
Título original: The Imaginarium
of Doctor Parnassus
País y año de producción:
Canadá / Francia / Inglaterra,
2009
Dirección: Terry
Gilliam
Guión: TG, Charles
McKeown
Con: Heath Ledger, Christopher
Plummer, Johnny Depp, Jude Law, Colin
Farrell
Duración: 123
minutos
Calificación:
No apta para menores de 12 años
Género: Aventuras
/ Fantástico / Misterio
Sitio Web: http://www.doctorparnassus.com/
Reseña argumental: El
título hace referencia a un show
itinerante donde el público tiene
la irresistible oportunidad de elegir
entre la luz y la alegría, o entre
la oscuridad y la tristeza.
El Doctor Parnassus posee el extraordinario
don de guiar la imaginación de
los demás, pero sobre él
recae una oscura maldición secreta.
Jugador empedernido, miles de años
atrás hizo una apuesta con el demonio,
Mr. Nick, con la que se ganó la
inmortalidad. Siglos más tarde,
al conocer a su amor verdadero, Dr. Parnassus
hizo otro trato con el diablo, comerciando
su inmortalidad por su juventud, con la
condición de que cuando su hija
alcanzara la edad de 16 años, pasara
a ser propiedad de Mr. Nick.
Valentina está cada vez más
cerca de esta importante fecha y el Dr.
Parnassus está desesperado por
protegerla de su inminente destino. Mr.
Nick se presenta para llevársela
pero como siempre está dispuesto
a hacer una nueva apuesta, renegocia el
envite. Se quedará con Valentina
el que primero seduzca a cinco almas.
En su viaje recluta a una serie de personajes
salvajes, cómicos y convincentes,
y el Dr. Parnassus entregará únicamente
la mano de su hija a aquel que le ayude
a ganar.
De ahí que el Dr. Parnassus deba
luchar para salvar a su hija en un entorno
donde los obstáculos se suceden
de manera interminable y así deshacer
los errores de su pasado de una vez por
todas.
El director Terry Gilliam había
dirigido Brazil (1985),
Pescador de ilusiones
(1991) y Doce monos (1995).
El aquí coguionista Charles McKeown
estuvo en los libretos de Brazil,
Las aventuras del Barón
Munchausen (TG, 1988) y Plunkett
& Macleane (Jake Scott, 1999;
estrenada directamente en video en Uruguay).
Curiosidades:
Tras el fallecimiento de Heath Ledger
(1979-2008) durante el rodaje, tres actores
finalizaron su trabajo (Johnny Depp, Jude
Law y Colin Farrell), representando el
mismo personaje a través de distintas
realidades. Los tres decidieron donar
toda el dinero cobrado por sus respectivos
trabajos en la película para la
pequeña hija del fallecido actor.
DETRÁS
DEL ESPLENDOR
Es indudable la
influencia de Philip Dick en varias obras
de Terry Gilliam; de hecho ha confesado
que es uno de sus escritores preferidos,
sólo que la forma de ese excentricismo
la traslada en parte al diseño
artístico de sus películas,
mientras que los pensamientos y rasgos
peculiares los lleva a personajes ciertamente
delirantes, no exentos de originalidad,
y dentro de historias muy graciosas, irónicamente
"pythonianas" y, por supuesto,
vistosas, generalmente sin valerse de
sofisticadas tecnologías y apostando
sí a su fértil imaginación
y a un trabajo mucho más artesanal,
como la verdadera base de todo.
El imaginario mundo del Dr. Parnassus
(2009) resume, de alguna manera, esto,
y hasta resulta ser una de sus mejores
películas, si pensamos en otras
que hiciera dentro de la misma línea,
como Las aventuras del Barón
Munchhausen (1988), algunas un
poco más a contramano con su concepto
de entretenimiento (Los aventureros
del tiempo, 1981; quizás
la más mainstream de todas)
y otras decididamente oscuras, como la
notable sátira "orwelliana"
narrada en Brazil (1985)
o la ciencia ficción de Doce
monos (1995).
En El imaginario... Gilliam
se nutre una vez más de su tradicional
humor grotesco, mundos surrealistas, y
personajes que padecen ciertas crisis
existenciales (el caso más claro
en su filmografía, Pescador
de ilusiones), donde los miembros
de un teatro ambulante se enfrentan aquí
al mismísimo diablo, a la vez que
deben tomar decisiones mucho más
importantes de lo que parecen, especialmente
en lo que concierne al protagonista (Christopher
Plummer), que intenta salvar a su joven
hija y trata a la vez de enmendar errores
del pasado.
Aquí el sacrificio por un ser querido
y la propia autocrítica resaltan
mucho más que el concepto de supervivencia
y de comprensión de esas dimensiones
paralelas por las que transitan los personajes,
algo que bien se podía apreciar
en el papel encarnado por Bruce Willis
en Doce monos. En ocasiones,
el esplendor visual de algunas películas
de Gilliam conspira sanamente contra historias
que por momentos se codean hasta con la
locura pero que implican exploraciones
y descubrimientos que van pesando cada
vez más en el relato, con el paso
de los minutos; quizás no tan elaboradas
pero valiosas al fin. Y esto es muy importante,
si tenemos en cuenta que Gilliam no se
ha llevado muy bien con la industria,
que siempre apuesta a crear historias
propias, y que trata de no descansar solamente
en fabulosos diseños artísticos
ni vestuarios, sino que siempre va por
más.