.: Novedades :..: Informes :..: Asteríscos :..: Entrevistas :..: Juegos Electrónicos :..: H O M E :..: E-mail :..: Imprimir Documento :.


Google
 

LA PRINCESA Y EL SAPO


Título original
: The Princess and the Frog
País y año de producción: Estados Unidos, 2009
Dirección: Ron Clements, John Musker
Guión: RC, JM, Rob Edwards, sobre historia de los dos primeros, Greg Erb, Don Hall, Jason Oremland, libremente inspirado en La princesa rana, de E. D. Baker
Duración: 97 minutos
Calificación: Apta para todo público
Género: Animación / Fantástico / Musical / Romance
Sitio Web: http://disney.go.com/disneypictures/princessandthefrog/



Reseña argumental: La película tiene lugar en Nueva Orleans, la cuna legendaria del jazz, y nos presenta a Tiana, una joven afroamericana que vive en el elegante y espléndido Barrio Francés. En la historia, un príncipe de nombre Naveen, del país europeo de Maldonia es transformado en una rana por el malvado mago vudú Dr. Facilier. El príncipe rana le pide a Tiana que lo bese para romper el hechizo. Sin embargo, el beso no rompe el hechizo y además convierte a Tiana en una rana. Juntos tendrán que encontrar a la sacerdotisa vudú del bayou, Mama Odie, acompañados de un caimán que toca la trompeta y una luciérnaga romántica empedernida. Las misteriosas tierras bajas y pantanosas de Louisiana y las orillas del río Mississippi sirven de marco para una historia de amor, embrujo y hallazgos, llena de encantos y descubrimientos.

Los directores Ron Clements y John Musker son los mismos que hicieron La Sirenita (1989), Aladdin (1992) y Hércules (1997), todas producciones Disney. El colibretista Rob Edwards estuvo en el guión de El planeta del tesoro (RC, JM, 2002).





DIEZ AÑOS DESPUÉS…

…Disney despertó de una larga crisis creativa, donde las animaciones tradicionales y con dibujos hechos a mano no solo escaseaban en la gran pantalla sino que también habían perdido esa magia, la esencia, ese encanto o marca registrada de buenas historias infantiles, esperadas en las vacaciones con mucho entusiasmo, una vez al año. Y nada tiene que ver en esto el imponente avance digital que brindó notables películas como las surgidas de Pixar o grandes éxitos taquilleros provenientes de competidoras como Dreamworks (la saga Shrek) o Fox (la saga de La era de hielo).

Al igual que la década del ´80, la de ´2000 fue muy parecida para la Disney; los propios directores de La princesa y el sapo (2009) fueron los mismos que veinte años atrás la habían reanimado con el inesperado suceso de La sirenita (1989); desde entonces la compañía logró muy buenos trabajos en los ´90 (La bella y la bestia, Aladdin, Tarzán), teniendo uno de sus puntos más álgidos en la casi ignorada al momento de su estreno Las locuras del emperador (Mark Dindal, 2000).

De ahí en adelante la Disney parecía haber caído en un pozo, con flojísimos ejercicios animados (por no decir horrendos) como El planeta del tesoro (2002; lo peor de la dupla Musker-Clements) o Vacas vaqueras (Will Finn, John Sanford, 2004), con alguna excepción en la mezcla de actores reales y dibujos animados de Encantada (Kevin Buck, 2007) e incluso la reciente animación tridimensional Bolt: Un perro fuera de serie (Byron Howard, Chris Williams, 2008).

Con La princesa y el sapo sus creadores quisieron volver a las raíces, a esa vieja fórmula donde no hay con qué darle a la Disney. Ambientada en Nueva Orleans, en la década del ´20, la música jazz es la que se encarga de brindar los matices principales a la banda sonora, un buen respaldo a números musicales que logran integrarse con fluidez al relato, a los distintos ambientes del lugar, tanto en la ciudad como en el pantano, mientras un fanfarrón príncipe blanco euroasiático y una humilde y trabajadora joven norteamericana (siempre con el firme objetivo de abrir su propio restaurant) tratan de volver a la normalidad, luego de caer víctimas de una maldición voodoo que los convierte en pequeños reptiles. Ambos contarán con la ayuda de un cocodrilo fanático del jazz, una luciérnaga enamorada de una estrella, y una bruja antiquísima que les irá barriendo algunos obstáculos que se interponen en el camino de la pareja central.


La película no termina de definirse entre lo que por momentos es una sensible historia de amor, o más bien un divertimento repleto de situaciones entretenidas y en ocasiones algo oscuras, que a la vez ignora la vigencia de la "Ley Seca" que regía por aquel entonces en la vida real, y cualquier detalle vinculado a la segregación racial (la protagonista es negra).

Todo se desarrolla a un ritmo frenético, con personajes bastante excéntricos y diseños coloridos, visualmente intensos y estilizados, que innegablemente recuerdan aquel capítulo "Raphsody in Blue" de Fantasía 2000 (directores varios, 1999), dirigido por Eric Goldberg, quien aquí también participa como animador. El humor se vale de un libreto movido y cuyo sarcasmo asoma cada tanto, entre golpes, porrazos y curiosamente alguna que otra reminiscencia a una de las mejores (insisto) animaciones Disney de los últimos años, Las locuras del emperador, donde otra autoridad (el emperador Kuzco) se convertía pero en llama.

Más que el resultado de la película en sí, hay que resaltar la vuelta a las viejas raíces Disney, a un estilo de animación que sólo dicho estudio sabe hacer cuando se lo propone, y que por suerte decidió no dejarse llevar por la onda imperante de innumerables y espantosos productos digitalizados que no se cansan de invadir la cartelera comercial, para ofrecernos esta vez una interesante y disfrutable animación 2D, esperanzadora para con el género y hasta reconocida por la crítica y los integrantes de una Academia de Hollywood que en este rubro a veces nomina mucho mejor que en la categoría principal de largometrajes.

Alejandro Yamgotchian


.: E-mail :. .: Derechos Reservados :.