinando las imaginaciones visionarias del director Henry Selick y el escritor Neil Gaiman (la serie de tiras cómicas de DC Sandman, la novela que sirvió de base al filme Stardust), Coraline y la puerta secreta es una película animada que honra y redefine dos tipos tradicionales de cine; es una película animada por 'stop-motion' o cuadro por cuadro, y es la primera cinta creada y fotografiada en 3-D estereoscópica, algo totalmente diferente a lo que los espectadores han visto hasta ahora.

Coraline Jones es una niña de 11 años que es decidida y curiosa y está ansiosa de vivir aventuras a pesar de su corta edad. Ella y sus padres acaban de mudarse de Michigan a Oregon. Extrañando a sus amigos y descubriendo que sus padres están concentrados en su trabajo, Coraline intenta encontrar novedosas emociones en su nuevo mundo. Se le acerca (según ella, para molestarla) un niño de la localidad de más o menos su misma edad, Wybie Lovat y visita a sus vecinas mayores, las excéntricas actrices inglesas, señoritas Spink y Forcible. Después de estos encuentros, Coraline duda seriamente que su nueva casa le pueda brindar algo realmente interesante… pero no es así.

Descubre una puerta secreta en la casa. Al atravesar la puerta y aventurarse a lo largo de un siniestro corredor, ella encuentra una versión alterna de su vida y su existencia. Superficialmente, esta realidad paralela es similar a su vida real, sólo que mejor. Los adultos, incluyendo a la atenta Otra Madre parecen mucho más acogedores. Coraline es más el centro de la atención aquí.

El director Henry Selick había dirigido El extraño mundo de Jack (1993), Jim y el durazno gigante (1996) y Monkeybone (2001; estrenada directamente en video en Uruguay).





HOGAR, DULCE HOGAR

Pasaron ocho años desde que el director Henry Selick no hacía un largometraje y más de una docena desde que pudo verse uno de él en cines. Monkeybone (2001) había sido estrenada directo en video en Uruguay, mientras que Jim y el durazno gigante (1996; estrenada un año más tarde en circuito comercial) tuvo un fugaz pasaje por cartelera, del mismo modo que su ópera prima, El extraño mundo de Jack (1993) y su flamante versión en 3D (estrenada en enero de 2009).

Coraline y la puerta secreta (2009) no fue la excepción; estuvo poco tiempo en cartel. Y probablemente los distribuidores se topen siempre con el mismo problema, en el sentido de qué hacer al momento de promocionar las películas de Henry Selick, que en principio resultan ideales para el público infantil, pero que a la vez llegan perfectamente a un público adulto y en general con un tono bastante excéntrico y sombrío, a veces tan disparatado (en el buen sentido) que optan por no proyectar la película en cines (como sucedió con Monkeybone).

La influencia de Tim Burton en El extraño…, la sombra de Roald Dahl en Jim…, y ahora una adaptación a partir de una novela gráfica del reconocido autor de comics Neil Gaiman en Coraline…; escritores, dibujantes y cineastas ligados a contextos infantiles y a la vez volcados a elementos que no son tan aptos o más bien disfrutados por todas las edades.

Coraline es la primera película de animación stop-motion filmada en 3-D; también una fantasía por momentos muy oscura y tenebrosa, desde el plano visual y psicológico, en especial dentro de ese mundo paralelo al que accede el personaje principal del título, donde se encuentra con todas las comodidades, buen trato y bienes materiales que no tiene en su vida real.

El cambio de tono, y por ende la única virtud narrativa que se le puede acotar a la película, comienza cuando la niña empieza a ser manipulada en medio de sus ansiedades y entusiasmos; deseos que al final no son tan importantes como lo que muchas veces ella daba por descontado pero no valoraba y que tenía delante de sus propios ojos: la confianza, seguridad y el respaldo implícito de sus padres hacia ella, por encima de todos los defectos que ellos pudieran tener, llámese ausencia de demostraciones de afecto y cariño, o incluso el tiempo dedicado de lleno al trabajo y que no les permitía contemplar mejor a una hija que se sentía completamente abandonada.

Dentro de un vistazo global, Coraline es una valiosa moraleja, más allá de que la historia no es tan sólida como el permanente, deslumbrante impulso visual que tiene; es tan solo ella la que acapara todo, no dejando oportunidad para que algunos de los demás caracteres puedan desarrollarse y no solo brillen en excentricidades o ráfagas de humor y sarcasmo.

No hay dudas, eso sí, de que Selick es un buen narrador visual, con un estilo impresionante, intenso, imaginativo, por momentos surrealista. Y si se habla de Gaiman también debe citarse a Alan Moore entre las influencias más importantes de este autor, además de otras como C. S. Lewis, Lewis Carroll o Frank Baum para el caso específico de Coraline.

Henry Selick se siente muy bien en mundos reales y paralelos. A diferencia de Jim y el durazno gigante (que sigue siendo su mejor y más sensible película) la realidad de Coraline termina siendo mucho mejor que ese mundo paralelo de fantasía. Los insectos que antes eran amigos de Jim ahora son enemigos de Coraline. Y el tema emocional casi que brilla por su ausencia en su última película, mucho más volcada hacia el terreno visual que en Jim...; también hay que reconocer que el carácter temperamental de Coraline no la hace una niña muy querible que digamos, a diferencia del sufrido e ingenuo Jim.

No fue casualidad que Selick se haya decidido por adaptar la obra de Gaiman; esos gustos por El mago de Oz ya estaban presentes en sus comienzos como animador Disney; de hecho participó en el departamento artístico de Oz: Un mundo fantástico (1985) de Walter Murch, más que una secuela del film de Fleming, una supuesta variante.

Con todo esto, Selick se ha convertido en un gran animador, que sigue defendiendo su gustosamente sacrificada animación stop-motion, a través de obras que le han llevado años enteros de su vida. Con tan solo cuatro películas en su haber y por poco que duren sus obras en cartel, sigue siendo un cineasta de gran valor artístico dentro de la industria.

Alejandro Yamgotchian


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