
Título original: Saw V
País y año de producción:
Canadá / Estados Unidos, 2008
Dirección: David
Hackl
Guión: Patrick
Melton, Marcus Dunstan, basado en los
caracteres creados por James Wan y Leigh
Whannell para El juego del miedo (JW,
2004)
Con: Costas Mandylor,
Scott Patterson, Tobin Bell, Betsy Russell,
Julie Benz
Duración: 92 minutos
Calificación:
No apta para menores de 18 años
Género: Terror
Sitio Web: http://www.saw5.com/
Reseña argumental: Con
el cuerpo muerto de John en la morgue,
el oficial Rigg se encuentra gravemente
herido, el agente Perez se recupera en
el hospital de sus heridas y el agente
Straum no aparece en el interior de la
habitación donde fue encerrado.
Las noticias informan de que el macabro
juego de Puzzle continúa después
de muerto, y el detective Hoffman (Costas
Mandylor) se encuentra en paradero desconocido.
Hoffman es aparentemente la última
persona viva que puede seguir adelante
con el legado de Jigsaw. Pero cuando su
secreto se ve amenazado, Hoffman no tiene
más remedio que ir a la caza de
cualquier cabo suelto.
El guionista Patrick Melton estuvo en
el libreto de la cuarta parte de Saw,
al igual que su aquí colega Marcus
Dunstan.
Lo de la acción
simultánea y escondida a los ojos
del espectador se intensificó y
de hecho tuvo sus buenos frutos en la
cuarta parte de El juego del miedo,
gracias a la labor de sus guionistas Patrick
Melton y Marcus Dunstan, que aquí
asoman nuevamente en el libreto para repetir
la fórmula y validar la continuidad
de una saga que se está agotando
y que busca ideas frescas y en especial
creíbles como para que pueda seguir
con vida. En Saw V (2008)
el asunto apunta a otro juego simultáneo
que Jigsaw había craneado antes
de su muerte (habría que ser un
superdotado o un genio, realmente, para
fabricar todo lo que se ve en la saga).
Aquí la causa para "jugar"
que tiene el nuevo aprendiz de Jigsaw
(un policía afectado por la muerte
de su hermana) se expande a todos sus
compañeros corruptos y como consecuencia
de una pérdida de la que no se
puede recuperar y que encuentra desahogo
en brutales y cuidadosos asesinatos. La
receta es la misma de la cuarta parte,
sólo que las escasas virtudes narrativas
aquí se ven colmadas de giros argumentales
(como en la tercera) un poco más
elaborados y jugados al pormenorizado
accionar y pensamiento de Jigsaw que a
su figura en sí. Increíblemente,
y a pesar de un final que hará
las delicias de los amantes del gore,
esta secuela funciona y hasta deja el
camino abierto para que sigan llegando
otras más. AY