
Título original: Zombieland
País y año de producción:
Estados Unidos, 2009
Dirección: Ruben
Fleischer
Guión: Rhett Reese,
Paul Wernick
Con: Woody Harrelson,
Jesse Eisenberg, Emma Stone, Abigail Breslin,
Amber Heard
Duración: 88 minutos
Calificación:
No apta para menores de 12 años
Género: Acción
/ Comedia / Terror
Sitio Web: http://www.zombieland.com/
Reseña argumental: El
film se centra en dos hombres que han
hallado la manera de sobrevivir en un
mundo atestado de zombies. Columbus (Jesse
Eisenberg) es un gran cobarde - pero cuando
existe una tremenda posibilidad de ser
devorado por zombies, el miedo puede mantenerte
con vida. Tallahassee (Woody Harrelson)
es un rudo gatillero y un temerario asesino
de zombies cuyo único objetivo
consiste en hallar el último pastelillo
empaquetado del planeta. Tras sumar sus
esfuerzos a los de Wichita (Emma Stone)
y Little Rock (Abigail Bresilin), quienes
también han creado métodos
muy peculiares para sobrevivir en el caos
generado por los zombies, el nuevo grupo
deberá definir qué es peor:
su mutua dependencia o la posibilidad
de caer en las garras de los muertos vivientes.
El coguionista Rhett Reese estuvo en
el libreto de Monsters, Inc.
(Pete Docter, David Silverman, Lee Unkrich,
2001).
Los cuatro personajes
pasan las mil y una para poder llegar
a un acuerdo y poder convivir en medio
del caos, mientras viajan de un lugar
a otro en un planeta Tierra totalmente
devastado por una plaga zombie. Entre
peleas, discusiones, excentricidades,
y estrictas reglas de supervivencia a
seguir, la desconfianza siempre está
latente, mientras todos buscan, a su vez,
superar algunos tragos amargos que habían
padecido cuando el mundo todavía
era "normal" y estaban sin rumbo
fijo... igual que en el presente. Una
comedia entretenida, por momentos inteligente,
que le debe un poco a la europea Shaun
of the Dead (Edgar Wright, 2004),
que también tuvo su inspiración
en El regreso de los muertos vivientes
(1985) del recientemente fallecido Dan
O´Bannon, con una idea que incluso
pudo haber terminado en una serie televisiva
(era ideal para eso), un final abierto
(se anuncia una secuela) y dos partes
que están entre lo mejor de la
película: la última, muy
ingeniosa, en un parque de diversiones,
y especialmente la anterior, en la mansión
hollywoodense de Bill Murray (en realidad
no era la de él), que se interpreta
y con mucha astucia y humor a sí
mismo. AY