
Título original: Salt
País y año de producción:
Estados Unidos, 2010
Dirección: Philip
Noyce
Guión: Kurt Wimmer
Con: Angelina Jolie,
Liev Schreiber, Chiwetel Ejiofor, Daniel
Olbrychski, August Diehl
Duración: 100
minutos
Calificación:
No apta para menores de 12 años
Género: Acción
/ Misterio / Thriller
Sitio Web: http://www.sonypictures.com/movies/salt/
Reseña argumental:
Como oficial de la CIA, Evelyn Salt hizo
un juramento de deber y honor a su país.
Su lealtad es puesta a prueba cuando un
desertor le acusa de ser una espía
rusa. Salt se da a la fuga y se ve obligada
a utilizar todas sus habilidades y años
de experiencia como espía encubierta
para evitar que la capturen. Los esfuerzos
de Salt para demostrar su inocencia sólo
sirven para levantar aún más
las sospechas acerca de sus motivos. Mientras
continúa la caza para descubrir
la verdad que se oculta tras su identidad,
una pregunta sigue latente: ¿quién
es Salt?
El director Philip Noyce había
dirigido Juego de patriotas
(1992), Peligro inminente
(1994) y El Santo (1997).
El guionista Kurt Wimmer había
dirigido Ultravioleta
(2006; estrenada directamente en DVD en
Uruguay) y estuvo en los libretos de El
caso Thomas Crown (John McTiernan,
1999), Reyes de la calle
(David Ayer, 2008) y Días
de ira (F. Gary Gray, 2009).
LA ESPÍA QUE SURGIÓ
DEL FRÍO
Agente Salt es la historia
de una agente de la CIA con una trayectoria
ejemplar que es acusada de ser una espía
rusa y de haber sido entrenada desde su
más tierna infancia con el único
objetivo de infiltrarse en los Estados
Unidos. Allí vive una vida normal
junto a su marido, un científico
dedicado al estudio de las arañas,
hasta que se le ordena nada menos que
matar al presidente de Rusia, y así
desencadenar una guerra nuclear.
Angelina Jolie interpreta al personaje
del título, Evelyn Salt, tanto
en su vertiente más adrenalítica,
lo que le acercaría a sus protagónicos
en films como Tomb Raider
o Wanted, unida a la
intensidad y el caràcter de una
mujer fuerte emocionalmente hablando que
también supiera mostrar en El
sustituto y en Un corazón
invencible. Las escenas de acción,
colocadas a cuentagotas entre la maniquea
trama, son lo más salvable de una
función que intenta tomarse en
serio pero que lleva al espectador a la
carcajada en más de una ocasión.
El guión, firmado por Kurt Wimmer
(Días de ira/Un ciudadano
ejemplar, Ultravioleta)
intenta transmitir aplomo y sesudez, pero
lo cierto es que está cogido con
pinzas. Lo que quiere ser un relato de
espionaje sobre la guerra fría
salpicado de persecuciones y tiroteos
varios se queda tan sólo en un
atisbo de sus posibilidades. Las debilidades
del libreto son evidentes, sobretodo cuando
se trata de justificar las acciones ambiguas
de la protagonista, explicadas de manera
abrupta y nada verosímil.
Extraña que un realizador de la
experiencia de Philip Noyce, con títulos
tan estimables y sólidos como El
americano o Atrapa el
fuego, tenga a bien servirnos
una cinta tan poco arriesgada que pierde
credibilidad a medida que avanza su metraje.
Angelina intenta aguantar el tipo y salva
el estereotipo a base de una interpretación
que se mueve entre el hieratismo a la
hora de mostrar cualquier tipo de sentimiento
y su fisicidad manifiesta en las acertadas
secuencias en las que se tiene que emplear
a fondo.
Hay secuencias muy logradas, como aquella
en la que huye saltando por encima de
los camiones, o el clímax final
donde tiene la oportunidad de vengarse
en primera persona de quien le ha traicionado.
Y poco más; lo que podría
ser un vehículo de lucimiento para
una actriz a la que cada vez le cuesta
más encontrar un buen papel, se
convierte en una película del montón
que se olvida a los cinco minutos de salir
del cine. El estilo impuesto por la saga
Bourne ha creado una
escuela de la que no todos pueden ser
buenos alumnos, y es una pena, porque
Agente Salt tiene muchos
ingredientes que podrían haber
dado como resultado una buena película
de espías, pero la sensación
retro que desprende cada fotograma y la
motivación que brilla por su ausencia
no ayuda en demasía a la dignidad
del producto.
Por otra parte, Agente Salt
es toda ella un proyecto indisociable
de una incomprensible estrategia irónica.
Y no sólo porque Angelina Jolie
constituya desde su condición de
megaestrella del celuloide y represente
con evidente satisfacción y "savoir
faire" una especie de "corrección"
femenina de la figura de James Bond; también
porque la realización de Noyce
evoca, sin complejos, todo un sistema
ideológico cuyas ramas proceden
de la guerra fría (el enemigo a
batir sigue siendo Rusia, aunque la realidad
dicte que China se haya convertido en
estos instantes en la segunda potencia
mundial del planeta), con componentes
que evocan el thriller político
americano de los años 70: recordar
los ejemplos de Todos los hombres
del presidente, de Alan J. Pakula
o Los tres días del cóndor,
de Sydney Pollack.
En ese aspecto una película como
la que nos ocupa es preferible a otros
films que basan todo su arsenal en una
catarata de efectos especiales atronadores.
Aquí lo único que suena
(y de que manera) es la banda sonora de
James Newton Howard, trufada de temas
de tensión con reminiscencias rusas
con el piano como instrumento principal.
Sin duda, uno de los compositores más
en forma dentro del panorama cinematográfico
actual.