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VIVIR AL LÍMITE


Título original
: The Hurt Locker
País y año de producción: Estados Unidos, 2008
Dirección: Kathryn Bigelow
Guión: Mark Boal
Con: Jeremy Renner, Anthony Mackie, Brian Geraghty, Guy Pearce, Ralph Fiennes
Duración: 131 minutos
Calificación: No determinada a la fecha de estreno (en Argentina: No apta para menores de 16)
Género: Acción / Bélico / Drama / Thriller
Sitio Web: http://www.thehurtlocker-movie.com/




Reseña argumental
: Vivir al límite es un retrato de los soldados de élite que tienen uno de los trabajos más peligrosos del mundo: desarmar bombas durante el combate en Irak. Cuando un nuevo sargento, James (Jeremy Renner), debe hacerse cargo de un prestigioso equipo de hombres entrenados para dicha tarea, la unidad pasa a ser protagonista de un violento conflicto: dos subordinados, Sanborn y Eldridge (Anthony Mackie y Brian Geraghty), terminan involucrándose en un peligroso juego de guerra. James se comporta indiferente frente a la muerte. Mientras los hombres intentan quitarle el control a su nuevo líder, la ciudad explota en un caos, y James revela su verdadera personalidad en un modo que cambiará a sus hombres para siempre.


La película está basada en las vivencias del periodista y guionista de la película, Mark Boal, quien estuvo un tiempo junto a un equipo encargado de desarmar bombas.

La directora Kathryn Bigelow había hecho films como Punto de quiebra (1991), Días extraños (1995) y K-19 (2002).

Curiosidades: El guionista Mark Boal participó en la historia, junto al director Paul Haggis, de La corporación (PH, 2007), que también hacía alusión a las vivencias de los soldados americanos en Irak (2003 - ).


La película fue filmada en Jordania y Kuwait, además de en Canadá.

"¡ES CON VOZ DE LA BIBLIA, O VERSO DE WALT WHITMAN / QUE HABRÍA QUE LLEGAR HASTA TI, CAZADOR!"
Rubén Darío ("A Roosevelt")


Ahora es la guerra de Afganistán. El "Cazador" como lo llamara a EE.UU., el poeta nicaragüense Rubén Darío, no da tregua. La guerra es su impronta, con sus horrores irreversibles, con su sinsentido. Pero se vive de ellas. El film de la realizadora norteamericana, Kathryn Bigelow (Punto límite, K-19), titulado Vivir al límite, se inicia con un acápite muy significativo: "La adrenalina de las batallas es una adicción fuerte y letal porque la guerra es una droga."


De aquí en adelante, las imágenes introducen al espectador en las calles desoladas de Bagdad, con escasas referencias de lo que se trata. La historia tendrá que ver con la guerra de Irak, con la invasión llevada a cabo en el año 2003 por los EE.UU. y sus aliados, y que fuese condenada por el mundo entero.


Con el pretexto de que Irak tenía armas de destrucción masiva que nunca se encontraron, o liberar al pueblo iraquí, no se sabe de qué, o evitar que el gobierno de Saddam Hussein siguiera supuestamente apoyando al terrorismo internacional, se invadió Irak, región poseedora de grandes reservas petrolíferas. Y el ejército ocupante de EE.UU. se ha enfrentado desde entonces, con una compleja y devastadora guerra de guerrillas, por parte de la resistencia iraquí formada por milicias y grupos guerrilleros de diferentes tipos - nacionalistas, baathistas o no baathistas, comunistas, islamitas sunnies con o sin relación con Al Qaeda, islamitas chiítas relacionados o no con los iraníes.


Se da por sentado en el film que el espectador sabe algo de esta historia mayor. En Vivir al límite (film multipremiado y nominado a nueve premios Oscar), no aparecen autoridades de las potencias enfrentadas, ni de la O.N.U., sólo algunos mandos medios del ejército norteamericano, que elogian el "salvajismo" del protagonista en un caso, o el militar de escuela que trata de no ensuciarse las manos, aunque despliega su cruel ironía, en un discurso verbal en relación con un grupo de civiles iraquíes.


El comienzo del film presenta a un escuadrón norteamericano, cuyo especialista en la desactivación de explosivos, muere en el intento, y será sustituido inmediatamente por el protagonista del film (magnífica actuación de Jeremy Renner), casi como un rito que nunca se detiene. Will (Renner) involucrará a sus compañeros del escuadrón en situaciones difíciles, desactivando bombas iraquíes para tratar de sobrevivir.


Tiene un récord de más de 800 explosivos anulados, y guarda parte de sus trofeos debajo de su cama. Sus compañeros cuentan con ansiedad los días que faltan para su regreso. Quieren salir de ese infierno, no se sienten consustanciados por o con la causa, son conscientes de que sus vidas no importan a nadie. Se sienten antihéroes, observados o filmados por iraquíes apostados en los alminares de las mezquitas o en las azoteas lejanas, ya que la población iraquí trata de defenderse como puede.


Will tiene actitudes humanitarias respecto de un niño iraquí, tal vez de forma vicaria, quien finalmente formará parte de esta historia, con extremado dramatismo. El nivel fílmico es impresionante, el enfrentamiento del escuadrón con un grupo de iraquíes refugiados en una casita derruida, en medio del desierto, logra un clímax tensional sin parangón. Aquí el actor Ralph Fiennes, aparece fugazmente para morir. Los rostros en su silencio, en ese juego de ajedrez diario con la muerte, expresan el estado emocional de los agonistas con gran sutileza, así como sus violentas catharsis posteriores son de una agudeza mayor.


Fotográficamente un amanecer salvador es un imponente hallazgo poético, o el enfoque de un gato entre los escombros que ha logrado sobrevivir a tanta desmesurada violencia, explícita o elíptica, es conmovedor. La banda sonora es una suerte de canto elegíaco desgarrador y sostiene el devenir fílmico. El tratamiento de la luz es otro hallazgo importante. El film apuesta a un despliegue casi perfeccionista de las imágenes, de los planos, de las secuencias, de los encuadres, pero la historia que se pone en escena es una tragedia sin retorno.


Si el protagonista no puede adherirse a los valores de su familia, alienado por lo bélico, y llega a expresar que a medida que se vive, sólo una o dos cosas importan, y para él, una es su pulsión de regresar a ese "laberinto sin centro", es un sinsentido más, y deja así al espectador sin palabras, y sin ninguna esperanza respecto de la condición humana.


Film durísimo, escéptico, ambiguo desde el punto de vista de la circularidad del pensamiento de su héroe paradigmático. Muy perturbador y angustiante.


P. M.


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