
Título original: Carancho
País y año de producción:
Argentina / Chile / Corea del Sur / Francia,
2010
Dirección: Pablo
Trapero
Guión: Alejandro
Fadel, Martín Mauregui, Santiago
Mitre, PT
Con: Ricardo Darín,
Martina Gusman, Carlos Weber, José
Luis Arias, Fabio Ronzano
Duración: 107
minutos
Calificación:
No apta para menores de 15 años
Género: Drama
/ Romance / Thriller
Sitio Web: http://www.caranchofilm.com/
Reseña argumental: Sosa
es un "carancho", un abogado
especializado en accidentes de tránsito
en Buenos Aires. Gracias a los seguros
y la corrupción, se aprovecha sin
el menor escrúpulo de las numerosas
víctimas de la carretera, a costa
de las que se enriquece un puñado
de abogados y policías mafiosos.
Una noche, mientras busca clientes potenciales,
conoce a Luján, una joven médica
que acumula guardias y resiste el sueño
a base de drogas. La historia empieza
en ese momento, en la calle, en plena
noche…
El director argentino Pablo Trapero había
dirigido El bonaerense
(2002), Nacido y criado
(2006) y Leonera (2008).
Los guionistas Alejandro Fadel, Martín
Mauregui y Santiago Mitre estuvieron en
el libreto de Leonera.
DESLUMBRANTE FILM DE PABLO TRAPERO
Carancho, el último
opus del realizador argentino, Pablo Trapero
(Mundo grúa, El
bonaerense, Leonera),
es un policial negro, durísimo
desde el punto moral. El título
es por demás significante; alude
metafóricamente a un ave de rapiña,
que merodea las muertes y agonías
que ocurren en el cono de la ciudad de
Buenos Aires, y así el protagonista,
un Ricardo Darín en carrera ascendente
(El secreto de sus ojos),
encarna en el film a un abogado que tiene
suspendida su matrícula, perteneciente
a una ilegal y corrupta "Fundación",
que se dedica a indemnizar víctimas
de accidentes de tránsito, pero
que guarda para sí la mayor parte
del dinero entregado por las aseguradoras,
en las cuales están implícitas
las coimas policiales y las del "personal"
de la salud que actúan en un sistema
de red, difícil de desenmascarar.
Un acápite con el cual se abre
el film, expresa que en Argentina mueren
por año entre ocho y diez mil personas
en accidentes de tránsito. Hace
pocas semanas, luego del estreno de Carancho,
en la vecina orilla, se desbarató
una banda que hacía exactamente
lo que es mostrado por la ficción
de Trapero. Darín-Sosa, involucrado
en un círculo mafioso, amoral,
que lucra con el dolor de las clases bajas
en el negociado de los seguros por accidentes,
conocerá en el ejercicio de su
ominoso oficio, a una joven médica
que trabaja en un servicio nocturno de
emergencias, del hospital de San Justo,
rol interpretado con gran magisterio por
la muy premiada actriz de Leonera,
Martina Gusmán, quien será
Luján.
Así se irá tejiendo en el
film, una historia de amor entre dos formidables
agonistas, que tiene a la ciudad de Buenos
Aires como un personaje más, en
su nocturnidad, desesperanza y dolor.
A los protagonistas les fue permitido
por el realizador, participar en la elaboración
del inteligente guión, acentuándose
de este modo la veta realista del film.
El discurso visual de Carancho
es espectacular, en relación a
los planos-secuencia, uno de ellos desarrollado
dentro del ámbito hospitalario
de San Justo, va creando esa suerte de
vértigo que no cesa nunca, que
no da tregua al espectador, y el cercano
del final, filmado desde la óptica
de Sosa, un Darín que ha tenido
que vérselas con su pasado, con
su presente, y tendrá que vérselas
con un futuro lleno de incertidumbres,
de incertezas, es una gran proeza cinematográfica.
Los efectos especiales también
acentúan el clima de corrupción
al cual Sosa ha decidido abandonar definitivamente.
Luján es descubierta por el director
como un ser desvalido, que tiene que apelar
a una rigurosa sedación, en una
magnífica escena en la cual la
cámara la espía en los mínimos
detalles. La música popular elegida
- la letra de un emblemático bolero,
subraya la veta melodramática del
film - es otro hallazgo del realizador,
así como el frenesí de un
baile durante el cumpleaños de
quince de la hija de un "salvado"
de las garras de la muerte, y parcialmente
indemnizado, llega a un clímax
insospechado.
Cliente y paciente son por momentos lo
mismo, para esta pareja al borde de todos
los abismos, pero con un ansia redentora,
de empezar de cero, o de volver a empezar.
Ya en el desenlace, un fundido en negro,
deja oir las voces de una emergencia que
llega al escenario fatal. El rito infernal
se continúa repitiendo, pero aquí
la desazón invade al espectador,
que ha padecido la infatigable lucha de
Sosa y Luján, por aspirar a un
digno cambio de vida. En el ascético
y brillante guión se ha ido planteando
en el devenir fílmico, junto al
suspenso in crescendo, la aspiración
por redimirse, por encontrarse con el
amanecer.
"No hay noche por larga que sea que
no se encuentre con el día",
explicitaba el bardo isabelino en Macbeth,
pero la imagen de una calle gris, enfocada
con innumerables vidrios rotos, puede
ser una respuesta negativa a un ayer que
no se puede revertir.
P. M.